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Aquellos salvajes Real Madrid-Barça del Mourinho más indómito

Publicado: octubre 23, 2026, 8:30 pm

La percepción sobre un hecho o una persona, eso que los modernos llaman ahora «relato», es un concepto subjetivo basado en datos objetivos que la sustentan. Así, la percepción mayoritaria actual sobre José Mourinho, «no es el mismo de antes», se edifica sobre el recuerdo de su primera y convulsa etapa como entrenador del Real Madrid. Procedente del banquillo del Inter de Milán, entonces recién proclamado campeón de Europa, el técnico portugués fue contratado por Florentino Pérez en 2010 con el objetivo principal de acabar con la hegemonía del Barcelona que dirigía Pep Guardiola. Los datos objetivos que anidan en la hemeroteca dibujan a aquel Mourinho como un personaje duro y conflictivo antes, durante y después de unos Madrid-Barça a sangre y fuego, especialmente los dos primeros años (el tercero, sin Guardiola, sustituido por Tito Vilanova, fue más relajado). La tensión entre ambos clubes alcanzó tal grado que amenazó la convivencia en la selección española campeona del mundo compuesta mayoritariamente por futbolistas azulgranas y blancos. Casillas, capitán del Real Madrid, telefoneó en agosto de 2011 a Xavi, su amigo y homólogo en el Barça, para serenar los ánimos. Un gesto que le valió al portero internacional la condena por parte de Mourinho… y la concesión del Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2012 conjuntamente con Xavi. Este es el resumen de lo acontecido de 2010 a 2013 durante los 17 enfrentamientos de aquel Real Madrid de Mourinho ante el Barça. Ganó 5, empató 6 y perdió otros 6: Barcelona 5 – 0 Real Madrid ( Jornada 13 de Liga, 29-11-2010 ) Han pasado 16 años, pero es imposible que a José Mourinho se le haya olvidado lo que vivió, y sufrió, en su primer Barça-Madrid como entrenador blanco. Fue un lunes, algo impensable en la Liga actual, y el Real Madrid perdió con estrépito ante el equipo dirigido por Pep Guardiola, el gran enemigo de pizarra del técnico portugués. Eso duele, pero Mou, fiel a su desafiante verbo, se presentó en la sala de prensa del Camp Nou y afirmó que la debacle era «fácil de digerir» porque no se le podía poner ningún pero. «Uno ha jugado al máximo nivel y otro, muy mal. Es una derrota, no una humillación. Siempre he dicho que el Barça es un producto acabado y al Madrid le falta mucho para serlo», argumentó. Al margen del marcador, el encuentro escribió un primer renglón de polémica y tensión, en este caso protagonizado por Guardiola y Cristiano. El balón salió fuera de banda y cuando CR7 fue a buscarlo, el técnico catalán cogió la pelota, amagó con dársela y acabó tirándola hacia otro lado. El delantero, enfadado, empujó a Pep. Real Madrid 1 – 1 Barcelona ( Jornada 32 de Liga, 16-04-2011 ) A la segunda, primer gran escándalo mediático. Mourinho, ya en plena cruzada contra los árbitros y enfrentado a los medios de comunicación, anunció que no se presentaría a la rueda de prensa en la víspera del clásico de la segunda vuelta liguera a disputar en el Santiago Bernabéu. El Real Madrid confirmó que en su lugar hablaría Aitor Karanka, segundo entrenador. La mayoría de los periodistas que cubrían la información del club blanco amenazaron con abandonar la sala si Mou no aparecía, así que el portugués acudió… pero no habló. Se sentó al lado de Karanka y permaneció mudo . Veinte informadores se fueron y los que quedaron tuvieron que conformarse con las palabras del ayudante del luso. Al día siguiente, empate y una expulsión, la de Albiol, que encendió al portugués, ya con la cabeza puesta en la final de la Copa del Rey fijada cuatro días después. «Una vez más, nosotros con diez mucho tiempo —denunció— . Y una vez más, la diferencia de criterio ha sido increíble, no entiendo porque Alves no ve la amarilla. Pregunté al cuarto árbitro y me dijo que porque es un defensa lateral… Es un empate que se tiene que aceptar, pero me gustaría una vez jugar con el Barcelona y que ellos lo hicieran con diez, pero tanto en España como en Europa es misión imposible… Albiol no puede jugar la final por una falta que no era nada… Vamos (a la final) con la esperanza de que el criterio sea igual para todos. Mis asistentes no pueden salir, ellos salen dos o tres, a nosotros no nos dejan hablar y ellos tienen un control sobre todo realmente increíble». Antes de la queja arbitral, nuevo enfrentamiento con la prensa. Así lo contó ABC : «Nada más salir Mourinho, con tono desmesurado, casi gritando, claramente irritado y enfadado, cargó contra el periodista que le hizo la primera pregunta, en clara revancha sobre la protesta del día anterior: ‘¿Es usted el director de su medio? Si no habláis con mi segundo, yo solo debo hablar con los directores. Respondo a los que tuvieron respeto a Aitor Karanka, que ha ganado Copas de Europa con este club. Ayer no tuvieron respeto a Karanka’» Barcelona 0 – 1 Real Madrid ( Final de Copa del Rey, 20-04-2011 ) Primer título de Mourinho como técnico del Madrid, firmado por Cristiano en la prórroga tras un duro partido en el que la tensión entre los futbolistas blancos y azulgranas que habían ganado juntos el Mundial subió varios grados. Públicamente, el entrenador luso se mostró más moderado que eufórico –«mi trabajo en el Real Madrid no es una cuestión de si yo conquisto un título o no, sino que estoy intentándolo cambiar estructuralmente»–, pero era consciente de la importancia de lo conseguido por doble motivo. Porque era el título que le faltaba a Florentino Pérez como presidente de la entidad y porque fue la primera final que perdió Guardiola tras haber ganado las seis que había disputado su Barça anteriormente. Real Madrid 0 – 2 Barcelona ( Semifinal ida de la Champions, 27-04-2011 ) La madre de todas las broncas que vinieron después. Resulta que Guardiola había felicitado irónicamente a Undiano Mallenco, árbitro de la final de Copa, por haber visto que el decisivo gol de Cristiano no había sido en fuera de juego «por dos centímetros». Fue la coartada perfecta para el mordaz contragolpe verbal de Mourinho el día antes del partido europeo: «Hasta ahora teníamos dos grupos de entrenadores. Uno, muy pequeñito, que no habla de árbitros. El otro, grande, en el que estoy yo, los que critican cuando los árbitros tienen errores importantes pero a la vez halagamos a los colegiados cuando hacen un gran trabajo. Sin embargo, ahora, con Pep, entramos en una nueva era. Ha creado un tercer grupo, que solo tiene una persona, que es él, y que critica el acierto del árbitro. Nunca lo había visto en el mundo del fútbol». Horas después compareció Guardiola en la sala de prensa del Santiago Bernabéu. Y avivó la polémica: «Le llamo José, porque él me ha tuteado y me ha llamado Pep… Fuera del campo él ya ha ganado, como lo ha hecho durante todo el año y lo hará. Le regalo su Champions particular. Dentro del campo, veremos qué pasa». Y añadió una frase para la historia de los clásicos y del fútbol mundial: « Él es el puto jefe y el puto amo aquí , en la sala de prensa, y yo no quiero competir». Lejos de amainar, la bronca elevó el tono durante y después del partido. En un choque de alta tensión, ganó el Barcelona y Stark, árbitro alemán, expulsó a Pepe, al propio Mourinho y a Pinto. Tras el pitido final, el luso volvió a explotar ante los periodistas con otro racimo de sentencias inolvidables: «Me daría vergüenza ganar esta Champions así», «El Barça tiene que estar en la final, tiene poder», «¿por qué no nos dejan jugar contra ellos?, ¿por qué expulsa a Pepe?, ¿de dónde viene este poder? No sé si es por llevar UNICEF en la camiseta o por el poder de Villar en la UEFA o por si son simpáticos, pero no lo entiendo» o «el árbitro se ha cargado la semifinal. Si no echa a Pepe nos tiramos jugando tres horas y empatamos a cero, no nos hacen ni un gol». Barcelona 1 – 1 Real Madrid ( Semifinal vuelta de la Champions, 03-05-2011 ) Mourinho no pudo sentarse en el banquillo del Camp Nou. La UEFA le sancionó con cinco partidos de suspensión y 50.000 euros de multa por sus explosivas manifestaciones de la ida. Su segundo, Aitor Karanka, no dejó pasar la ocasión de atacar al organismo europeo antes del encuentro ni de criticar al colegiado belga De Bleeckere —anuló un gol legal de Higuaín y cortó una contra letal a Di María— una vez finalizado el partido: «Otra vez tiene razón el míster: era imposible que pasáramos». Real Madrid 2 – 2 Barcelona ( Supercopa de España ida, 14-08-2011 ) Finalizada la eléctrica temporada 2010-11 y tras las vacaciones de verano, el ambiente que rodeaba al primer clásico del nuevo curso amaneció más relajado. Pero Mourinho no había olvidado. «No me va a callar nadie, aunque del partido de la Champions aprendí que no se pueden decir verdades», dijo en la previa. Y decidió no comparecer después del encuentro. Lo hizo Karanka, que también dejó el habitual recado arbitral: «El míster y yo hablamos de que hemos mejorado, pero hay cosas que parecen que no cambian, todo el mundo lo ha visto». El Madrid reclamó un penalti de Víctor Valdés a Cristiano no señalado por Teixeira Vitienes. Barcelona 3 – 2 Real Madrid (Supercopa de España vuelta, 17-08-2011) Mourinho siguió en segundo plano en la previa, donde habló Karanka. El gran follón vino al día siguiente, durante el partido, cuando Marcelo hizo una dura entrada a Cesc, debutante con la camiseta azulgrana. Sobrevino entonces una gran trifulca entre jugadores y miembros de los equipos técnicos de ambos banquillos. Hubo insultos, empujones y una acción que marcaría para siempre al técnico luso : se acercó sibilinamente al tumulto y le metió el dedo en un ojo a Tito Vilanova, segundo entrenador del Barça. Las burlonas declaraciones posteriores de Mourinho agravaron aún más la agresión: «¿Pito oTito Vilanova? No sé quién es ese tal Pito. No tengo nada que decir al respecto . Que hable el que lo haya visto, o el cuarto árbitro, o las cámaras. Yo he sido educado en el fútbol para jugar como hombres y no caerme al primer soplo. Es evidente que no tengo nada que ocultar». Más tarde ofreció una disculpas forzadas y sui géneris: «Pido perdón, pero solo al madridismo. Algunos están más adaptados que yo a la hipocresía del fútbol. Lo hacen con la cara escondida yla boca tapada, en el fondo de los túneles». El Madrid perdió aquel título y la convivencia entre ambos clubes se tornó imposible. Real Madrid 1 – 3 Barcelona ( Jornada 16 de Liga, 10-12-2011 ) Uno de los clásicos más tranquilos de la era Mourinho. El Barça fue superior y no hubo polémica con el árbitro ni con Guardiola. De hecho, el entrenador luso saludó cordialmente a su homólogo catalán antes del comienzo del choque e hizo lo propio con Tito Vilanova a la conclusión del mismo. Esta vez, el palo dialéctico de Mou fue para uno de los suyos, Xabi Alonso, entonces centrocampista blanco que cometió un error en el primer gol del Barça: «No me gusta que un jugador mío tenga un balón dividido y lo pierda al sacar el pie. Entiendo que pueda tener miedo porque con este rival, y viendo los antecedentes, puede tenerlo. Pero no me gusta que quiten el pie». Real Madrid 1 – 2 Barcelona ( Copa del Rey, cuartos ida, 18-1-2012 ) La mala racha ante el eterno rival se estiró un poco más y Mourinho no pudo ser ajeno al runrún crítico que comenzaba a circular entre la afición blanca. Tampoco eso achantó al técnico de Setubal: «Entiendo al Bernabéu, pero no le escucho. El responsable soy yo, sobre todo cuando perdemos. La victoria tiene muchos padres y comprendo esto. La derrota solo tiene un padre, que soy yo. Lo acepto». Barcelona 2 – 2 Real Madrid ( Copa del Rey, cuartos vuelta, 25-1-2012 ) En la Liga el Real Madrid ya era campeón de invierno y le sacaba cinco puntos de ventaja al Barcelona, pero las aguas internas del conjunto blanco bajaban revueltas. En el centro de la diana, una figura también inolvidable en la primera etapa blanca de Mourinho: el «topo». El entrenador portugués buscaba desesperadamente al jugador o jugadores que filtraban a la prensa alineaciones e intimidades del vestuario. Sea como fuere, el Madrid completó un buen partido y solo la falta de puntería le impidió, como mínimo, forzar la prórroga, pero cayó eliminado. Aunque Mourinho llevaba unas semanas más tranquilo, no dejó pasar la ocasión de lanzar una puya al árbitro del encuentro, de nuevo Teixeira Vitienes: «Yo lo que he escuchado es que aquí es imposible ganar». Barcelona 1 – 2 Real Madrid ( Jornada 35 de Liga, 21-04-2012 ) El técnico merengue guardó silencio antes y después del partido. Fue un merecido triunfo que prácticamente certificó el título de Liga para el Real Madrid, sin duda el mayor éxito del luso en el banquillo de Concha Espina, tanto por la importancia de la competición como por la brillantez y espectacularidad del logro, marcadas por la descomunal e histórica cifra de puntos obtenidos (100) y el desenfreno ofensivo de los blancos (121 goles a favor). Barcelona 3 – 2 Real Madrid ( Supercopa de España ida, 23-08-2012 ) Uno de los clásicos más pacíficos de la era Mou. A ello contribuyó sin duda el todavía reciente título de Liga ganado por el Real Madrid y el hecho de que el entrenador del Barcelona fuese Vilanova, sustituto de Guardiola, que había decidido emprender nuevo rumbo profesional. En los días previos se recordó el tristemente famoso episodio del dedo en el ojo, pero el portugués estuvo conciliador: «No debí haber hecho lo de Tito. Trabajo mucho con mis futbolistas exactamente en controlar las emociones, en pensar solamente en jugar y trabajar bien. Ahí fallé yo». Tras perder el partido, el técnico del Madrid, sin la agresividad de antaño, se quejó de un fallo arbitral: «El primer gol del Barça ha sido un error del juez de línea». Real Madrid 2 – 1 Barcelona ( Supercopa de España vuelta, 29-8-2012 ) Tras la victoria y el consiguiente segundo título con el Real Madrid (por el valor doble de los goles fuera de casa), Mourinho decidió, una vez más, delegar en Karanka la comparecencia en la sala de prensa. Fue otro clásico en paz que, además, le sirvió al técnico blanco para ganar por vez primera al Barça en el Santiago Bernabéu y para cortar una mala racha que había llevado a su equipo a pinchar en los tres primeras citas del curso 2012-13. Barcelona 2 – 2 Real Madrid ( Jornada 7 de Liga, 7-10-2012 ) Disputadas media docena de jornadas de Liga, el Real Madrid llegó a Barcelona a una considerable distancia del Barcelona, ocho puntos, así que ganar era imperativo. En el plano extradeportivo, Mourinho sorprendió al dejar caer en la víspera un críptico mensaje con doble destinatario, el colectivo arbitral y su propio club: «Han pasado cosas desde el inicio de la temporada, pero nadie en el Real Madrid ha abierto la boca ni ha hecho un solo comentario y no seré yo el que lo vaya a hacer». Tras el partido, el portugués quiso dejar claro de nuevo que no estaba de acuerdo con la moderada postura en cuanto a quejas públicas adoptada por el Real Madrid, pero que, aun a regañadientes, la acataba: «Es un buen árbitro (Delgado Ferreiro) que ha hecho un buen partido, pero que ha cometido un grave error en un penalti no pitado. Pero como el Madrid es un club grande y no se puede hablar de los árbitros pues no hablamos. Parece ser que es una filosofía del club, y como es una norma de la entidad pues lo dejamos pasar. ¿Que si me gusta? Lo que a mí me gusta es decir la verdad». Futbolísticamente, el encuentro fue una magnífica batalla, un grandioso tú a tú entre Cristiano y Messi, autores ambos de los dos goles de sus respectivos equipos. Real Madrid 1 – 1 Barcelona ( Copa del Rey, semifinal ida, 30-1-2013 ) Pacificada la doble guerra con los árbitros y con el Barcelona, Mourinho vivía en tensión con una parte de su vestuario. Concretamente con la facción más allegada a Iker Casillas. Enfrentado al entrenador portugués, que le había señalado por lo bajini como el presunto «topo», el portero internacional, campeón del mundo y de Europa, perdió la confianza del técnico y la titularidad. Y en la previa de la cita copera, Sara Carbonero, periodista y entonces novia del guardameta, acabó de dinamitar la convivencia con unas declaraciones realizadas en la cadena Televisa de México: «El clima del vestuario, como sabéis todos, no es bueno. Es vox populi que los jugadores no comulgan para nada con su entrenador. Ahora mismo hay división en el vestuario y habrá que esperar a final de temporada para ver si Mou se va porque ahora mismo tiene muchos frentes abiertos en el Madrid». Barcelona 1 – 3 Real Madrid ( Copa del Rey, semifinal vuelta, 26-2-2013 ) De repente, un inesperado encontronazo. Ausente Vilanova, que en diciembre de 2012 anunció su baja provisional para someterse al tratamiento contar el cáncer que padecía (regresó al banquillo, pero no lo pudo superar y falleció en abril de 2014), su sustituto, Jordi Roura, encendió el clásico copero en la previa al hablar, cómo no, del árbitro designado, Undiano Mallenco: «Es el que es. No entraremos a valorar si es bueno o malo. Es una evidencia que con este árbitro los números son peores que con otros. Sin ir más lejos, el único partido que hemos perdido en Liga fue con él. Y tenemos presente la permisividad en la última final de Copa (2011)». Las palabras de Roura volaron hasta la sala de prensa de Valdebebas. Mourinho, por supuesto, respondió. En este caso con ironía: «Yo prefiero quedarme con las lecciones que hemos recibido en el pasado del Barcelona. Lecciones de deportividad, de cómo estar en el fútbol. No hablar de los árbitros, no rodearlos, no buscar tarjetas para sus adversarios. No disimular. Y, por supuesto, lecciones de cómo jugar al fútbol, que lo hacen muy bien. Hay que intentar humildemente seguir esa línea». Cristiano se exhibió, marcó dos goles, y el Madrid se clasificó para la final de Copa. Los periodistas esperaban a Mourinho en la sala de prensa del Camp Nou, pero, nueva sorpresa, apareció Casillas, que estaba de baja por tener un dedo roto. «Lo hemos hablado en el vestuario y hemos pensado que era un buen momento para que saliera el capitán y lo festejáramos con toda la afición», argumentó el portero. Real Madrid 2 – 1 Barcelona ( Jornada 26 de Liga, 2-3-2013 ) El último Madrid-Barça de la primera etapa de Mourinho fue probablemente el más tranquilo. A rebufo de su reciente éxito copero, el Real Madrid volvió a superar al Barça y salió triunfante de la cita liguera. No hubo apenas tensión antes ni durante el partido, pero aun así Karanka, sustituto un día más de Mourinho en la sala de prensa del Bernabéu, no resistió la tentación de enviar un recado a los críticos al calor de la victoria: «Todos decían que la temporada podía acabar el 5 de marzo, pero no nos afecta, solo importa nuestro trabajo». Fue un brindis al sol. El Madrid, pese a ganar, era tercero en la clasificación a 13 puntos del Barcelona y a dos del Atlético, segundo. El club catalán fue campeón de aquella Liga tras sumar 100 puntos, 15 más que el Madrid.

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