Qué es la odontofobia y cómo superarla: "El miedo al dentista puede hacer que lleguemos demasiado tarde" - Venezuela
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Qué es la odontofobia y cómo superarla: «El miedo al dentista puede hacer que lleguemos demasiado tarde»

Publicado: octubre 22, 2026, 12:00 am

El miedo al dentista puede hacer que una visita se posponga durante meses y meses. El temor al dolor, una mala experiencia anterior, la sensación de no tener el control o, simplemente, no saber qué va a ocurrir durante la consulta pueden convertir una revisión rutinaria en una fuente de ansiedad. Pero evitar el sillón dental no hace que los problemas desaparezcan. De hecho, puede conseguir que, cuando finalmente acudamos al dentista, el tratamiento sea más complejo.

Ignacio Domenech, odontólogo, explica a los lectores de 20Minutos que el origen de este miedo es diferente en cada persona: «El miedo al dentista suele tener varios orígenes: una experiencia desagradable, el temor al dolor, la sensación de no tener el control o simplemente no saber qué va a ocurrir. También influye cuando un niño escucha durante años que ir al dentista es algo terrible».

No esperar la dolor

Una de las consecuencias más importantes del miedo es retrasar la visita hasta que aparece un síntoma evidente, pero el dolor no siempre es el primer aviso de que algo ocurre. «Sin duda, esperar a que aparezca dolor suele ser un error. El dolor es una señal importante, pero muchas patologías empiezan sin molestias: una caries inicial, una inflamación de encías o una alteración en la mordida pueden pasar desapercibidas. La prevención permite revisar la boca, detectar los problemas en fases tempranas y actuar con tratamientos más sencillos. También sirve para corregir hábitos de higiene, alimentación o bruxismo antes de que terminen dañando los dientes. Cuidar la boca debería empezar mucho antes de que aparezca el dolor», señala el experto.

¿Cada cuánto hay que hacerse una revisión?

No existe una frecuencia que sirva exactamente para todo el mundo. Hay que tener en cuenta el estado de los dientes y las encías, el riesgo de caries, los antecedentes, la edad, los hábitos y determinados problemas de salud o medicaciones. «Como regla general, una buena frecuencia es revisar la boca cada seis meses«, apunta Ignacio Domenech, aunque algunas personas pueden necesitar controles anuales y otras cada tres meses. «Lo importante es que el dentista ajuste la frecuencia después de valorar cada caso», dice.

Una limpieza más profunda

Lo mismo ocurre con las limpiezas profesionales. En una persona con buena salud oral puede ser suficiente una al año, mientras que alguien con enfermedad periodontal, mucho sarro o un riesgo elevado puede necesitar un mantenimiento más frecuente. El cepillado y la limpieza interdental son fundamentales, pero hay algo que la higiene doméstica no puede eliminar: «No eliminan el sarro una vez que se ha endurecido. Ese depósito necesita instrumentos profesionales».

La limpieza permite retirar esos depósitos y controlar problemas como el sangrado, el mal aliento o la gingivitis. Si la inflamación se mantiene en el tiempo, puede avanzar y llegar a producir bolsas alrededor de los dientes, pérdida de hueso o movilidad dental. Por eso, «la limpieza forma parte de la prevención, pero no sustituye al cuidado diario en casa».

Cómo afrontar el miedo al dentista

Para quienes llevan años sin acudir por miedo, el primer paso no tiene por qué ser someterse directamente a un tratamiento. «El primer paso puede ser pedir una cita únicamente para hablar y explicar el miedo, sin obligación de empezar un tratamiento ese día», recomienda. En consulta se pueden explicar previamente las diferentes fases, acordar una señal para detenerse y avanzar progresivamente. Además, existen técnicas para ayudar a los pacientes con una ansiedad especialmente intensa, incluida la sedación consciente en los casos en los que esté indicada.

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