Publicado: octubre 20, 2026, 10:30 am
Abby Choi Tin-fung se había convertido en una de las figuras más visibles de la escena social y de la moda de la ciudad de Hong Kong, en China. Modelo e influencer con presencia habitual en desfiles internacionales y en las páginas de revistas como Vogue, Elle o Harper’s Bazaar, mantenía un estilo de vida marcado por viajes, lujo y glamour.
Madre de cuatro hijos, había construido una imagen de éxito y generosidad que contrastaba con las tensiones familiares que, según la acusación, terminaron por costarle la vida y que están siendo reveladas a raíz del juicio por su asesinato y descuartizamiento.
El 21 de febrero de 2023, Choi desapareció tras subir al coche de su excuñado. Tres días después, la policía descubrió parte de sus restos en un pequeño piso de una zona rural de Tai Po: las piernas en un frigorífico y el cráneo, costillas y otros tejidos humanos en unas ollas donde habían estado hirviendo junto con verduras.
En la escena aparecieron herramientas de despiece, una sierra eléctrica y plásticos para cubrir las paredes. El hallazgo conmocionó a Hong Kong, donde los crímenes violentos de esta magnitud son poco frecuentes.
Según la Fiscalía, el móvil del crimen fue económico. Choi, que era madre de cuatro hijos, había pagado un lujoso apartamento valorado en unos 72 millones de dólares hongkoneses (alrededor de ocho millones de euros) que figuraba a nombre de su exsuegro, Kwong Kau, un sargento de policía retirado.
Cuando ella decidió venderlo, la relación con la familia de su primer marido, Alex Kwong, se deterioró de forma irreversible. La acusación sostiene que el exsuegro, Kwong Kau, junto con sus dos hijos Alex y Anthony, este último chófer de la propia Choi, planificaron el asesinato durante semanas y el día de los hechos la golpearon en la cabeza con un martillo mientras la trasladaban en el vehículo.
Los tres hombres se enfrentan ahora a cadena perpetua en un juicio que se ha convertido en un relato cargado de detalles familiares truculentos. La pareja de Choi en el momento de su muerte, Chris Tam, ha declarado que el exsuegro llegó a insultarla llamándola «máquina de dar a luz» e intentó agredirla durante una discusión.
También han salido otros detalles como deudas, algunas de juego, de varios familiares cercanos, o que la pareja actual de Choi y su exmarido, acusado de asesinarla, fueron amigos íntimos en la infancia.
El proceso, que se prolonga tres años después del crimen, mantiene la atención mediática en Hong Kong. El jurado debe decidir si los acusados planificaron y ejecutaron el asesinato de una mujer que, lejos del escaparate de glamour que proyectaba en redes, había mantenido vínculos económicos con su antigua familia política a la que mantenía, hasta el final.
