Publicado: octubre 17, 2026, 3:00 pm
Gabriel Torres era un contador que, buscando aliviar el estrés de su despacho, decidió retomar la repostería, una afición que disfrutaba desde la infancia. Lo que comenzó como un pasatiempo terminó convirtiéndose en Pan Gabriel, una exitosa empresa que actualmente cuenta con 17 sucursales, cerca de 200 empleados y presencia en ciudades como Monterrey, Ciudad de México, Querétaro y Guadalajara. Con el paso del tiempo, Gabriel decidió volcar sus vivencias y aprendizajes en el libro Horneando el éxito, con el fin de guiar a otros en el mundo del emprendimiento.
El modelo de negocio de la panadería dio un giro decisivo cuando Gabriel descubrió que sus principales clientes eran madres de niños con autismo que no podían consumir gluten ni azúcar. Sensibilizado por esta necesidad, viajó a Chicago para desarrollar una mezcla especial a base de harina de papa y creo el concepto de pan sin «C.U.L.P.A.» (sin Conservadores, sin Huevo —por la ‘U’ de unges o grasas animales/huevo—, sin Lácteos, sin Gluten y sin Azúcar). A este propósito con causa se sumó la llegada de Juan Pablo, un panadero con amplia experiencia que le enseñó los secretos del oficio y le permitió consolidar la calidad del producto.
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Desde el aspecto financiero, Torres priorizó la reducción del riesgo inicial utilizando equipo usado y asegurando un año de gastos fijos por si el proyecto no funcionaba. Su estrategia de crecimiento fue sumamente disciplinada: operó bajo el principio de no abrir una nueva sucursal hasta que la tienda anterior pudiera financiar la operación de ambas y evitó retirar utilidades para beneficio personal durante los primeros años y reinvirtiendo cada ganancia para alcanzar el punto de equilibrio y expandir la marca.
Tras dos años combinando la contabilidad con la panadería, Gabriel cerró su despacho para enfocarse por completo en la empresa. El crecimiento también le exigió aprender a delegar, un proceso que representó un reto emocional al principio, pero que resultó fundamental para el escalamiento del negocio. Al contratar gerentes y expertos para dirigir las distintas áreas operativas, liberó tiempo estratégico y se aseguró de que la empresa no dependiera exclusivamente de su presencia diaria.
En la actualidad, Pan Gabriel no sólo cuenta con una sólida infraestructura y su propia red de distribución nacional, sino que su fundador utiliza su experiencia para impulsar a nuevas generaciones. A través de su incubadora de negocios, Horno, ayuda a otros emprendedores a desarrollar y poner en marcha sus ideas, demostrando que el éxito sostenible requiere cuidar las finanzas, reinvertir con disciplina, encontrar un propósito claro y construir un equipo capaz de hacer funcionar la empresa.

