La prueba PISA muestra que el aprendizaje sigue marcado por la desigualdad: IBERO - Venezuela
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La prueba PISA muestra que el aprendizaje sigue marcado por la desigualdad: IBERO

Publicado: septiembre 14, 2026, 11:00 pm

Los resultados del último informe del Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés), un examen mundial que, cada tres años, mide las habilidades de los estudiantes de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias, revelaron un panorama crítico para el sistema educativo mexicano, donde siete de cada diez estudiantes no alcanzan el nivel básico de competencia en matemáticas, mientras que en ciencias y lectura la mitad del estudiantado se ubica por debajo del umbral elemental.

Ante este escenario, especialistas de la Universidad Iberoamericana (IBERO) urgieron a colocar el derecho al aprendizaje en el centro de la política pública y a evitar diagnósticos superficiales que busquen culpabilizar a docentes, familias o alumnos.

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Durante la mesa de análisis “Repensar la educación tras la prueba PISA: brechas, tecnología y políticas para el aprendizaje”, investigadoras del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias para el Desarrollo de la Educación (Centro INIDE) y de la Dirección de Planeación Estratégica e Innovación de la IBERO analizaron los retos estructurales del país tras la difusión de los datos internacionales.

El rezago en números

La doctora Jimena Hernández Fernández, docente investigadora del Centro INIDE, precisó que PISA —desarrollada por la OCDE desde el año 2000— no califica al sistema educativo ni permite establecer causas directas de los puntajes, sino que mide la capacidad de jóvenes de 15 años para aplicar conocimientos esenciales en contextos reales.

La investigadora detalló que en México la muestra representó a 7,843 estudiantes de un universo escolarizado que abarca al 69% de la población de esa edad. En la evaluación de matemáticas, el 70% de los estudiantes no logró alcanzar el Nivel 2, considerado el umbral básico de competencia. De manera similar, en ciencias y lectura la mitad de los evaluados quedó ubicada por debajo del nivel elemental.

Las brechas socioeconómicas resultaron particularmente profundas, registrándose una diferencia de 68 puntos entre el 25% del alumnado con mayor ventaja socioeconómica y el 25% en mayor desventaja, lo que equivale a una distancia de tres a cuatro ciclos escolares. Además, solo el 12% de los estudiantes en situación de vulnerabilidad logró vencer las barreras económicas para colocarse entre los puntajes más altos del país. En el ámbito de género, a diferencia de la tendencia internacional, en México persiste una desventaja para las mujeres en áreas de ciencia y matemáticas, mientras que los varones muestran un menor desempeño en lectura.

“PISA muestra que el aprendizaje sigue marcado por la desigualdad. No basta con ampliar el acceso educativo; necesitamos equiparar el piso y las oportunidades de aprendizaje”, sostuvo Hernández.

Currículo saturado y las matemáticas

Por su parte, la doctora Tatiana Mendoza, investigadora del INIDE, centró su análisis en la enseñanza de las matemáticas y la necesidad de reestructurar los contenidos escolares. La especialista destacó que el 77% de los estudiantes reporta que sus docentes se interesan en su aprendizaje y brindan ayuda extra cuando se requiere, un dato que desmonta la narrativa de culpar al magisterio por los resultados.

Mendoza advirtió sobre el peligro de la saturación y la atomización curricular, un fenómeno en el que los materiales didácticos fragmentan los conocimientos en lecciones aisladas orientadas a obtener respuestas correctas en lugar de generar razonamientos profundos.

Explicó que PISA evalúa la capacidad de abordar problemas cotidianos mediante la modelización matemática, por lo que se aprende a resolver problemas mediante la práctica directa y no a través de conocimientos disminuidos y separados entre sí. Por ello, enfatizó la necesidad de aligerar el currículo para estudiar con mayor profundidad los contenidos y acompañar a los profesores en la apropiación de este enfoque, cuidando al mismo tiempo que el énfasis en matemáticas, ciencias y lectura no termine por subvalorar áreas fundamentales como la historia, las artes y la educación física.

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Formación docente

La doctora Marisol Silva Laya, también investigadora del INIDE, argumentó que ampliar el acceso a las aulas sin un soporte pedagógico adecuado termina por profundizar las brechas históricas de exclusión. Para revertir esta situación, planteó la necesidad de diseñar estrategias pedagógicas diferenciadas desde la justicia social que garanticen una atención adecuada a las poblaciones desfavorecidas.

Asimismo, Silva Laya exigió destinar mayores recursos a la formación inicial y continua del profesorado, advirtiendo que los presupuestos recientes muestran retrocesos o estancamiento en el rubro de capacitación docente. De igual forma, urgió a reinstaurar evaluaciones diagnósticas propias del contexto mexicano que permitan contar con diagnósticos precisos y regionalizados. Finalmente, la investigadora advirtió contra la costumbre sexenal de sustituir los planes de estudio en cada administración, señalando que cualquier transformación requiere tiempo para consolidarse y corregirse sobre la marcha.

“Llegar con una nueva idea de qué se tiene que aprender cada seis años no le hace bien a nuestros estudiantes. Cualquier transformación educativa necesita tiempo para consolidarse, evaluar y corregir lo que no funciona”, aseveró Silva Laya.

La paradoja de la IA

En el cierre de la mesa, la doctora Cimenna Chao Rebolledo, directora general de Planeación Estratégica e Innovación de la IBERO, abordó la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) en las aulas mexicanas. Señaló que esta adopción ha sido impulsada principalmente por los propios alumnos antes que por una política educativa institucional, ya que solo el 8% de las y los estudiantes en México reportó no haber utilizado nunca IA, frente al 14% del promedio de la OCDE.

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Sin embargo, únicamente el 59% del estudiantado refirió haber recibido formación para el uso crítico y verificado de estas herramientas. Los datos de PISA revelaron que el uso recurrente de IA sin pensamiento crítico deriva en rendimientos académicos inferiores, a lo que se suma que el 37% de los alumnos afirmó que sus compañeros se distraen con dispositivos durante las clases de ciencias. Toda esta situación ocurre en un entorno donde aproximadamente la mitad del alumnado estudia en planteles con infraestructura tecnológica deficiente.

“Más tecnología no significa necesariamente más aprendizaje. La IA llegó a las aulas, pero sin acompañamiento pedagógico ni pensamiento crítico se convierte en un factor de distracción y rezago”, concluyó Chao Rebolledo.

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