El Grito - Venezuela
Registro  /  Login

Otro sitio más de Gerente.com


El Grito

Publicado: septiembre 17, 2026, 2:01 am

Ante una multitud de 300,000 personas, reunidas en la plancha del Zócalo de la Capital de manera espontánea o mediante amable cooperación logística; en México hasta los voluntarios necesitan transporte, la presidenta de la República, doctora Claudia Sheinbaum Pardo, conmemoró el 216 aniversario del inicio de la Independencia nacional con el tradicional Grito, que encabezó por segunda vez en su mandato.

En los acostumbrados vítores a las heroínas y héroes que nos dieron lo que queda de patria, la mandataria incluyó por primera vez a los afromexicanos junto con los pueblos indígenas, además de mantener las arengas a nuestras hermanas y hermanos migrantes, a la dignidad del pueblo de México, la libertad, la igualdad y la justicia, la democracia y la soberanía.

La ceremonia del Grito tiene esa peculiaridad nacional. Cada Ejecutivo recibe una lista histórica y le hace su actualización de software. Unos agregan causas, otros reivindican personajes, algunos subrayan valores y todos procuran que el “Viva México” final suene como si el país acabara de ser inventado esa noche.

Claudia hizo sonar la campana y ondeó la bandera. Además agregó dos vivas, uno para Antonia Nava, apodada la Generala, mujer nacida en lo que hoy es el estado de Guerrero, quien combatió por la Independencia al mando de José María Morelos y de Nicolás Bravo. Este último, al igual que Ignacio Allende, Mariano Abasolo y los hermanos Aldama, fueron ignorados en las arengas por parte de la presidenta. ¿Será que están en el ecosistema digital de Luisa María?

Porque también nuestros héroes patrios padecen los rigores de la modernidad: unos entran al Grito, otros se quedan en visto y algunos, pese a haber participado en la Independencia, no alcanzan lugar en el algoritmo. Dos siglos peleando por aparecer en los libros de historia para terminar víctimas de “la amplificación digital de tendencias”.

El otro viva, la primera mujer de género femenino que nos gobierna, lo dedicó a Guadalupe Victoria, el primer presidente de género masculino. Precisión indispensable en estos tiempos en los que uno ya no sabe si está redactando una crónica histórica, llenando un formulario gubernamental o solicitando una beca con perspectiva de género.

A la corregidora de Querétaro, doña Josefa, la mencionó con sus apellidos de soltera: Ortiz Téllez Girón. Bien hecho. Después de más de 200 años de Independencia ya era hora de independizar también a Josefa del “de Domínguez”. Que el corregidor cargue con su propio apellido y con sus propias correcciones.

En los balcones contiguos al principal de Palacio Nacional estuvieron las y los integrantes del gabinete; también asistieron el ministro presidente de la Corte, Hugo Aguilar; la fiscal Ernestina Godoy; los presidentes del Poder Legislativo, el diputado Raúl Bolaños Cacho y el senador Higinio Martínez; además la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, quien, viendo la facilidad con que la historia admite nuevas incorporaciones, acaso pensó: “Si alguna vez me toca dar el Grito, voy a decir: ¡Viva el ajolote!”.

Y no sería un viva menor. El ajolote tiene méritos suficientes: es mexicano, resiste condiciones adversas, posee extraordinaria capacidad de regeneración y vive amenazado. Prácticamente reúne los requisitos para ocupar una secretaría de Estado. Con la ventaja adicional de que, hasta donde se sabe, no ha pedido viáticos y no tiene familiares en la nómina.

Durante la semana se anunció que en los festejos del Zócalo estaría Intocable. La noticia provocó cierta confusión porque no se aclaró de inmediato si se trataba del grupo musical o de alguno de nuestros intocables de la política nacional: Adán Augusto López, Andy López Beltrán o Rubén Rocha Moya, quien parece tener más regresos que Angélica y Enrique que llevan 10 años anunciando su gira del adiós. Finalmente se supo que se trataba del famoso grupo de músicos y cantantes. Los otros, por lo visto, siguen siendo intocables, pero todavía no cantan. O, mejor dicho, no han cantado.

Related Articles