Publicado: septiembre 29, 2026, 8:30 am
Un fiscal de Nueva York anunció este lunes la reapertura de una investigación sobre la acusación de una joven contra siete miembros de una fraternidad por una agresión sexual grupal, continuada, y bajo los efectos de las drogas ocurrida en 2024 en la Universidad de Cornell, después de que la víctima presentara una demanda acusando a la institución y a las autoridades policiales de no haber hecho lo suficiente para investigar el caso.
La presunta víctima alegó que fue inducida a consumir alcohol y drogas y posteriormente violada por varios hombres en la casa de la fraternidad Chi Phi el 19 de octubre de 2024, cuando cursaba sus estudios universitarios a los 20 años. Afirmó haber denunciado el incidente ante el Departamento de Policía de la Universidad de Cornell varias semanas más tarde, pero que la fiscalía no presentó cargos penales.
El fiscal del distrito del condado de Tompkins, Matthew Van Houten, declaró el lunes que estaba reconsiderando su decisión previa de no presentar cargos penales, y dejará que un gran jurado tome la decisión.
«La declaración jurada de ‘Jane Doe’ (como se identifica a las víctimas en EEUU para mantener su anonimato) en noviembre de 2024 no alegaba que hubiera sido drogada contra su voluntad ni violada en grupo«, afirmó en el comunicado el fiscal.
Ahora se ha asignado a una fiscal de alto rango al caso y se tomarán en cuenta las acusaciones adicionales contenidas en la demanda. «Buscar justicia a veces nos obliga a reconsiderar o reabrir casos cuando disponemos de pruebas adicionales», ha sostenido la fiscalía.
Thomas Giuffra, abogado de la demandante, declaró el lunes que la denuncia que su clienta presentó ante la policía en aquel momento no difería sustancialmente de lo expuesto en la demanda. «Una vez que estuvo emocionalmente preparada, acudió a la policía universitaria y relató valientemente lo que le había sucedido», afirmó.
La demanda, que ha atraído la atención nacional, ha puesto de relieve el persistente problema de las acusaciones de agresión sexual entre estudiantes del campus de Cornell y ha suscitado indignación en Ithaca (Nueva York) y otros lugares por la forma en que la universidad gestionó las acusaciones iniciales de la mujer.
Publicitaron en redes que había una mujer «disponible»
La demanda alegaba que a los siete miembros de la fraternidad acusados se les dio la oportunidad de «atenuar su conducta presentando ensayos a Cornell». Los críticos se han aferrado a este detalle como prueba de que recibieron un trato indulgente. Los implicados recibieron «sanciones, incluidas expulsiones y suspensiones», según declaró Cornell el lunes. Asimismo, creó un grupo de trabajo sobre agresiones sexuales que formuló diversas recomendaciones.
La fraternidad Chi Phi —donde, según la mujer, ocurrió la agresión— fue clausurada en 2024 y sigue teniendo prohibido operar en el campus.
La demanda incluye detalles estremecedores de las presuntas agresiones, así como una captura de pantalla de una conversación obscena en Snapchat en la que un miembro de la fraternidad parece invitar a muchos otros a unirse, según publica The New York Times. La demanda sostiene que, durante las agresiones, la mujer se encontraba bajo los efectos del alcohol y la ketamina.
Segú publica la CBS, el día de la presunta violación, se envió un mensaje al chat grupal de los presuntos agresores en el que se indicaba que una mujer estaba «disponible» para tener relaciones sexuales. «¿Sigue abierto el negocio?», escribió más tarde un miembro de la fraternidad. La respuesta fue: «Sí».
