Publicado: octubre 21, 2026, 12:00 pm
Escuchar música con auriculares, trabajar en ambientes ruidosos o convivir a diario con el tráfico son situaciones habituales que pueden afectar a la salud auditiva, especialmente cuando la exposición al sonido es intensa o prolongada. Sin embargo, muchas personas no prestan atención a sus oídos hasta que empiezan a notar dificultades para escuchar.
A diferencia de lo que ocurre con la vista o la salud bucodental, las revisiones auditivas no siempre forman parte de las rutinas de prevención. Esta falta de atención puede retrasar la detección de problemas que afectan a la comunicación y a las relaciones sociales.
La audición, una asignatura pendiente en el cuidado de la salud
La pérdida auditiva no siempre se reconoce de inmediato. En ocasiones, las primeras señales pasan desapercibidas o se atribuyen a circunstancias puntuales, como el ruido ambiental o el cansancio. Por eso, prestar atención a los cambios en la capacidad para escuchar y consultar con un profesional cuando aparecen dudas puede ayudar a detectar posibles dificultades.
«Nos preocupamos por graduarnos la vista cada año, pero la salud auditiva sigue siendo la gran olvidada«, señala Jorge Rodríguez, director de Audiología de MO GLOBAL EYEWEAR. «La realidad es que el oído sufre en silencio. Es fundamental normalizar su cuidado desde la prevención y acudir a revisiones periódicas ante la menor duda», añade.
La exposición a sonidos elevados es uno de los factores que conviene tener en cuenta. El uso de auriculares a un volumen excesivo durante periodos prolongados, por ejemplo, puede dañar la audición. Reducir el volumen y limitar el tiempo de exposición son medidas que ayudan a disminuir ese riesgo.
El estigma de los audífonos: por qué todavía cuesta utilizarlos
A las dificultades para detectar los primeros síntomas se suma otra barrera: el rechazo que algunas personas sienten ante la posibilidad de utilizar un audífono. Estos dispositivos siguen asociados, en ocasiones, al envejecimiento, lo que puede generar reparos a la hora de buscar ayuda.
«Existe un prejuicio infundado. Nadie se esconde por llevar gafas, al contrario, son un elemento de estilo. Con la audición aún detectamos ese reparo psicológico», afirma Rodríguez. «Romper con esto es urgente, porque posponer la solución solo perjudica la calidad de vida y las relaciones sociales», sostiene.
Superar esa percepción también pasa por entender que las soluciones auditivas han evolucionado. Los dispositivos actuales pueden ofrecer diseños más discretos, conectividad con teléfonos inteligentes y funciones que ajustan el sonido a distintos entornos.
De los audífonos tradicionales a las nuevas soluciones auditivas
Los avances tecnológicos han ampliado las opciones disponibles para las personas con pérdida auditiva. Algunos dispositivos incorporan funciones de procesamiento del sonido, conectividad con smartphones y ajustes automáticos para adaptarse a diferentes situaciones.
Entre las alternativas que han surgido se encuentran las gafas auditivas, que integran funciones de ayuda auditiva en un objeto de uso cotidiano, y los audífonos de tamaño reducido. Estas soluciones buscan facilitar su utilización en el día a día y responder a distintas necesidades.
La elección de un dispositivo depende, en cualquier caso, de las características de cada persona y de su situación auditiva. Ante una sospecha de pérdida de audición, lo recomendable es acudir a un profesional para valorar el problema y determinar qué opciones pueden resultar adecuadas.
