Ángel Arroyo, el corredor que devolvió la autoestima al ciclismo español - Venezuela
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Ángel Arroyo, el corredor que devolvió la autoestima al ciclismo español

Publicado: octubre 5, 2026, 6:30 am

Desde que Vicente López Carril se subió al tercer escalón del Tour de Francia de 1974 pasó casi una década hasta que otro ciclista español pisase el podio de la carrera ciclista más famosa del mundo. Una larga sequía de triunfos que enterró en el cajón de la nostalgia las hazañas en tierras galas de Federico Martín Bahamontes, Luis Ocaña, Julio Jiménez o José Manuel Fuente, pero que acabó en 1983 gracias al pundonor y la clase de un ciclista abulense, Ángel Arroyo Lanchas . Nacido en la localidad de El Barraco en agosto del año 1956, Arroyo fue protagonista, junto a otros grandes corredores como Perico Delgado, Julián Gorospe o José Luis Laguía, de un punto de inflexión a nivel internacional para el ciclismo español , que años después renacería con los triunfos del mediático segoviano y con la explosión del navarro Miguel Indurain y sus cinco triunfos en los parisinos Campos Elíseos. Antes de despuntar en el Tour, Arroyo se destapó como figura de este deporte en la Vuelta a España de 1982 . La terminó vestido de amarillo, el color que hasta 1998 distinguía al líder de la carrera, pero un positivo por metilfenidato y facetoperano en la decimoséptima etapa, con final en las rampas de Navacerrada, le costó una sanción de diez minutos y aquel triunfo en la ronda española, que pasó a manos de Marino Lejarreta. El abulense, que siempre defendió su inocencia, denunció haber dado negativo el sábado tras el positivo el viernes, atribuyendo la sanción a una maniobra irregular. El golpe afectó a Arroyo y le acompañó el resto de su carrera, pero lejos de hundirse el abulense consiguió el mejor resultado de su carrera solo un año después: un segundo puesto en el Tour de Francia 1983 , en el que solo el local Laurent Fignon pudo superarlo. Aquel podio lo cimentó el escalador español con su victoria el 16 de julio en la contrarreloj en el mítico Puy de Dome, en la que firmó el mejor tiempo, trece segundos por delante de su compañero en el Reynolds Perico Delgado. No fue su última gesta en el mayor escaparate del ciclismo, pues el siguiente curso volvió a apuntarse una etapa, esta vez en Morzine , si bien quedó fuera del podio con un meritorio sexto puesto. Y completó su palmarés con dos triunfos parciales en la Vuelta y triunfos en otras carreras como la Vuelta a Asturias, la Vuelta a Castilla o la Clásica de los Puertos. En total fue profesional once temporadas, entre 1979 y 1989 , en las que defendió los colores de varios equipos antes de ceder el testigo a otros corredores como el propio Pedro Delgado. Pese a que sus triunfos ayudaron a que el ciclismo español recuperara la autoestima para pelear las grandes carreras a franceses, belgas e italianos, y devolvieron el orgullo a los aficionados de este país, cuando Arroyo se bajó de la bicicleta con 32 años tuvo que relanzar su vida, pues aquel ciclismo pagaba en gloria pero no llenaba los bolsillos . Así, su nueva vida profesional se enfocó en los lavaderos de coches, si bien nunca se desvinculó del ciclismo. Además de una peña, tenía un club ciclista con su nombre en El Barraco, localidad que se convirtió con los años en un referente de este deporte en España, pues allí se formaron otros corredores ilustres como José María ‘Chava’ Jiménez, Carlos Sastre o Paco Mancebo. Este domingo 4 de octubre de 2026, medio año después de que se le detectara un tumor cerebral, el cáncer se ha llevado a los 70 años a un ciclista fuera de serie , pero su legado quedará ahí, inamovible. Sus pedaladas, que devolvieron el orgullo al ciclismo español, son ya historia.

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