Publicado: noviembre 2, 2026, 11:30 pm
El abandono de un bebé es siempre una noticia que nos rompe el corazón. A veces es la semilla de una historia increíble. Es el caso de los hermanos David, John y Helen. Aunque nacieron en Irlanda con años de diferencia, ambos sufrieron la misma peripecia: fueron abandonados con apenas meses de vida. Años después, sus vidas se han cruzado y han podido descubrir que eran hermanos.
Cuando apenas era un bebé, David McBride fue noticia en Irlanda del Norte. Le habían encontrado en el asiento delantero del coche de un desconocido, sin rastro alguno de quién lo había dejado allí ni por qué.
Ya de adulto, aquel niño abandonado sintió la necesidad imperiosa de encontrar a su madre biológica. En esa búsqueda conoció a Helen Ward, cuya historia era la misma, informa Irish News. Ella también había sido abandonada pocos meses después de nacer: un camionero la encontró en una cabina telefónica. Hablaron.
Sus peripecias se parecían algo, pero David y Helen nacieron con años de diferencia y fueron hallados en países distintos, cuenta BBC News. Sin embargo, un curioso detalle sí conectaba sus relatos: los dos aparecieron dentro de bolsas con estampado de tartán.
La historia de David
David McBride siempre supo que era adoptado, pero de sus padres biológicos no sabía nada: figuraban como desconocidos y tampoco había detalles sobre su lugar y fecha de nacimiento. Su padre adoptivo le contó que había sido abandonado y que lo encontraron en dentro de un coche.
Decidió averiguar más. Empezó en la biblioteca pública local, con los periódicos. Supo así que había recibido buenos cuidados. «Me alimentaron bien y me cuidaron bien», cuenta hoy. Pero poco más.
Pasaron décadas y David no había encontrado nuevas respuestas. Intentando saber más, hasta participó en un programa de televisión sobre niños abandonados. Todo cambió cuando decidió hacerse una prueba de ADN. «Fue una sorpresa maravillosa… Fue como si hubiera llegado la Navidad». Resultó que tenía una hermana.
La historia de Helen
Ella se llamaba Helen Ward y también había sido abandonada siendo un bebé. Era 1969. La encontraron en una cabina telefónica, dentro de una bolsa verde.
Tuvo una infancia feliz con la familia que la adoptó, pero cuando se convirtió en madre decidió que necesitaba conocer algo de sus orígenes. En el certificado de nacimiento figuraban tres datos: madre desconocida, padre desconocido y que fue encontrada en una cabina.
En ese punto inició la misma búsqueda que David y como él también fue a programas sobre abandonos y desaparecidos. Gracias uno en la radio conoció al policía que se ocupó de su caso y al camionero que la encontró.
Como en el caso de David, la luz se hizo con una prueba de ADN porque una amiga le regaló un kit casero. «Fue increíble… No paraba de pellizcarme para asegurarme de que no era un sueño».
La historia de John
Fue así, con el lazo del ADN, que los hermanos se encontraron en 2020, tanto años después, en el programa Long Lost Family de ITV. «En cuanto nos conocimos, todo lo que nos rodeaba pareció dejar de existir», dice él. «Intentas asimilarlo todo. Tienes tanto que decir que quieres explotar«, explica ella.
Pero la historia de los dos hermanos no acaba ahí. Helen recordó una historia que había leído durante sus años de búsqueda. «Era que en 1965 encontraron a un bebé en una cabina telefónica. Estaba dentro de una bolsa, con un biberón caliente. Así que todos los detalles de su historia formaban parte de la mía y también de la de David», recuerda.
Donna, una joven australiana, vio el programa de la ITV y allí escuchó a Helen y David. De inmediato pensó en su propio padre. Resultó que aquel irlandés llamado John Dowling era el hermano biológico de aquellos dos. «Cuando nos sentamos los tres fue surrealista. Estás viendo a tu familia y te surgen mil preguntas. Pero en ese momento fue mágico», cuenta ella.
Del feliz encuentro a la búsqueda de sus padres
Juntos, los hermanos decidieron buscar a sus padres. Descubrieron que su padre había muerto en 1993, a los 82 años, mientras que su madre (que tenía 17 años menos) había fallecido a los 90 años alrededor de 2017. «Nuestra madre era del campo. Nuestro padre era de la ciudad», dice McBride. «Ella era mucho más joven. El brillo de la ciudad la trajo de la costa oeste de Irlanda a Dublín», relata. El padre era director de una banda de música en Dublín y se debieron conocer en los salones de baile.
Debían de estar realmente enamorados, porque «tuvieron un romance que duró 40 años o más». Y ello pese a que el hombre estaba casado. Los hermanos creen que los tabúes sociales de aquella Irlanda y la división religiosa explican por qué aquella mujer abandonó a sus hijos. Él era protestante y ella, católica. «Católicos y protestantes. Nacidos fuera del matrimonio… ¿Qué esperanza tenían?», se pregunta hoy David.
Preguntas sin respuesta y actos sin juicio ni reproche: «Debió de ser horrible para ella… abandonar a sus tres bebés tan poco después de haberlos gestado y dado a luz», afirma Helen. Su hermano lo entiende igual: «La única forma que tuvieron de garantizarnos una vida digna fue dejándonos en cabinas telefónicas o en un coche, ya que, en aquel entonces, aquello constituía un delito y, de haber sido descubiertos, habrían acabado en la cárcel».
¿Hay un cuarto hermano por descubrir?
Cuatro de los seis hijos que aquel director de banda de música tuvo dentro de su matrimonio ya han fallecido. Pero los nuevos hermanos (David, John y Helen) han logrado conocer a los dos quedan con vida. Sabían de la relación extramatrimonial, pero desconocían que esta hubiera dado lugar a descendencia.
En declaraciones a la RTÉ (la televisión pública irlandesa) los tres hermanos mencionaron haber tenido noticia de un recorte de prensa sobre un bebé que fue abandonado en una cabina telefónica en Newry en 1963; sospechan que podría tratarse de un cuarto hermano. «Además, la ruta entre Dublín y Belfast, junto con las circunstancias en las que apareció el bebé y el contexto general, parecen encajar con lo que hemos descubierto sobre nosotros tres», explica David.
John, que al principio se mostró reacio a realizarse una prueba de ADN, ahora anima a este posible cuarto hermano a descubrir la verdad: «Anímate. Da un salto de fe y, tal vez, ponte en contacto con nosotros».
