Jean-Jacques Muyembe, codescubridor del ébola: "El actual brote en RDC podría detenerse en tres o cuatro meses" - Venezuela
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Jean-Jacques Muyembe, codescubridor del ébola: «El actual brote en RDC podría detenerse en tres o cuatro meses»

Publicado: septiembre 20, 2026, 7:32 am

«Debemos esperar al menos tres o cuatro meses antes de hablar del fin de esta decimoséptima epidemia», advierte en una entrevista el profesor Jean-Jacques Muyembe, uno de los codescubridores del virus del Ébola, sobre el grave brote que actualmente azota a la República Democrática del Congo (RDC).

En 1976, Muyembe, entonces un joven médico congoleño que había vuelto a su país tras cursar estudios en Bélgica, fue enviado a Yambuku, una aldea remota en el norte de la RDC, para investigar una enfermedad misteriosa. «Llegué a Yambuku el 23 de septiembre de 1976. Vine a Yambuku porque había una epidemia mortal caracterizada por fiebre, dolores de cabeza y hemorragias graves».

«Vi a los primeros pacientes. De hecho, eran de ébola; en aquel entonces, aún no lo conocíamos. Y teníamos que encontrar rápidamente el diagnóstico, la causa, qué había provocado esta epidemia», relata. Las hipótesis iniciales apuntaban a las fiebres tifoidea y amarilla y, durante las investigaciones, estuvo expuesto a la sangre de un paciente.

«Creo que habría muerto»

«Lo que me impactó fue que, al retirar la aguja, la herida seguía sangrando, sangrando sin parar. Tenía los dedos completamente cubiertos de sangre. Tuve que pedir agua y lavarme las manos. Si no lo hubiera hecho, creo que habría muerto«.

El profesor evoca el caso de una religiosa. «La monja murió tras contagiar a una enfermera congoleña y a la monja que la acompañaba. Reinaba el pánico en el hospital«. Las muestras de sangre de una monja fueron enviadas a Bélgica, donde el microbiólogo Peter Piot aisló el nuevo virus, bautizado en honor al río Ébola, situado a algo más de cien kilómetros de Yambuku, para que esta aldea no quedara asociada al estigma de la enfermedad.

La reacción de las comunidades, que «levantaron barreras» entre aldeas y tomaron precauciones al manipular cadáveres de pacientes, fue decisiva para frenar la propagación del virus. «La cadena de transmisión -subraya- se rompió. Porque no había medicamentos ni vacunas. La epidemia se detuvo por sí sola«.

Más de 3.600 muertes

Cincuenta años después, Muyembe, director general del Instituto Nacional de Investigación Biomédica (INRB) de la RDC, sigue en primera línea de batalla contra el virus, mientras el país afronta su decimoséptimo brote, que ha causado 7.614 casos y 3.676 muertes, según los últimos datos de las autoridades congoleñas.

El brote, declarado oficialmente el pasado 15 de mayo en la provincia de Ituri, es el segundo más letal registrado a nivel mundial, por detrás de la epidemia de África occidental de 2014-2016, que dejó unos 11.000 muertos y 28.000 contagios.

El veterano médico admite que se detectó tarde el brote, causado por la cepa de Bundibugyo, para la que no existe ni vacuna ni tratamiento, a diferencia de la más común variante de Zaire, contra la cual se desarrollaron vacunas. «Tardamos mucho en reaccionar, aunque la epidemia ya se había extendido por la comunidad, porque el sistema de salud no funcionaba. Estamos en una región donde ha habido muchos conflictos interétnicos, y además hay grupos rebeldes y armados».

«Experimentamos un aumento exponencial y muy rápido en el número de casos. En menos de tres meses, superamos cifras de la epidemia que se produjo en África occidental», subraya el doctor, al destacar la «enorme expansión geográfica» del brote, que ya afecta a siete provincias.

«Si las cosas continúan así, como sucedió en África occidental, donde la epidemia duró tres años, se superará el límite. Pero estamos haciendo todo lo posible para asegurar que no se supere el número de muertos. Hay posibilidades de que podamos detener esta epidemia en un plazo de tres a cuatro meses«, asegura.

Mensaje de «esperanza»

La actual epidemia también se propagó a la vecina Uganda, donde la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el pasado 26 de agosto el fin del brote, después de contabilizarse 20 contagios confirmados, incluidos 15 importados de la RDC, entre los que hubo dos muertos.

Muyembe enfatiza que «dos casos» importados «generaron alrededor de veinte contactos, todos localizados en el hospital y fuera del ámbito familiar».

El profesor visitó recientemente Ituri, epicentro del brote, y transmitió a la población un mensaje de «esperanza«. «Quise decirles que, ahora, el equipo de coordinación actual sobre el terreno comprende bien los parámetros principales» de esta crisis, remarca Muyembe, al matizar que esta mejora no significa que la epidemia esté bajo control.

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