La Monumental, icono visual y desafío técnico extremo - Venezuela
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La Monumental, icono visual y desafío técnico extremo

Publicado: septiembre 11, 2026, 8:30 pm

Eau Rouge, la Rascasse, la Parabólica, la 130R, Copse… Salen unas pocas, pero en realidad no hay demasiadas curvas icónicas en los circuitos del Mundial de Fórmula 1 como para que los aficionados las identifiquen inmediatamente con un trazado en concreto. Y si algo tuvieron claro desde el principio los organizadores del GP de España en Madrid es que Madring debía tener una seña de identidad en ese aspecto, una curva que otorgase un carácter distintivo, único. Con La Monumental parecen haber logrado con creces su objetivo. Su estreno deja ya algunos detalles interesantes, además del enorme cabreo de Alonso con Tsunoda porque el japonés le obstaculizó cuando trataba de hacer su vuelta rápida. O el susto de Sainz al toparse a ciegas con el Ferrari ralentizado de Hamilton… Las imágenes que produce son espectaculares. También hay halagos entre los pilotos, que parecen haber descubierto que la parte baja del vértice es la mejor manera de afrontar la inmensidad de este curvón de 547,8 metros y 270 grados de arco, al que se le añade una inclinación del 24%, unos 13,5 grados. «Una buena primera toma de contacto», resume Alonso sobre su primera relación con la curva y el circuito. «Hay algunos baches que tenemos que ver por dónde evitarlos. El coche rebota un poco cuando lo comprimes ahí, a mitad de curva», cuenta a las cámaras de Mediaset. Se buscaba un efecto similar al de la curva 14 del circuito neerlandés de Zandvoort, bautizada como Arie Luyendykbocht, con un peralte del 32%. La diferencia con esa curva, que además ya no estará en el calendario de 2027, es que La Monumental es significativamente más larga y la rodea un espectacular anfiteatro de gradas, con capacidad para 45.000 espectadores. La enorme curva rodea el extremo norte de Madring y su parte interior alberga también uno de los hospitality VIP diseminados por la pista. El rugido ante el primer paso de los monoplazas es significativo. Fue una vez diseñada cuando se bautizó. Fue fácil hacerlo. Monumental remite inmediatamente a un gran recinto circular, como la plaza de toros de las Ventas, otro de los iconos de la ciudad. «Queríamos tener una curva que los niños pudieran identificar cuando jueguen a los videojuegos y que representara todo lo que debe ser un circuito de alta velocidad», relataba hace unos días Luis García Abad, director general del gran premio, en una entrevista para este medio. «Cuando los Reyes Magos me trajeron mi primer y único Scalextric, tenía una curva parecida. Ha pasado de aquel recuerdo a convertirse en una realidad. El nombre ‘Monumental’ tenía además una enorme ventaja: se pronuncia prácticamente igual en muchos idiomas. Y tiene ese guiño taurino». Su trascendencia alcanza hasta haberla convertido en el tema central del cartel oficial del gran premio, e incluso el trofeo que se entregará al ganador está inspirado en ella. Su salida hacia arriba, a ciegas, viene al pelo para otro de los lemas oficiosos de la ciudad: de Madrid al cielo. Durante unos segundos eternos, no hay otra cosa que los pilotos tengan a la vista mientras vuelan a 280 kilómetros por hora. Construir semejante curva no fue sencillo. La Monumental alcanza unos diez metros de altura y necesitó más de 1.800 metros cúbicos de mezcla para su pavimentación, con dos extendedoras trabajando de forma sincronizada debido al peralte. También ha requerido una solución específica de seguridad al no tener escapatoria exterior. La curva ha acabado convirtiéndose también en el principal desafío técnico para los equipos. La combinación de velocidad, duración, peralte y cambios de geometría, que somete al coche a cargas elevadas durante varios segundos consecutivos compromete todas las partes del monoplaza, desde el chasis, pasando por la suspensión, el motor y, claro está, los neumáticos. Tal vez la gestión de las ruedas sea el obstáculo más evidente. Varios pilotos revelaron que les costó mantener el rendimiento de los neumáticos hasta el final de la vuelta una vez pasaron por la curva 12, a causa de las diferentes temperaturas. Todo en ella responde a la misma idea con la que nació la curva: Madrid necesitaba un elemento que hiciera reconocible inmediatamente a su nuevo circuito. La Monumental fue concebida como ese icono visual, pero ha terminado siendo algo más interesante: uno de los mayores experimentos técnicos de la nueva Fórmula 1.

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