Publicado: octubre 14, 2026, 10:30 am
Mark Rutte lo quiere dejar claro: la OTAN se defiende de los ataques híbridos de Rusia, aunque lo haga sin que sea notorio para la opinión pública. «Nos hemos entrenado y preparado para esto. Tenemos todas las opciones de respuesta que necesitamos. No siempre las verán, no siempre serán públicas y no siempre responderemos con la misma moneda. A veces serán simétricas y otras asimétricas», ha dicho este miércoles el secretario general de la Alianza en un encuentro en Tallin con el primer ministro estonio, Kristen Michal.
«Responderemos donde sea necesario, aunque no siempre sea visible», insistió ante la escalada de la tensión con ofensivas híbridas por parte de Putin en países aliados como Polonia, Rumanía o los Bálticos, que ya se han visto obligados a tomar medidas. De hecho, el neerlandés recordó el lanzamiento de la operación Centinela Báltico en enero del año pasado, que está destinada a reforzar la vigilancia y protección de las infraestructuras submarinas críticas.
Eso sí se comunicó, pero no todo será así, espetó Rutte. «A Rusia le encantaría que nos pasáramos todo el día hablando de ello, que nos dejáramos intimidar y que celebráramos ruedas de prensa constantemente», comentó al respecto.
Con todo, Rutte no cree que un ataque de Rusia sea inminente. «No creemos que sea así y no vemos ninguna amenaza inminente contra el territorio de la OTAN. Y si detectáramos una concentración de fuerzas militares, reaccionaríamos«, sostuvo. Y en este sentido respaldo la doctrina presentada esta misma semana: la «teoría de la victoria», precisamente para estar listos ante un posible choque frontal con Moscú. «Si los rusos son lo suficientemente estúpidos como para atacar, ya verán lo que haremos entonces. No voy a entrar en detalles, pero pueden estar seguros de que nos defenderemos», sentenció el secretario general de la OTAN.
Este mismo lunes la organización presentó esa hoja de ruta, de la mano del comandante supremo aliado de la OTAN en Europa (SACEUR), el general estadounidense Alexus Grynkewich, en el Foro de Seguridad de Varsovia. El llamamiento es claro en caso de ofensiva de Putin sobre la Alianza: bloquear un posible ataque, minar su capacidad y combate si es necesario. Ese es el resumen rápido. No obstante, Grynkewich apuntó desde el Foro de Seguridad en Varsovia que no es algo que pueda pasar a corto plazo, aunque la organización está «preparada».
«Disuadir el conflicto también exige preparación para el combate, y la preparación exige planificar en función de lo posible, no solo de lo probable», sostuvo Grynkewich en su mensaje sobre los planes de la Alianza Atlántica. La clave está, dijo, en que cualquier ataque sobre un aliado sea «inútil» por parte de Moscú, que es ahora mismo el oponente más claro para Occidente. «No buscamos infligir una derrota estratégica a nuestro adversario. Ni necesitamos hacerlo. Solo buscamos detener en seco cualquier ataque e impedir que se apoderen de nuestro territorio y lo retengan», resumió.
En este sentido, Grynkewich sostuvo además que la OTAN tiene una buena capacidad de reacción gracias a los sistemas de inteligencia y que ya ha sido capaz de anticiparse a situaciones como los ataques híbridos del Kremlin sobre Polonia, Rumanía o los Bálticos en los últimos meses. «Esto significa que es poco probable que la Alianza sea sorprendida. Veremos venir un ataque, lo que nos dará tiempo para evaluarlo y posicionar rápidamente nuestras fuerzas», comentó el general.
«La OTAN no busca la guerra con nadie», concluyó un alto mando que, no obstante, advirtió de que la Alianza está preparada «para reaccionar esta misma noche» si fuera necesario. «Nuestra Alianza existe para preservar la paz. Pero que no quepa ninguna duda: si llega la guerra, bloquearemos y frenaremos cualquier ataque. Y después, si no cesa, quebraremos las fuerzas que nos agreden», terminó.
