Publicado: septiembre 20, 2026, 2:31 am
«Cuando me enteré de la noticia lo primero que pensé fue: ‘menos mal que al final no me fui». Asà resume Marina Fábrega, estudiante de Marketing e Investigación de Mercados de la Universidad de Málaga, lo que pasó por su mente cuando se enteró del asesinato de Claudia Tacoronte, alumna de la Universidad de Granada que estaba de intercambio en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (México). Marina habÃa tomado la decisión de irse a estudiar todo el último año de la carrera en México pero la inseguridad que existe en el paÃs la hizo cambiar de opinión incluso después de haber sido aceptada en el centro académico de destino.
Marina confiesa haber sentido «mucho miedo y preocupación» por los amigos y compañeros de clase que decidieron cruzar el Atlántico para vivir la experiencia de estudiar en el paÃs azteca. «Cuando ocurre algo asÃ, inevitablemente piensas que podrÃa haberle pasado a cualquiera y que mañana podrÃa volver a ocurrir. Eso también me hizo reafirmarme en la decisión que habÃa tomado», relata en conversación con este periódico.
La joven de 21 años habÃa decidido irse a estudiar al Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) ubicado en la ciudad de Guadalajara, capital del estado de Jalisco. «En un principio me interesó México porque tenÃa una conocida que habÃa estado exactamente en el mismo destino que yo habÃa solicitado. Le pregunté por su experiencia y me habló muy bien de ella», indica Marina. «Me advirtió de que tenÃa que tener bastante cuidado, sobre todo a la hora de salir sola por la calle, y que era recomendable ir siempre acompañada. Aun sabiendo eso, decidà solicitar el destino porque, en general, su experiencia habÃa sido positiva».
Ambos centros educativos le habÃan dado todas las facilidades. «Tuve bastante ayuda por parte del tutor de movilidad de la universidad, especialmente para organizar las asignaturas y facilitar todo el proceso de convalidación, asà que en ese sentido la experiencia fue muy buena», indica la estudiante. Y agrega que en la universidad mexicana «fueron muy comprensivos» y no le pusieron prácticamente ningún problema. Sin embargo, decidió cancelar sus planes poco después de que le asignaran Guadalajara como destino.
«Justo en ese momento se produjo toda la situación relacionada con ‘El Mencho’, con violencia, bloqueos, quema de vehÃculos y evacuaciones en algunas zonas», manifiesta la joven, que se refiere a los acontecimientos que tuvieron lugar a mediados de febrero de este año cuando Estados Unidos y México llevaron a cabo una operación militar para acabar con el que hasta ese momento era el narcotraficante más buscado del mundo. Tras la muerte de ‘El Mencho’, lÃder del cártel de Jalisco Nueva Generación, el caos se apoderó no solo de Jalisco sino también de otros estados. Según los medios de comunicación locales, al menos 62 personas murieron —entre ellas 25 guardias nacionales— en los dÃas posteriores.
«A raÃz de eso, mis padres empezaron a preocuparse muchÃsimo y no querÃan que me fuera. Comenzaron a buscar noticias continuamente y veÃan con frecuencia casos de mujeres asesinadas o secuestradas, y eso fue generando todavÃa más miedo e inseguridad en casa», declara Marina, quien confiesa haber empezado a sentir bastante miedo. «Aunque al principio estaba muy ilusionada con la experiencia, llegó un momento en el que ya no me compensaba irme sabiendo el malestar que estaba provocando en mi familia. Por eso decidà cancelar la estancia», sentencia.
Finalmente, Marina terminó quedándose en Málaga, donde estudia en la actualidad. Guadalajara habÃa sido su primera opción, por lo que una vez adjudicadas las plazas no tuvo la posibilidad de cambiarla por otra ciudad. «La única opción que me quedaba era continuar el curso en Málaga, aunque me hubiese encantado tener otro lugar como opción B», afirma la joven, que asegura no arrepentirse de haber cancelado su viaje a México.
«No habrÃa compensado vivir la experiencia de pasar un año allà si tanto mi familia como yo Ãbamos a estar sufriendo e iba a sentirme insegura durante la estancia», sostiene la joven andaluza. «Renunciar a una experiencia asà da pena porque al principio me hacÃa mucha ilusión, pero viendo lo que ha ocurrido después sigo pensando que fue la mejor decisión«, añade. Además, sostiene que no está de acuerdo con que las universidades españolas ofrezcan plazas en destinos donde existe «un nivel de inseguridad tan alto».
«Creo que las universidades deberÃan intentar ampliar los convenios con centros situados en zonas más seguras, porque muchas veces el problema es precisamente que hay muy pocas plazas disponibles en esos destinos», opina la joven. Y agrega: «Me habrÃa encantado poder elegir una plaza en Europa, pero cuando hice la solicitud prácticamente ya no habÃa opciones y tuve que buscar otras alternativas, entre ellas México. Por eso creo que serÃa importante que las universidades ofrecieran más posibilidades en destinos seguros, para que los estudiantes no tengan que elegir entre renunciar a la experiencia o asumir una situación que puede generarles miedo o preocupación».
