Publicado: septiembre 14, 2026, 7:31 am
Toro (oficialmente conocido como Reino de Tooro) no es un país independiente, sino uno de los reinos tradicionales e instituciones culturales reconocidos constitucionalmente dentro de las fronteras de Uganda. Con monarca propio, el pequeñisimo ‘país’ se enfrenta a un conflicto institucional por la sucesión de Oyo Nyimba Kabamba Iguru Rukidi IV, que murió en agosto pasado, a los 34 años.
Este rey era conocido porque fue el más joven de la historia en acceder a un trono, en concreto, tenía 3 años. Un agresivo cáncer terminó con su vida el 27 de agosto, aunque su funeral se ha celebrado el pasado 12 de septiembre, con una larga de caminata de seis kilómetros hasta dejar su cuerpo en el cementerio de Karambi.
La muerte de Oyo Nyimba Kabamba Iguru Rukidi IV ha supuesto un terremoto entre sus familiares y los ciudadanos. El padre del fallecido, el rey Oyo, había nombrado sucesor a George Desmond Kamurasi, su sobrino, quien ha nacido en Inglaterra y que es capitán y portero del SE Dons, club de Londres. George está casado con una inglesa, lo que según las leyes locales es incompatible con una reina local.
La Asamblea General del clan Ababiito, un comité de 21 miembros designados por la familia real, se encargó de elegir a otro sucesor al trono: el príncipe Eduardo Rukidi Kijanangoma, hijo de príncipe y nieto de rey.
Pero lo más destacado es que Eduardo Rukidi Kijanangoma es conocido en el país por ser presentador y editor en la televisión pública Corporación de Radiofusión de Uganda (UBC). Este nuevo rey, pese a aceptar el trono, no ha sido del gusto de la familia del joven rey fallecido.
La reina madre Best Kemigisa ha impugnado el proceso de selección alegando que su hijo había dejado un testamento en el que identificaba a un sucesor, un hijo suyo, tal y como se había leído en palacio el pasado miércoles 9 de septiembre en presencia de varios miembros de la familia real y representantes del gobierno.
Pero la cuestión ha suscitado ciertas dudas. De existir ese hijo, tendría que haber seguido la tradición del país, explicó el padre Oyo al medio Monitor: «Cuando nace un niño, se presenta a los ancianos. Los ancianos realizan una serie de ceremonias y rituales. Le ponen nombre al niño y celebran una fiesta», y añade a modo de hipótesis: «Cuando este niño esté destinado al liderazgo en el reino, lo sacarán del palacio y lo criarán con una formación formal para que pueda comprender qué es el reino, pero también para que crezca de una etapa a otra hasta convertirse en un adulto maduro con la capacidad de marcar la diferencia».
La situación es tal que hasta el gobierno de Uganda ha tenido que pronunciarse al respecto pidiendo calma a la población.
