Publicado: octubre 8, 2026, 7:30 am
No hay una forma correcta de ser mujer, como tampoco debería haber un único cuerpo, una edad o una única forma de vestir para la que diseñar. Bajo esa premisa Alba Díaz , creadora de contenido e hija de la diseñadora Vicky Martin Berrocal ha lanzado su primera colección para Victoria, la marca de ropa nupcial, cóctel y madrina que dirige su madre, y que llevan famosas y personajes públicos como Isabel Díaz Ayuso . La línea reúne como embajadoras, además de a ambas, a Alicia Gutiérrez, Carmen Lomana , Isabelle Junot, La Jedet y Luna Lionne, siete mujeres de diferentes generaciones, trayectorias y formas de entender la moda con el objetivo para reflejar la diversidad en la que se basa toda la colección. «Este proyecto es muy personal para mí. Llevo años compartiendo en redes sociales la relación con mi cuerpo, mis inseguridades y ese proceso de aprender a mirarme con un poco más de cariño y menos juicio », ha confesado Díaz sobre su primera colección. Y subraya la gran ilusión que supone que sea de la mano de su madre, otorgándole un significado aún más especial para ella. Detrás del mensaje de la campaña hay una realidad que las siete protagonistas conocen bien: los comentarios de odio reales que cada una de ellas ha recibido sobre su cuerpo, su edad o su forma de estar en el mundo en sus redes sociales. «Gorda». «Eso es promover la obesidad». «Qué mal te sienta la maternidad». «No eres ni blanca ni negra». «Ya no puedes hacer eso». «Polioperada». «Lo que más me removió fue darme cuenta de que ninguna se libra. Mujeres completamente distintas, con vidas distintas, edades distintas, maneras distintas de mostrarse… y siempre aparece alguien dispuesto a decirte qué cambiaría de ti », confiesa la diseñadora a ABC. ‘Victoria’ quiere poner en evidencia ese juicio constante y, sobre todo, recordar que esta campaña no habla solo de ellas. La campaña nace, en palabras de Díaz, del momento de inflexión donde piensas: «Quizás llevamos demasiado tiempo intentando corregirnos para una mirada que nunca va a estar satisfecha». Con esta colección, en la que se amplía el rango de tallas de la 34 a la 48 para incluir a todos los tipos de cuerpo, la marca busca poner en evidencia ese juicio constante y, sobre todo, recordar que esta campaña no habla únicamente de ellas. Cualquier mujer, sea conocida o no, ha sentido alguna vez que no encajaba. Ya sea por su cuerpo, su edad o no alcanzar lo que se esperaba de ella. Al darles voz y ponerlas juntas, la campaña pretende convertir lo que un día se usó para señalarlas en un punto de encuentro y pertenencia en la sociedad. Tras pasar años rodeada por la industria de la moda tanto por el lado familiar como por el contenido que comparte en redes sociales, la joven confirma a este periódico que el proyecto no llega para cumplir un « sueño de infancia» , aunque sí está muy vinculado a su forma de entender la moda como una «forma de contar quién eres sin tener que decir una palabra». En este sentido, la colección nace por la necesidad de llevar más allá su mensaje de amor propio en redes sociales: «Me di cuenta de que llevaba años hablando de sentirnos suficientes, ocupar nuestro espacio, dejar de pedir perdón por quiénes somos y quería poder tocar todo eso con las manos». Además, aunque el papel de su madre ha sido fundamental para poder hacer realidad la colección, la joven afirma que el mayor gesto de amor que su progenitora ha hecho es dejarle «encontrar mi propia voz en un mundo que es profundamente suyo». Sobre ello, subraya que podría haberle dicho cómo dar cada paso, pero prefirió «no hacer el camino por mí y estar cerca mientras lo encontraba». Aparte de quien le ha dado la vida, cuenta que le inspira la gente que «tiene algo que contar, también cuando se viste. La personalidad siempre me ha parecido mucho más bonita que la perfección». La colección, a la venta desde este miércoles, tanto en los puntos físicos como la web de la marca, está compuesta por un total de siete piezas con una paleta de tonos que van desde el burdeos, marrón chocolate o negro , y diseñada para que los volúmenes, los drapeados y los fruncidos sienten bien a todas las mujeres. En este sentido, la joven diseñadora ha querido poner en valor la labor de las personas que trabajaron con ella para hacer realidad la colección que está a la venta desde este miércoles: «Aquí hay un trabajo enorme del equipo de patronaje que sería injusto hacer mío». Además, aclara que su única obsesión durante el proceso de creación fue que ampliar el tallaje no se quedase en un «gesto de cara a la galería». Abanderar la colección con el lema «aquí cabemos todas» para que después una mujer se pruebe la ropa y no sienta que han pensado en ella, habría sido « traicionar todo el proyecto ». El diseño final ha llegado a base de prueba y error porque la inclusión, si no llega a la realidad, «se queda en una palabra bonita».
