Publicado: octubre 12, 2026, 8:30 am
Carlos Alcaraz lo ha repetido siempre: cuando los rivales juegan contra él sacan un nivel que no tienen durante el resto del curso. Para los contrincantes este duelo es, sin duda, el más importante de cada torneo. Y ahí está la confirmación, en este partido en el que Zizou Bergs, 27 años y 39 del mundo, protagoniza un choque sublime, intratable con el servicio y el resto y desordena al español, enfadado por momentos con todo, y que cede en dos horas y 3 minutos por 7-5 y 7-6 (4). Hay un primer punto del partido intensísimo que consigue el murciano con constancia y derecha. Pero se enreda después un poco porque Bergs se mueve también muy fino en esta pista rapidísima. «Atento a la primera», lo aconsejaba Samu López desde el banquillo, porque el belga atiza al resto y mete en los primeros problemas a Alcaraz nada más empezar el choque. Un aviso para que empiece a encontrar su ritmo y sus armas. Le va a costar todo el set. Porque Bergs no lo deja encontrar su estilo ni el ritmo ni las armas que funcionan. El belga sube a la red cada vez que puede, desactiva cualquier opción del español desde el fondo y lo acribilla al resto, porque a la falta de confianza en el primer saque se va juntando esa presión de tener siempre la pelota encima, casi antes de caer del movimiento anterior. Y a Alcaraz le supone un mundo en cada turno: dobles faltas, errores con el primero (solo dos puntos ganados de ocho en los cuatro primeros juegos), y un ‘break’ que recupera enseguida pero que muestra a las claras que no está cómodo, no encuentra la claridad ni el control. Tanto es así que empieza a desordenarse en sus golpes. Sube cuando no toca, intenta dejadas de las que se arrepiente, y es otra doble falta y otros dos errores tras sendos restos profundos de Bergs que le hacen ceder una segunda rotura, esta vez para el 5-6 y saque del rival. Hay enfados, gritos, aspavientos, un Alcaraz que durante el set se ha mantenido a raya en lo emocional y lo suelta todo cuando cede el saque. «Así no puedo seguir jugando, así no puedo seguir sacando, se te va la bola hacia abajo. No lo entiendo, una bola me va hacia arriba y la otra así. No puedo jugar al tenis así, por intuición», explota el murciano para sí mismo, mutismo en el banquillo que saben que el pupilo necesita sacar la rabia. Se lo juega todo al resto, que sabe que desde el fondo no hay quien lo pare, ni siquiera este Bergs que se lo cree, que saca de locos, que tiene una bola de set, pero le lanzan un obús a los pies que no puede elevar por encima de la red. Que tiene una segunda, en la que activa el saque-red, en esta pista rapidísima, pero tiene Alcaraz diez recursos más para pasarlo y superar la tensión. Que tiene una tercera tras un saque increíble que también desactiva el murciano, más derecha y orgullo que regularidad. Y que tiene una cuarta que evidencia la incomodidad de Alcaraz: su dejada se queda en la red. 7-5 en 58 minutos. «Sigue positivo, tío. El cortado tiene que cortarle a él el ritmo, no te lo cortes tú. Si se tiene que fallar, pero bien fallado. Sigue con tu tenis, con alegría. Venga, que a esto se le da la vuelta», lo animan desde el banquillo en los ocho minutos de parón entre set y set por la marcha de Bergs al vestuario. Todavía va trastabillado al inicio del segundo set. El belga no para de impactar saques a 216 kilómetros por ahora en la T o a la esquina, pero Alcaraz también ha encontrado el suyo, ya no sufre tanto en sus turnos y la rabia parece que se ha quedado en el raquetero. Pero es imposible atacar el saque del rival, así que toca mantenerse firme con el suyo e intentar trabajar una oportunidad, una, por la que colarse en la estrategia y la mentalidad del rival, sin una grieta durante todo el encuentro hasta aquí. Aquí es que Alcaraz no ha perdido el paso ni la agresividad ni los papeles, aunque hay algún amago de lanzar la raqueta ante los bombardeos del belga. Pero se anima cuando logra el 5-4, que ya sabe leer el resto del rival, que está superando esos momentos de tensión y presión y sabe, como sabe Bergs, y como sabe la grada, que en cuanto tenga una oportunidad no la desaprovechará. Pero Bergs tampoco quiere dejar en nada el partidazo que está haciendo. Tremendo su despliegue ofensivo al resto que lo lleva a dos puntos de la rotura para desesperación de un Alcaraz que busca los primeros servicios como válvula de escape. Encuentra tres, pero el belga está en un nivel intratable. Es él quien logra la primera bola de rotura del set, y atrapa de nuevo a Alcaraz, que falla con su derecha y es 6-5 y saque. Este saque descomunal que ha ofrecido durante las casi dos horas de encuentro. Pero qué difícil es cerrar un partido. Incluso cuando tienes de tu lado el ritmo, el control, el saque, el marcador y todo lo demás. A Bergs le tiembla el pulso; de los 216 kilómetros por hora baja a menos de 200, no hay efectividad con su derecha y Alcaraz sigue ahí, que ya ha pasado por muchas de estas. Presiona, presiona y presiona hasta que atrapa a Bergs y recupera el ‘break’. Es un alivio para el murciano, que celebra con la grada este levantarse. Pero no le dura demasiado. Lo decía Alcaraz: «Parece que los rivales suben el nivel cuando juegan contra mí». Lo protagoniza este Bergs que lejos de enredarse en ese sacar para ganar que ha tenido, mantiene la compostura y el servicio y la presión, con la que va acercándose al triunfo. Aún tiene Alcaraz el aguante suficiente para sacarse un punto a su manera, pero este Bergs está impoluto. Fuerza un último error del español y termina su magistral partido con un saque directo. Esta derrota vuelve a mostrar la dificultad de este penúltimo Masters 1.000 del año para los españoles, pues nunca ha subido para la vitrina nacional masculina. Y, además, deja a Alexander Zverev como nuevo número 1 del mundo. Rafa Jódar se clasificó para octavos tras un encuentro de los que hacen crecer: remontada de tres horas ante Jiri Lehecka por 4-6, 7-6 (2) y 6-4. El checo hizo valer su gran servicio y aprovechó el único despiste del español para forzar la rotura y mantener la desigualdad hasta el final. Pero el madrileño se creció a partir de ahí. Blindó su servicio y aunque no tuvo opciones de ‘break’ a su lado, lideró el ‘tie break’ con cinco puntos consecutivos. Para el tercer set, más trabajo, más paciencia y más Jódar, que levantó varias opciones de rotura en contra, pero también se ganó la suya, definitiva en el décimo juego porque cerró el choque sin dudar con su propio servicio. Pablo Carreño se despidió al caer contra Felix Auger-Aliassime por 6-3, 4-6 y 6-1.
