Publicado: septiembre 17, 2026, 9:30 pm
Shirley Stevens llamó la atención en El verano se mueve al hablar de Rosa Benito como su madre adoptiva, una particular manera de definir el estrechísimo vínculo que mantienen. Lo que entonces no contó es que los caminos que conducen a Rosa son inescrutables. En su caso, comenzaron con una admiración casi militante por Isabel Pantoja.
Porque Benito no era, inicialmente, el destino. Shirley era una ferviente fan de la tonadillera y había dedicado no poca perseverancia a intentar coincidir con ella después de sus actuaciones. Con esa costumbre ya adquirida, acudió un día a contemplar a Benito sobre las tablas y, cuando cayó el telón, puso en práctica lo que tantas veces había ensayado con Pantoja.
«Terminó la obra de teatro y yo, como suelo hacer cuando voy a ver a Isabel Pantoja, me quise quedar como en la parte de atrás del teatro«, ha explicado al programa de Telecinco días después de su primer testimonio.
Shirley aguardó sin hacerse demasiadas ilusiones. Por aquel entonces, su devoción tenía otro nombre y apellido, como ella misma ha reconocido: «Yo no tenía expectativas. Yo era pantojista en ese momento y yo lo único que quería era ir a ver a Rosa Benito porque me acordé de cuando mi madre veía Sálvame«.
Pero esa visita sin pretensiones alteró el reparto de afectos. «Entonces la frialdad de Isabel Pantoja…. No sé como decirlo. He luchado mucho para poder estar cerca de Isabel y nunca nadie de su entorno, o la misma, Isabel me dio la oportunidad. Y entonces, tras haber conocido a Rosa, Rosa me dijo: ‘Me alegro de verte’. Y eso no lo recibí de Isabel Pantoja», ha comentado.
