El beneficio oculto en las partes que solemos tirar a la basura de frutas y verduras - Venezuela
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El beneficio oculto en las partes que solemos tirar a la basura de frutas y verduras

Publicado: octubre 29, 2026, 8:30 pm

Las cáscaras, pieles, tallos y semillas de frutas y verduras son partes de los vegetales que, por lo general, acaban en la basura. Comprensible en algunos casos porque, tampoco vamos a engañarnos, a nivel sensorial no suelen ser de lo más apetecible. Pero estos desechos tienen un superpoder oculto para la mayoría: son una valiosa fuente de fibra dietética con potenciales beneficios para la salud, de acuerdo con una nueva investigación realizada por un equipo de expertos del Departamento de Ciencias de la Nutrición del King’s College London. Para llegar a esta conclusión, el estudio, publicado este viernes en la revista especializada ‘International Journal of Food Sciences and Nutrition’, analizó 12 tipos comunes de productos frescos en el Reino Unido. Entre ellos se incluyeron la calabaza, los pimientos, el brócoli, el kiwi, la piña y la sandía. En el análisis de laboratorio, el equipo midió el contenido total de fibra dietética tanto de los componentes «de la raíz a la punta» (cáscaras, pieles, semillas y tallos) como de las partes que se consumen habitualmente. En 10 de los casos, se vio que las partes que normalmente se desechan contenían niveles significativamente más altos de fibra dietética que las porciones que solemos consumir. En concreto, la cáscara de sandía contenía 2,10 gramos de fibra por cada 100 gramos, lo que equivale aproximadamente a la fibra de una rebanada de pan integral. La piel y las semillas de la calabaza butternut contienen 9,25 gramos por cada 100 gramos, casi tanta fibra como un tazón de copos de salvado. Tan solo 100 gramos de piel y semillas de calabaza (aproximadamente el tamaño de una manzana pequeña) podrían aportar casi un tercio de la ingesta diaria recomendada de fibra. En el caso de la cáscara y el corazón de la piña , contienen cinco veces más fibra que la pulpa. Sin embargo, los tallos del brócoli contienen un 28,4% menos de fibra que los ramilletes que solemos consumir, por lo que, en este caso, la mayoría de la gente ya está consumiendo la parte más interesante. «La variación en el contenido de fibra entre las partes de los alimentos que consumimos y las que la mayoría desecha fue sorprendente. En nuestro estudio, los componentes ‘de la raíz a la punta’ representaron entre el 25 % y el 48 % del peso total de los productos. Esto significa que desechamos una parte importante de lo que compramos. Y estas son partes de la planta que podrían ayudarnos a paliar nuestra deficiencia de fibra dietética. Esto no es solo una pérdida nutricional, sino también económica; en la práctica, estás tirando a la basura una parte sustancial de lo que has pagado», advierte la doctora Rachel Gibson, líder del proyecto y profesora titular de Nutrición y Dietética del Departamento de Ciencias de la Nutrición del King’s College London. El consumo de fibra es importante. Se sabe que contribuye a tener una microbiota saludable, prevenir la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares e intestinales y se relaciona con un menor riesgo de algunos tipos de cáncer. Pero a nivel mundial, la ingesta no alcanza las recomendaciones en la mayoría de los países desarrollados. La mayoría de las directrices dietéticas europeas recomiendan una toma diaria de fibra de 25-35 g para adultos, pero la realidad es que la media de consumo se queda en la mitad. «No se trata de animar a la gente a comer ‘100 g de piel y semillas de calabaza’ para aumentar la ingesta de fibra. Más bien, al aprovechar mejor las partes de las frutas y verduras que a menudo se pasan por alto en las comidas diarias, tenemos la oportunidad de aumentar la ingesta de fibra dietética de forma sencilla y sostenible. Investigaciones recientes también sugieren que consumir una mayor variedad de fuentes de fibra puede ayudar a maximizar los beneficios para la salud asociados con la fibra dietética», señala el doctor Balazs Bajka, profesor titular de Ciencias de la Nutrición, que dirigió las pruebas de fibra de laboratorio en el estudio. La doctora Gibson, que es especialista en dieta y salud en el ámbito laboral, así como en patrones alimentarios, explica que en casa podemos hacer cosas como «dejar la piel del kiwi, usar los tallos del brócoli en salteados o incorporar las semillas del pimiento a los platos». «Sin embargo, para lograr un cambio real que reduzca el desperdicio de alimentos y mejore la ingesta de fibra a gran escala, sería estupendo que las empresas de catering y fabricantes de alimentos investigaran qué desperdicios de frutas y verduras se generan y buscaran maneras de utilizarlos para mejorar las comidas», añade. Aunque la información que aporta es valiosa, el estudio cuenta con algunas limitaciones, como que se centró en solo 12 tipos de productos, cada uno con su contenido de fibra medido en crudo. Los investigadores esperan que futuros trabajos busquen comprender mejor cómo se puede implementar de manera práctica y segura la alimentación «de la raíz a la punta» en diversas poblaciones y entornos. «No se trata de la perfección ni de obligar a la gente a comer alimentos desagradables, sino de reconocer el valor nutricional de componentes que solemos desechar. Incluso pequeños pasos para utilizar más del vegetal pueden tener beneficios acumulativos para la salud y el medio ambiente», concluye la doctora Gibson.

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