Publicado: octubre 20, 2026, 8:30 am
Hay amistades cuyo destino parece redactado por un guionista de Hollywood. Se conocieron en Lezama, compartieron vestuario en San Mamés y sellaron su alianza en el banquillo de Vallecas. Hoy, Andoni Iraola (44 años) e Iñigo Pérez (38) representan la versión futbolística de ‘Tú a Londres y yo a California’, aquella película americana donde dos almas afines toman rutas distintas para acabar reencontrándose en la cima . Iraola colgó las botas en 2016 para encender en los banquillos una mecha meteórica que prendió en el AEK Larnaca, asombró con el Mirandés, despegó en el Rayo y terminó desembarcando en la Premier League para hacer historia en el Bournemouth antes de asumir el trono de Anfield. Iñigo, seis años menor, cerró su ciclo sobre el césped en su Pamplona natal para unirse de inmediato al proyecto madrileño como primer escudero de su amigo y terminar relevándole en el puesto, previo paso al banquillo de Vila-real. Aquel tándem indivisible que las tramas del ‘Brexit’ impidieron exportar a Inglaterra terminó encontrando su propio camino este mismo verano: firmaron por Liverpool y Villarreal con apenas tres días de diferencia, transformando una complicidad histórica en un pulso fascinante bajo los focos de la Champions League. En 2023, tras ser anunciado como nuevo técnico del Bournemouth, Iraola quiso mantener intacto a su cuerpo técnico de Vallecas e incluir a Iñigo como segundo entrenador. Sin embargo, el Ministerio del Interior británico le denegó el permiso de trabajo: no acumulaba los dos años requeridos de experiencia como técnico ni poseía aún la licencia ‘UEFA Pro’, la máxima titulación del fútbol europeo. El club inglés llevó el caso ante un comité de excepciones, aportó cartas de recomendación e intentó incluso inscribirlo como técnico de la academia juvenil. «Lo intentamos todo», terminaría confesando el propio Iñigo. Meses después, tras regresar a España presumiblemente decepcionado, el Rayo Vallecano volvió a abrirle las puertas, esta vez para asumir el mando como primer entrenador. Y la reválida mereció la pena: bajo su dirección, el equipo madrileño logró una histórica clasificación europea y alcanzó, el pasado mes de mayo, la final de la Conference League, en la que cayó por la mínima (1-0) frente al Crystal Palace. Los dos han afrontado el reencuentro con la misma contención que los caracteriza. «Es un partido muy especial para mí», reconoció Iraola. «Íñigo es un amigo; nos conocemos desde el Athletic». El técnico guipuzcoano admitió que será un duelo «raro, aunque en el buen sentido», y reveló entre risas el peaje del cruce: «Últimamente es probablemente el momento en que menos hemos hablado». Íñigo, por su parte, retrató la personalidad de ambos con precisión: «Somos bastante parecidos; hemos crecido en una tierra caracterizada por la introversión». Sobre el terreno de juego, eso sí, prometió máxima fidelidad a sus ideas: «Las identidades de cada uno están sobre la mesa, ningún entrenador va a intentar esconder sus cartas». A las 21:00 (20:00 en Canarias), el Liverpool afronta el choque con pleno de victorias en la fase de liga de la Champions —el formato de 36 equipos donde los ocho primeros avanzan directamente a octavos— tras imponerse al Atlético de Madrid (2-1) y al LASK (6-3). En la Premier League ocupa la quinta posición, habiendo encajado un duro 0-3 frente al Manchester City antes de reponerse este sábado en Brentford (1-2). Sin embargo, la enfermería aprieta en Anfield: Szoboszlai y Frimpong son baja confirmada, mientras que Bradley, Ekitike y Leoni continúan al margen. Sin laterales derechos puros disponibles, Araújo, central cedido por el Barcelona, perfila su candidatura para ocupar ese carril, mientras que Gravenberch regresa tras cumplir sanción. El Villarreal, por su parte, llega con su trayectoria europea a medio gas —cayó 3-2 en Dortmund y remontó al Napoli (3-1) el pasado 13 de octubre para sumar sus tres primeros puntos— y con un arranque liguero escarpado: apenas suma nueve puntos en nueve jornadas tras empatar a cero el sábado frente al Elche. En el capítulo de bajas, Pepe queda descartado y Buchanan se mantiene como duda. La estadística tampoco acompaña al ‘Submarino Amarillo’: de sus cuatro enfrentamientos oficiales con el Liverpool —las semifinales de Europa League en 2016 y de Champions en 2022— solo ha ganado uno, habiendo cosechado dos derrotas en sus dos visitas a Anfield. Existe una ironía poética que ninguno necesita subrayar. La misma puerta que la burocracia británica le cerró a Iñigo en 2023 se la abre ahora el destino de la Champions League; no para sentarse junto a Iraola, sino justo enfrente. Cuando el balón eche a rodar se pospondrán las amistades: en las áreas de banquillos quedarán dos grandes técnicos, formados en la misma escuela, a los que un visado separó en 2023 y un sorteo ha terminado reuniendo en 2026.
