Publicado: octubre 24, 2026, 8:30 pm
El cambio horario al que los españoles se tienen que adaptar desde este domingo (las 03.00 serán las 02.00 horas) va a provocar un fuerte repunte del consumo de luz en los hogares desde la media tarde, precisamente el tramo en el que más están subiendo los precios de la electricidad en un otoño marcado por los precios récord. Al adelantar una hora los relojes, la noche llega antes y con ella un uso intensivo de la luz que, en muchos días, está superando los 200 euros/Mwh, una referencia que no se veía desde hace más de cuatro años. La nueva hora llega en el peor momento posible del mercado eléctrico en materia de costes. Desde que acabó el verano, las 19.00 horas vienen marcando el punto de inflexión en el que los precios que se encuentran relajados -e incluso en negativo- pasan a dispararse durante toda la noche y buena parte de la madrugada. Y lo hacen con costes que, en muchas jornadas, superan los 20 céntimos de euro por kilovatio/hora (kwh). Unos niveles que no se veían desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, allá por el año 2022. Con la hora adelantada desde la madrugada de este domingo, la necesidad de usar luz en los hogares también se anticipa al menos 60 minutos. Y así será de forma más intensa durante los dos próximos meses, el periodo del año en el que el ocaso del sol llega a anticiparse a las 18.00 horas. Si los consumidores necesitan luz antes lo harán con precios que no anticipan ningún síntoma de moderación al menos a medio plazo. Menos horas de luz precisamente cuando más cuesta encender el interruptor en cada casa. Cuando apenas falta una semana para que finalice octubre, el precio medio de generación eléctrica se encuentra ya cerca de los 135 euros/MWh. Esto es, prácticamente la misma referencia que en septiembre, un mes de por sí caro para el mercado eléctrico, según los datos actualizados por Omie, el operador ibérico. Pero es que en el último año, la luz ha duplicado en una vorágine silenciosa pero con impacto en el bolsillo. El problema no reside tanto en la media del coste diario, sino en la montaña rusa en la que se han convertido los tramos horarios de la luz a lo largo de las 24 horas del día, con variaciones que van desde casi los 0 euros/MWh del mediodía a los 200 euros/MWh de las 22.00 horas. El principal impacto de esta evolución otoñal llega a quienes tienen contratada la tarifa regulada de luz (PVPC). Se trata de unos ocho millones de suministro domésticos acogidos a esta modalidad que se encuentra más protegida pero que sufre los envite de la propia inestabilidad del ‘pool’: se benefician mucho cuando baja, pero al mismo tiempo les perjudica cuando el coste de la luz se dispara, como está ocurriendo estas semanas. Se da la paradoja de que, además, se trata de hogares que tienen contratado el PVPC, en buena medida, por ser beneficiarios del bono social, un descuento pensado precisamente para proteger a las familias más vulnerables que no pueden asumir el coste de las facturas. En el caso de quienes tienen contratada una tarifa libre -unos 19 millones de suministros- no verán alterados sus precios horarios salvo que venzan sus contratos en vigor. A partir de ese momento, las compañías eléctricas irán actualizando los costes con tarifas más elevadas de las que comercializaban hasta ahora para incluir esta nueva realidad del mercado. La confluencia del nuevo horario de invierno y los precios disparados se explica por la evolución alcista que ha tenido el ‘pool’ desde el verano: menos producción renovable , más luz procedentes de ciclos combinados y una cotización del gas natural disparada en los mercados internacionales como consecuencia de la guerra de Irán. Este cóctel de variables deriva en unos precios inusualmente bajos en las horas centrales del día, pero que suben rápidamente en cuanto no hay producción solar fotovoltaica, que es la que ayuda a reducir los costes. La participación de los ciclos en el ‘mix’ eléctrico está a punto de superar la de las nucleares. Las térmicas de gas representan un 20% de la producción eléctrica en octubre, frente al 22% de los siete reactores en activo que hay en España. Ambas tecnologías dejan ya atrás a otras clásicas del sistema ibérico como las fotovoltaicas (menos del 20%), las eólicas (con un 18,7%) o las hidroeléctricas (apenas un 7%). La ausencia de viento y lluvias abundantes vuelve a tensionar el precio de la luz y obliga a dar entrada a las nucleares , que ya se han situado como la primera fuente de producción eléctrica este mes, como a los propios ciclos, justo por detrás. Estas térmicas cuentan con una ventaja: su rápida disposición a conectarse al sistema para garantizar el suministro. Pero a la vez tienen un hándicap: el coste de la materia prima que utilizan se encuentra completamente desbocado en el mercado mundial. Los futuros del gas natural (TTF) cotizaban ayer cerca de los 95 euros/MWh. Esto es, triplicando el coste que tenían a principios de año y situándose casi al mismo nivel de hace cuatro años en medio de la guerra ucraniana. Si el gas está tan caro, usarlo en las plantas de ciclos para producir luz también se dispara y condicionando a todo el mercado de la luz.
