Publicado: octubre 7, 2026, 5:00 pm
El Gobierno francés multiplicó este miércoles sus gestos con la población para tratar de frenar la protesta estudiantil, con fechas concretas para presentar medidas que respondan a sus reivindicaciones o la prohibición del uso de granadas aturdidoras por las fuerzas del orden. Sin embargo, las organizaciones estudiantiles reclaman compromisos tangibles y se preparan para una nueva jornada de manifestaciones este jueves.
En una comparecencia desde la sede del Gobierno a última hora de la tarde de este miércoles, el primer ministro, Sébastien Lecornu, se comprometió a presentar a finales de octubre sus primeras medidas para responder al malestar y la angustia de los jóvenes, que «no surgen de la nada», reconoció.
Lecornu aseguró que las fuerzas de seguridad no tienen órdenes del Ejecutivo de enfrentarse a los estudiantes. «Nadie puede permanecer indiferente ante las preocupaciones» de los alumnos de secundaria, manifestó el mandatario. Estos jóvenes se manifiestan desde finales de septiembre y a sus reivindicaciones se han sumado también los universitarios.
Las primeras medidas se presentarán a finales de octubre
Las primeras decisiones del Ejecutivo en respuesta a las demandas de los estudiantes de secundaria se presentarán «a finales de octubre», y el examen del presupuesto nacional de educación en la Asamblea Nacional está «programado para el 12 de noviembre», anunció en su comparecencia el primer ministro francés.
Su intervención llegó después de que el Gobierno propusiera reservar en los institutos jornadas sin clases para que alumnos y profesores pudieran exponer los problemas que afrontan, pero esta iniciativa no ha convencido a buena parte de los estudiantes, cuyas organizaciones quieren ir más allá del diálogo.
En este sentido, el presidente de la Unión Sindical de Estudiantes de Secundaria (USL), Ryad Rani, afirmó este miércoles que el colectivo dispone de propuestas económicas concretas y que pretende presentarlas directamente al primer ministro.
El sindicato de directores de centros educativos también rechazó organizar las jornadas de diálogo en las clases propuestas por el Gobierno y reclamó una reunión con el presidente, Emmanuel Macron, junto con representantes de los alumnos.
Suspensión del uso de granadas aturdidoras
La mano tendida del Ejecutivo también pasó por la adopción de medidas para rebajar la tensión existente por la actuación policial durante los bloqueos, muchas veces violentos, de institutos y manifestaciones.
Así, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha anunciado la suspensión del uso de granadas aturdidoras mientras se investiga el caso de un adolescente de 15 años que sufrió esta semana la amputación de una mano por una de ellas en Lens, en el norte del país. Ahora bien, Nuñez defendió ante la Asamblea Nacional la actuación de las fuerzas de seguridad y descartó modificar las reglas generales de mantenimiento del orden.
Por su parte, la líder ultraderechista francesa Marine Le Pen ha acusado a Macron de ponerse «siempre» del lado de «quienes atacan a la Policía». «No es la primera vez que ocurre algo así. Durante sus dos mandatos ha culpado en muchas ocasiones a la Policía, y muchas veces ha expresado su desencanto con nuestros agentes», ha declarado la líder de Agrupación Nacional.
Desde el comienzo de las protestas a nivel nacional, el 28 de septiembre, han resultado heridos 215 estudiantes, 89 trabajadores de la educación y 761 policías y gendarmes, según las cifras facilitadas por el ministro, mientras que 6.629 personas han sido detenidas. Además, la Inspección General de la Policía Nacional ha abierto 18 investigaciones sobre posibles derivas en actuaciones policiales.
Pérdida de fuelle en las protestas de este miércoles
El Ministerio de Educación contabilizó 459 centros con interrupciones totales o parciales de las clases, frente a los 891 del martes, mientras que las acciones de protesta afectaron a 232 centros, frente a 496 el día anterior.
En cualquier caso, los sindicatos estudiantiles y los educativos suman fuerzas para reactivar la protesta este jueves con nuevas huelgas y manifestaciones, que en París tendrá su epicentro en la simbólica plaza de la Bastilla. El movimiento que empezó en un instituto de las afueras de París el 17 de septiembre pasado se extendió como la pólvora y ha logrado catalizar las simpatías de los franceses.
