Publicado: octubre 14, 2026, 3:30 am
La muerte de una persona en una montaña rusa en el parque de atracciones de Six Flags en Georgia ha puesto de nuevo el foco en la seguridad de las atracciones de este gigante estadounidense. El accidente, que ocurrió el pasado 12 de octubre, ha llevado a la compañía a cerrar temporalmente nueve montañas rusas de seis parques repartidos por Estados Unidos y Canadá, mientras las autoridades investigan las circunstancias de lo sucedido. También hubo otros heridos, cuyas circunstancias no se han precisado.
El caso llega apenas apenas unas semanas después de otra polémica relacionada con la seguridad de las atracciones de la compañía, que se encuentra en el punto de mira tras un año complicado de cara al público. A finales de septiembre, Six Flags Magic Mountain, en California, anunció el cierre definitivo de X2, una de sus montañas rusas más conocidas, en medio de más de un centenar de demandas que atribuyen a la atracción graves lesiones cerebrales entre 2024 y 2026.
La instalación llevaba cerrada desde julio, cuando dos mujeres necesitaron cirugía cerebral de urgencia tras subir a ella, según recogió la cadena americana CNN. En su investigación, publicada el pasado 29 de agosto, la cadena recogió una serie de casos relacionados con discapacidades, comas e incluso muertes. Estas acusaciones forman parte de procesos legales todavía abiertos y no implican que todos los casos hayan sido probados judicialmente. Algunas de las denuncias señalan que se habrían producido al menos tres fallecimientos relacionados con la atracción.
La controversia en torno a la instalación X2 también está marcada por la muerte de Christopher Hawley, de 22 años, en 2022. El joven falleció por un traumatismo craneoencefálico después de subir a la montaña rusa y su familia presentó una demanda contra el parque. En agosto de 2026, Six Flags llegó a un acuerdo extrajudicial con sus allegados. La empresa ha defendido que la atracción superaba las pruebas de seguridad, pero finalmente optó por retirarla ante las denuncias y la pérdida de confianza de parte del público.
Otro de los precedentes más conocidos se remonta a julio de 2013, cuando Rosy Esparza, de 52 años, murió tras caer de la montaña rusa New Texas Giant, en Texas. La atracción permaneció cerrada durante casi dos meses mientras se investigaba el accidente. Aunque la investigación del parque concluyó que no había habido un fallo mecánico, se modificaron los sistemas de sujeción, se añadieron cinturones de seguridad y se instalaron nuevas protecciones.
Otro accidente mortal tuvo lugar en julio de 2011 en Ride of Steel, una montaña rusa del parque Darien Lake, en Nueva York. James Hackemer, un veterano de la guerra de Irak de 29 años al que le habían amputado ambas piernas, salió despedido durante el recorrido y murió. La investigación del Departamento de Trabajo estatal determinó que el accidente se debió a un error de los operadores, pues permitieron subir al visitante pese a que las normas de la atracción exigían tener ambas piernas para utilizar de forma segura los sistemas de sujeción.
La compañía también ha registrado accidentes graves que han afectado a sus propios trabajadores fuera de las atracciones. En julio de 2012, un empleado de mantenimiento de 67 años murió en el parque La Ronde, en Montreal, tras ser golpeado por un tren de la montaña rusa Le Vampire cuando entró en una zona restringida mientras la instalación estaba en funcionamiento.
