Publicado: octubre 23, 2026, 10:30 am
Es un caso grave de dopaje. La keniana Peres Jepchirchir, actual campeona mundial de maratón, ha sido suspendida por la Federación Internacional de Atletismo tras haber protagonizado un resultado positivo por EPO. Se trata de uno de los mayores escándalos recientes de uso de sustancias prohibidas y, una vez más, viene a engrosar la interminable lista de tramposos poblada en los últimos años por los atletas de Kenia. Juan del Campo, entrenador de maratón, explica a ABC que “estamos ante una buena noticia. Esto es bueno para el atletismo porque se va identificando a las atletas que se dopan, se las sanciona y ojalá se erradique el dopaje algún día”. Del Campo, entrenador del plusmarquista nacional Tariku Novales, añade que “lo que no sabemos es si estos casos que van apareciendo son puntuales o si se trata del vértice de un iceberg que por debajo tiene mucho más. A mi me da la sensación de que aquí hay muchos intereses económicos y no sólo de los atletas sino también de los que les ofrecen las sustancias prohibidas”. La noticia golpea de lleno a la reputación de una atleta que había construido un palmarés reservado a muy pocas elegidas. Campeona olímpica en Tokio en 2021, campeona del mundo el pasado verano y vencedora en los maratones de Nueva York, Boston, Londres y Sídney, la keniana de 33 años se había convertido en una de las mayores referencias de la distancia. Ahora, toda su trayectoria quedará envuelta para siempre bajo la espesa niebla del dopaje. El control que ha desencadenado el caso, llevado a cabo dentro del protocolo de análisis por sorpresa, se realizó antes de su reciente victoria en el maratón de Sídney. La prueba se disputó el 30 de agosto y allí Jepchirchir venció al cruzar la meta en 2h18:31, con más de tres minutos de ventaja sobre su compatriota Irine Cheptai. El positivo golpea con fuerza a Kenia y vuelve a poner en cuestión la decisión de Sebastian Coe al otorgar la organización de los Mundiales de 2029 a la nación africana. Kenia suma ya más de 300 casos de dopaje en los últimos años y el caso de Jepchirchir es el más importante después del de la plusmarquista mundial de maratón, Ruth Chepngetich. El test pone de manifiesto además el regreso de la eritropoyetina (EPO) como sustancia de moda entre los atletas dopados. La EPO es una hormona prohibida que estimula la producción de hematíes (glóbulos rojos) y puede aumentar la capacidad de transporte de oxígeno en la sangre. Su utilización ilícita proporciona una ventaja en disciplinas de resistencia como el maratón, donde la gestión del esfuerzo durante 42,195 kilómetros separa el éxito del fracaso. Siempre se ha sospechado del uso de microdosis de EPO pero estos positivos parecen indicar que ya son muy bien detectadas por los modernos equipos antidopaje. La suspensión de Jepchirchir es provisional y no equivale aún a una sanción definitiva. El resultado analítico adverso abre un procedimiento que deberá determinar las responsabilidades correspondientes. Hasta que se esclarezcan los hechos se habla de un hallazgo comunicado por la Unidad para la Integridad del Atletismo (AIU) y una sanción en firme. La realidad es que el maratón vive uno de esos tiempos en los que el cronómetro deja de ser lo más importante. El positivo de Jepchirchir llega un día después del anuncio de otra sanción por dopaje, en este caso a la etíope Ruti Aga, a la que le han caído seis años de castigo, no sólo por su positivo con prednisolona sino por haber tratado además de engañar a los investigadores con documentos médicos falsificados. En pleno otoño, tiempo de maratón, cuando esperan las citas de Nueva York (1 de noviembre) y Valencia (6 de diciembre) la reiteración de estos casos de dopaje plantea un desafío que implica reforzar los controles, garantizar investigaciones rigurosas y proteger a los deportistas que compiten limpiamente. Kenia ha producido generaciones de corredores excepcionales pero el comportamiento de sus atletas empieza ya a confundirse con el de todo un país y empaña una tradición deportiva extraordinaria.
