Publicado: septiembre 27, 2026, 12:30 am
Cuando dos terroristas del Estado Islámico degollaron a su hermano sacerdote, la francesa Roseline Hamel necesitó ser hospitalizada para recuperarse de lo ocurrido. Entonces cayó en la cuenta de que solo había otra persona en el mundo capaz de sentir un dolor como el suyo, la madre del asesino, un chico de 19 años abatido por la Policía tras el atentado. La llamó y de esa conversación nació, contra todo pronóstico, una amistad que hoy, diez años después, ambas llevan por el mundo como testimonio de que el odio no tiene la última palabra. Este verano han viajado a Italia para contar su historia en el multitudinario Meeting de Rímini y se la han dado a conocer a León XIV…. Ver Más
