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¿Neuralink ya puede leer la mente? Así funciona el implante que convierte pensamientos en palabras

Publicado: septiembre 19, 2026, 3:00 pm

Neuralink volvió a poner sobre la mesa una pregunta que hasta hace algunos años parecía reservada para la ciencia ficción: ¿es posible leer la mente de una persona?

La empresa de neurotecnología fundada por Elon Musk difundió un video en el que uno de los participantes de sus ensayos clínicos logra transformar señales generadas en su cerebro en palabras, sin necesidad de pronunciarlas físicamente.

En la grabación, publicada el 16 de septiembre, el sistema muestra en una pantalla las palabras que el participante intenta comunicar y posteriormente las reproduce mediante una voz sintetizada. Uno de los mensajes es particularmente significativo: “I love you” (“Te amo”).

El avance forma parte de VOICE, un ensayo clínico de Neuralink que estudia el uso de su implante N1 en personas que han perdido o tienen severamente limitada la capacidad de hablar.

Pero, pese a lo sorprendente de la demostración, hablar de una tecnología capaz de “leer la mente” requiere algunos matices.

¿Neuralink realmente puede leer pensamientos?

El N1 no tiene la capacidad de conocer cualquier pensamiento que pase por la cabeza de una persona. Su funcionamiento se basa en registrar y decodificar determinados patrones de actividad cerebral asociados, en este caso, con la intención de hablar.

Cuando una persona habla, distintas regiones del cerebro producen señales que terminan enviando instrucciones a los músculos de la boca, la lengua y la laringe. Algunas enfermedades o lesiones neurológicas pueden interrumpir ese proceso, aunque el cerebro continúe generando actividad relacionada con lo que la persona intenta decir.

Ahí es donde entra la interfaz cerebro-computadora de Neuralink.

De acuerdo con la propia compañía, una interfaz de este tipo puede registrar las señales generadas en la corteza cerebral y posteriormente decodificarlas para transformarlas en texto o habla. 

El objetivo de VOICE es precisamente determinar si el N1 puede ayudar a personas con trastornos graves del habla a expresar su “pensamiento verbal” como texto o directamente como voz.

Por ello, lo mostrado no equivale a que el dispositivo pueda acceder libremente a recuerdos, ideas o pensamientos privados. La tecnología está diseñada para reconocer actividad neuronal vinculada con una acción intencional: comunicarse.

¿Cómo funciona el implante de Neuralink?

El N1 es una interfaz cerebro-computadora (BCI, por sus siglas en inglés) completamente implantable e inalámbrica. Mediante pequeños hilos colocados quirúrgicamente en el cerebro, el dispositivo registra actividad neuronal y transmite las señales para que un sistema informático pueda interpretarlas.

Neuralink comenzó utilizando esta tecnología para que personas con parálisis pudieran controlar computadoras y otros dispositivos mediante la intención de movimiento. En su primer ensayo en humanos, PRIME, la compañía explicó que el implante registra señales de regiones relacionadas con la intención de mover el cuerpo y las convierte en instrucciones digitales, por ejemplo para controlar un cursor.

VOICE lleva el principio hacia otra función: el lenguaje.

En lugar de buscar patrones asociados con mover un cursor, el sistema intenta identificar la actividad cerebral relacionada con las palabras que una persona quiere expresar.

El proceso puede resumirse en tres etapas: el implante registra la actividad neuronal asociada con el intento de hablar; el software procesa y decodifica esos patrones; y finalmente la información se convierte en texto o en una voz sintetizada.

En otras palabras, el sistema intenta crear una vía alternativa entre el cerebro y el exterior cuando la ruta natural que permite hablar está dañada.

Neuralink busca devolver la voz a personas con ELA

VOICE está dirigido principalmente a personas con afectaciones graves del habla y de las extremidades provocadas por padecimientos como esclerosis lateral amiotrófica (ELA), esclerosis lateral primaria, accidentes cerebrovasculares o lesiones de la médula espinal.

Neuralink ya había presentado en marzo el caso de Kenneth, diagnosticado con ELA en 2024. Conforme avanzó la enfermedad, hablar se volvió cada vez más difícil y actividades tan cotidianas como mantener una conversación o realizar una llamada telefónica comenzaron a representar un problema. En enero de 2026 se convirtió en el segundo participante en recibir un implante de Neuralink dentro del programa enfocado en voz.

El objetivo médico detrás de la tecnología no es, por ahora, descubrir lo que una persona está pensando sin su participación, sino devolver una vía de comunicación a quienes conservan la capacidad de formular lo que quieren decir, pero ya no pueden expresarlo mediante el habla.

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Una tecnología que todavía está en fase experimental

Aunque las demostraciones muestran hasta dónde pueden llegar las interfaces cerebro-computadora, el N1 todavía no es un producto disponible para el público.

Neuralink señala que sus dispositivos continúan siendo experimentales y no están aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) para su comercialización. El estudio VOICE aparece registrado como ensayo clínico y busca evaluar esta aplicación en personas con alteraciones graves del habla.

La FDA otorgó en 2025 a Neuralink la designación de Breakthrough Device para su programa de restauración del habla, un mecanismo destinado a facilitar el desarrollo y revisión de determinadas tecnologías médicas, pero que no equivale a una autorización para comercializarlas.

Así, decir que Neuralink ya puede “leer la mente” simplifica demasiado lo que está ocurriendo. Lo que la compañía está demostrando es algo más concreto: que determinados patrones neuronales relacionados con la intención de hablar pueden registrarse, interpretarse y transformarse en palabras.

La diferencia puede parecer pequeña, pero marca la frontera actual entre una tecnología médica que busca devolver la comunicación a personas que la han perdido y la idea, todavía propia de otro nivel tecnológico, de una máquina capaz de conocer libremente lo que alguien piensa.

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