Publicado: septiembre 28, 2026, 4:30 am
La selección de la República de Irlanda endosó este domingo un contundente 0-3 a la de Israel en la ciudad húngara de Debrecen, el marco de la segunda jornada de la Liga de Naciones B y después de muchos días de tensión, debate y polémica por el posible boicot al choque de los futbolistas irlandeses como respuesta a la guerra de Gaza. El partido, disputado en terreno neutral debido a que Israel no puede albergar encuentros internacionales en su territorio por seguridad, estuvo marcado, más allá de la victoria irlandesa, por los gestos de esta selección para condenar la actuación militar israelí en Gaza y en solidaridad a las víctimas del conflicto . Así, antes del pitido inicial no hubo intercambio de banderines ni apretón de manos entre Dara O’Shea y Manor Solomon , capitanes de ambas selecciones. Después, el equipo irlandés inclinó la cabeza mientras sonaba el himno de Israel. Además los irlandeses lucieron un brazalete negro, en señal de solidaridad «con todas las vidas perdidas en este conflicto», tal como había explicado el día anterior el director general de la Federación Irlandesa (FAI), David Courell. Para acabar, tras marcar el tercer gol de la República de Irlanda, Jack Moylan se quitó el brazalete y lo besó antes de besar también el escudo de su equipo. El partido de este domingo no fue confirmado por los dirigentes del fútbol irlandés hasta la víspera, después de someter a consulta entre la plantilla la decisión de jugar o no. Durante una larga reunión celebrada el sábado en el hotel de concentración del equipo en Debrecen los futbolistas votaron por «una mayoría significativa» jugar, excepto el portero titular Gavin Bazunu . El guardameta se bajó de la con convocatoria afirmando que consideraba «incorrecto participar» tanto en el partido del domingo como en el de vuelta, programado para el próximo 4 de octubre en la localidad serbia de Backa Topola. Terreno neutral elegido por la Federación irlandesa alegando «desafíos operativos que podrían afectar a la organización del partido en territorio nacional». Tras el partido, el seleccionador de la República de Irlanda, Heimir Hallgrimsson, destacó que sus jugadores habían «creado conciencia a nivel mundial» pese a que la situación había sido difícil para ellos. Desde que se conoció el emparejamiento con Israel, habían recibido peticiones para retirarse de los encuentros impulsadas por la campaña ‘Stop The Game’ del grupo de presión ‘Irish Sport for Palestine’. «Espero que esto no ocurra en el próximo partido, porque ya han mostrado su apoyo a la protesta y han creado conciencia a nivel mundial sobre el tema; y esa es, por lo general, la razón de protestar: visibilizar una situación. Creo que estos jugadores lo han logrado con todas sus acciones y con todo lo que han dicho». Sobre la negativa de su portero titular a participar en el encuentro, el seleccionador irlandés se mostró cercano a su pupilo. «Creo que está muy contento de que hayamos ganado el partido. Nadie cuestionó su decisión. Lo único complicado fue el momento en que se produjo, ya que nos resultó difícil reaccionar, pero ninguno de nosotros le pidió que no mantuviera su postura; de hecho, ahora regresa con nosotros en el avión». Irlanda, que reconoció oficialmente al Estado de Palestina en 2024 junto con España y Noruega, mantiene desde hace tiempo posiciones muy críticas respecto a la política israelí , condenando en numerosas ocasiones la guerra en Gaza. También sus deportistas. Ya en 2024, la selección femenina de baloncesto decidió no estrechar la mano de las jugadoras de Israel ni permanecer en la cancha durante los himnos antes de un partido de clasificación para el EuroBasket en Riga, aunque los equipos sí se saludaron cuando volvieron a enfrentarse el año pasado. Esta actitud fue duramente criticada por el Gobierno de Israel. El ministro de Relaciones Exteriores, Gideon Saar, cargó contra la selección irlandesa antes del partido, acusándola de estar «en el lado equivocado de la Historia». En un mensaje publicado en X, Saar comparó la posición actual de Dublín sobre el conflicto Israel-Palestina y el saludo nazi realizado por la selección nacional irlandesa durante un amistoso en Bremen en 1939 . «En aquella época, hacían el saludo nazi. Esta vez se sitúan del lado del terrorismo palestino. Por encima de los brazaletes negros que llevarán esta noche los jugadores irlandeses ondea la bandera negra del yihadismo». Pese a que la tensión entre ambas federaciones creció después de que el seleccionador Hallgrimsson declarara «no jugamos con el genocidio, jugamos contra el genocidio», durante el partido sólo se produjo un breve altercado entre varios jugadores a la hora de juego que llevó al árbitro a mostrar dos tarjetas amarillas, una para cada equipo. Los tres goles, el primero de ellos obra del delantero del Betis Troy Parrott , se marcaron antes del descanso.
