Publicado: septiembre 28, 2026, 12:30 pm
El proceso por el cual un tumor se extiende a otros órganos, conocido como metástasis, es el responsable de la gran mayoría de las muertes por cáncer y, por tanto, el talón de Aquiles de los investigadores en oncología. Esta semana, sin embargo, llegan noticias esperanzadoras desde el Grupo de Metástasis Cerebral del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), que ha descubierto una vulnerabilidad en esta «armadura» del tumor . Se trata de una fase hasta ahora desconocida en la que las células tumorales, tras colonizar un nuevo órgano como el cerebro, entran en una especie de tregua o «pausa proliferativa» para adaptarse al nuevo entorno. Un periodo de debilidad que los científicos han logrado aprovechar para destruirlas antes de que causen síntomas. El hallazgo, publicado hoy en la prestigiosa revista ‘ Cancer Cell ‘, supone el resultado de más de seis años de trabajo y abre la vía a uno de los grandes sueños de la medicina: la prevención real de las metástasis . En modelos animales y en muestras humanas de tejido cerebral, el equipo comprobó que estas micrometástasis incipientes pueden eliminarse utilizando una combinación de tres fármacos, dos de los cuales ya están aprobados para otras indicaciones clínicas. «Estamos ante el comienzo de la carrera para prevenir la metástasis», señala el investigador Manuel Valiente, jefe del Grupo de Metástasis Cerebral del CNIO y director del estudio. Identificar este hito biológico donde las semillas tumorales son frágiles «nos da una ventana de oportunidad para atacar la enfermedad antes de que aparezcan los primeros síntomas», añade el científico. Cuando las células cancerosas abandonan el tumor primario —por ejemplo, en un cáncer de pulmón, mama o piel— y viajan por el torrente sanguíneo hasta el cerebro, se topan con un medio extremadamente hostil. La inmensa mayoría muere en el intento, pero las pocas que sobreviven lo hacen cambiando de estrategia. En lugar de dividirse agresivamente como hacían en su lugar de origen, las células entran en un periodo de latencia o relativo reposo. Durante esta «pausa proliferativa», las micrometástasis ralentizan su crecimiento para tratar de adaptarse al entorno cerebral. El equipo del CNIO ha logrado descifrar el mecanismo molecular exacto que gobierna esta fase de inactividad temporal y ha demostrado que, si se bloquea esa vía, las células son incapaces de amoldarse a su nuevo hogar y terminan muriendo. Al emplear fármacos diseñados específicamente contra esas dianas moleculares, los investigadores consiguieron erradicar los focos microscópicos en modelos de laboratorio antes de que se transformaran en tumores detectables. Uno de los principales desafíos de esta investigación radicaba en que las micrometástasis son invisibles para las técnicas de diagnóstico por imagen actuales, como la resonancia magnética. Para salvar este obstáculo y validar los descubrimientos hechos en ratones con tejido humano, el equipo recurrió a dos grandes redes científicas. La primera fue el consorcio británico PEACE, un repositorio de muestras procedentes de autopsias de pacientes. «Gracias a PEACE pudimos estudiar por primera vez el perfil molecular de metástasis humanas tan pequeñas que habían pasado completamente desapercibidas en vida porque no generaban síntomas», explica Valiente. Para completar la validación en tejido vivo, el grupo empleó la Red Nacional de Metástasis Cerebral (RENACER), impulsada por el propio CNIO en 2021, que recopila muestras donadas por enfermos tras someterse a neurocirugía. El estudio ha revelado además que los mismos procesos moleculares que operan durante la fase vulnerable de la micrometástasis se replican en el «frente invasivo» de los tumores ya desarrollados. En concreto, en aquellas células que se expanden adhiriéndose a las paredes de los vasos sanguíneos que rodean al tumor principal. Este detalle cambia las reglas del juego para la práctica clínica. «Podemos frenar los frentes invasivos de las metástasis humanas utilizando los mismos fármacos que funcionan contra la pausa proliferativa», señala el investigador del CNIO. Este hallazgo permite dar la vuelta al problema y evaluar estas terapias en un escenario donde hoy faltan opciones terapéuticas: prevenir que el cáncer vuelva a brotar tras extirpar quirúrgicamente un tumor cerebral. A medio y largo plazo, el objetivo del equipo es poner en marcha ensayos clínicos para evaluar la efectividad de esta combinación de fármacos en pacientes. En paralelo, los científicos trabajan en la búsqueda de biomarcadores que permitan detectar en sangre u otros fluidos la presencia de estas semillas microscópicas cuando aún no son visibles en las escáneres. La suma de un diagnóstico precoz y un tratamiento dirigido a esta ventana de vulnerabilidad podría, por primera vez, atajar la metástasis antes de que se convierta en una amenaza mortal.
