Publicado: octubre 23, 2026, 2:30 pm
El Gran Premio de Australia de 2026 pasará a los libros de historia como el último que se corrió en el icónico circuito de Phillip Island —isla mundialmente famosa por el desfile de cientos de pingüinos enanos al atardecer—, que acoge su última cita del Mundial de Motociclismo antes de ser sustituido formalmente por el trazado urbano de Adelaida a partir de 2027. La decisión, impulsada bajo la nueva batuta comercial de Liberty Media tras la adquisición del campeonato, marca un giro radical hacia los circuitos de centro de ciudad, emulando la fórmula del éxito de la Fórmula 1. Con ello, el motociclismo pierde un santuario de la velocidad pura junto al Océano Antártico. La relación de Phillip Island con el motor se remonta a los lejanos años veinte, cuando las dunas y caminos sin asfaltar servían de escenario improvisado. Aunque las dos ruedas hicieron acto de presencia en 1931, el trazado permanente no se erigió hasta 1956. Tras décadas de inactividad y abandono, la pista renació en los noventa y se consolidó de manera fija en el calendario del Mundial de Velocidad en 1997. Sus 4,45 kilómetros, compuestos por un rapidísimo y fluido diseño de 12 curvas (7 a izquierdas y 5 a derechas), han dibujado algunas de las postales más espectaculares del deporte del motor. En la memoria colectiva quedará grabada la mítica remontada de Valentino Rossi en 2003, cuando ganó con autoridad a pesar de arrastrar una sanción de diez segundos por adelantar con bandera amarilla. O el épico duelo del propio «Il Dottore» contra Sete Gibernau en 2004, decantado por apenas 97 milésimas en la línea de meta. No menos recordada es la bandera negra a Marc Márquez en 2013 tras un error estratégico en una carrera flag to flag, o el indiscutible idilio del héroe local Casey Stoner, quien encadenó seis victorias consecutivas en la categoría reina sobre este trazado. A pesar del innegable misticismo de Phillip Island, los organizadores del certamen han justificado el traslado apoyándose en deficiencias logísticas e infraestructuras obsoletas. Desde la Federación Internacional de Motociclismo (FIM) han señalado que las instalaciones del paddock y los edificios de boxes se habían quedado pequeños y anticuados frente a los estándares de la era moderna. A esto se suma el eterno rompecabezas de los accesos: la isla depende de un único puente conectado al continente, lo que genera un colapso logístico masivo cada fin de semana de carreras. Además, las impredecibles condiciones climáticas del estrecho de Bass han forzado la cancelación o alteración de sesiones en los últimos años debido a rachas de viento extremas y frías temperaturas en el asfalto. En su lugar, el nuevo trazado urbano de Adelaida —de 4,19 kilómetros y 18 curvas inspirado en el circuito que albergó la F1 entre 1985 y 1995— promete una mayor inyección económica institucional, superior a los 200 millones de dólares anuales, además de transformar el Gran Premio en un festival de entretenimiento integrado plenamente en el centro de la ciudad. La desaparición de Phillip Island ha levantado una polvareda de opiniones encontradas tanto dentro como fuera de la pista. Pilotos de la talla de Fabio Di Giannantonio tildaron la resolución de «puñalada al corazón», equiparando la mística del trazado costero con lo que significa Mónaco para el automovilismo. Pedro Acosta y el ídolo australiano Jack Miller lamentaron profundamente perder la oportunidad de correr en un circuito tan genuino. Incluso leyendas como Casey Stoner cargaron duramente contra el gobierno del estado de Victoria, acusándolo de haber «dejado caer la pelota» y no haber invertido a tiempo en proteger el patrimonio del motor regional. «Una decepción enorme. Sinceramente, nunca pensé que Philip Island fuera a ser eliminada del calendario. Entiendo que hay que cambiar algunas cosas en Phillip Island. Hay que renovar un poco los boxes y esa zona. Y tenemos que hacer que el evento sea un poco diferente, supongo, para darle un poco más de vida. Pero año tras año, ofrece algunas de las mejores carreras que se pueden ver y quitar algo así del calendario me resulta muy, muy sorprendente. Sustituirlo por un circuito urbano no es algo con lo que esté realmente de acuerdo. Hablamos sobre la seguridad en este deporte y sobre cosas que se pasan por alto convenientemente en aras del espectáculo. Las vidas de estos chicos están en juego», lamentó el australiano, bicampeón del mundo en la categoría reina. A nivel social, los aficionados recogieron decenas de miles de firmas en contra del circuito de Adelaida por motivos medioambientales y dudas severas en torno a la seguridad urbana de motos que superan los 340 km/h. Por contra, los defensores de la nueva estrategia comercial subrayan que el cambio abrirá el mundial a audiencias masivas que habitualmente no viajan a circuitos remotos. Pero la decisión ya está tomada, cuando la bandera a cuadros caiga este domingo, el rugido de los motores se apagará para siempre frente al mar australiano.
