Publicado: octubre 26, 2026, 8:00 am
Para muchas personas, caminar es aburrido. Teniendo en cuenta el catálogo de ejercicios que podemos hacer, entendemos que no sea el más atractivo, pero lo cierto es que sí puede llegar a ser el más eficaz para mantenerse en forma de manera sencilla y casi sin esfuerzo. Y hay una nueva fórmula que está ganando popularidad: el reto 6-6-6. Su atractivo está en descubrir una manera revolucionaria de andar y en algo mucho más sencillo: ponerle estructura a una actividad que ya sabemos que resulta beneficiosa.
En qué consiste exactamente el 6-6-6
La rutina comienza con seis minutos de calentamiento, caminando suavemente y movilizando el cuerpo para prepararlo para la actividad. Después llegan 60 minutos de caminata a ritmo moderado, no necesariamente caminar rápido pero sí aproximadamente entre 5 y 5,5 km/h, aunque la velocidad adecuada dependerá de cada persona. La referencia más útil es la sensación de esfuerzo: debe ser un ritmo que implique trabajar, pero que pueda mantenerse de forma sostenida.
Al terminar, se realizan otros seis minutos de caminata suave y estiramientos, especialmente de piernas y caderas. Y queda una última parte de la fórmula: realizar la sesión a las 6 de la mañana o a las 6 de la tarde, seis días a la semana. La propuesta suele plantearse durante seis semanas, tras las cuales se puede valorar cómo ha funcionado. No hace falta gimnasio, máquinas ni equipamiento específico más allá de un calzado cómodo. Algunas versiones sustituyen los 60 minutos por unos seis kilómetros, aunque la distancia dependerá lógicamente de la velocidad de cada persona.
Lo importante de las caminatas 6-6-6
Más allá de lo llamativo de repetir el mismo número, el verdadero interés del reto está en convertir un consejo tan abierto como «camina más» en una rutina concreta. La Asociación Americana del Corazón recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada y señala entre sus posibles beneficios un sueño de calidad y función cognitiva, además de un menor riesgo cardiovascular y metabólico.
De hecho, una periodista de HuffPost que probó el método durante una semana destacó precisamente que dejaba de estar pendiente de contar pasos. En su experiencia, unos 50 minutos de caminata equivalían aproximadamente a 7.000 pasos, pero también cuestionó que las seis de la mañana o de la tarde fueran una condición imprescindible; mantener la regularidad parece más importante que la hora exacta.
Una actividad sencilla, pero no pasiva
Caminar a buen ritmo tampoco significa que el cuerpo esté haciendo poco. Los CDC consideran que superar aproximadamente los 4,8 km/h supone una intensidad aeróbica moderada. Además, caminar implica la coordinación de numerosos sistemas: desde el control del equilibrio y el tono muscular hasta la planificación y automatización del movimiento.
La evidencia disponible también apunta a beneficios físicos: un metaanálisis que reunió 24 ensayos controlados aleatorizados en adultos sedentarios encontró que las intervenciones basadas en caminar podían mejorar la capacidad aeróbica y reducir el peso corporal, el porcentaje de grasa y la presión arterial diastólica.
Y hay otro componente que puede ayudar a explicar por qué caminar se ha convertido en un hábito tan popular: puede resultar beneficioso para el bienestar psicológico. Salir a caminar todos los días con música, disfrutar del entorno, darte tiempo para pensar y convertirlo en un momento de desconexión puede hacer que la actividad sea más agradable y, sobre todo, más fácil de mantener en el tiempo, que de eso se trata.
