Publicado: septiembre 5, 2026, 3:31 am
No llevaban uniformes ni armas; tampoco caminaban con la coordinación de un ejército adiestrado. Eran civiles avanzando hacia el territorio del Sáhara español un 6 de noviembre de 1975 en lo que hoy en día se le conoce como la «Marcha Verde». Los historiadores estiman que unas 350.000 personas participaron en el movimiento pacífico, pero tiempo después se comprobó que no fue más que una artimaña impulsada por el irredentismo y nacionalismo marroquí.
En aquel entonces, España estaba enfocada en gestionar una transición política marcada por la inminente muerte del caudillo. El rey de Marruecos, Hassan II, también afrontaba un panorama complicado: dos golpes de Estado, uno seguido de otro, habían hecho tambalear su corona. La incertidumbre que atravesaban ambos países creó el caldo de cultivo para que Marruecos pusiera en jaque a España y forzara su salida del Sáhara Occidental, un territorio que administraba desde finales del siglo XIX.
De hecho, el Sáhara Occidental era una provincia española como cualquier otra desde 1958; tuvo sus propios procuradores en Cortes y su pueblo recibió el DNI y la nacionalidad. Pero lo cierto es que no todos los saharauis estaban de acuerdo con ello; a partir de 1968 comenzó «la agitación independentista, que terminó fraguando en la creación del Frente Polisario en 1973″, según recuerda el periodista e historiador Javier Esparza en su ensayo La Marcha Verde: todo lo que no nos contaron.
¿Cómo se gestó la Marcha Verde en el Sáhara Occidental?
Dos años después de la creación del Comité Especial de Descolonización de la ONU, en 1961, el Sáhara español fue incluido en la lista de Territorios No Autónomos de Naciones Unidas. Marruecos reclamaba la zona como parte de sus aspiraciones territoriales, vinculadas al proyecto del Gran Marruecos impulsado por las élites políticas del reino alauí, y más tarde llegaría el Frente Polisario para aumentar la presión. Ante este escenario, la ONU reclamó que la población del Sáhara español pudiera decidir su futuro mediante un referéndum de autodeterminación.
El Gobierno de Franco, tras varias dudas, comunicó a Naciones Unidas en 1974 su intención de celebrar dichas votaciones, una decisión que no sentó bien en Rabat. La tensión aumentó el 16 de octubre de 1975, cuando la Corte Internacional de Justicia de La Haya concluyó que los vínculos jurídicos entre Marruecos y algunas poblaciones del territorio no suponían la soberanía territorial sobre el Sáhara Occidental. De esta manera, la vía diplomática quedaba cerrada cuando Hassan II necesitaba ofrecer una victoria política a su país para desviar la atención de los asuntos internos.
El dictamen supuso un revés para las aspiraciones de Hassan II, que sabía que una invasión militar desembocaría en una guerra abierta con España; por eso optó por una vía poco convencional para hacerse con el control del Sahara español. Marruecos bautizó a esta acción como la «Marcha Verde», porque en las costumbres islámicas ese color simboliza la paz y la buena voluntad. Así fue como 350.000 civiles fueron reclutados en pueblos y aldeas marroquíes, entre las capas más pobres de la sociedad, para viajar durante días en trenes y camiones hasta Tarfaya.
Con banderas marroquíes, fotografías del rey y ejemplares del Corán en la mano, los civiles invadieron el Sáhara. Hoy sabemos que entre ellos también marcharon fuerzas de la ley; hay fuentes que hablan de unos 30.000 militares y miembros de la Gendarmería como escoltas. Y, por separado, Marruecos ya había desplegado tropas en el Sáhara antes del inicio de la marcha: entre 8.000 y 12.000 soldados en la zona nororiental, según algunas reconstrucciones históricas y los documentos desclasificados por la CIA en 2017 que cuentan que Marruecos había anunciado a los Estados Unidos en abril de 1975 lo que se proponía.
Un telegrama diplomático estadounidense del 2 de noviembre de 1975 señalaba que el Gobierno español consideraba fiable la información de que unos 25.000 miembros del Ejército Real marroquí se habían infiltrado entre los participantes de la Marcha Verde y llevaban sus armas ocultas, tal y como relata la Oficina del Historiador del Departamento de Estado de EE. UU.
¿En qué culminó la Marcha Verde?
La marcha provocó la huida masiva de la población saharaui hacia la desértica región argelina de Tinduf. De hecho, hoy en día siguen allí a la espera de que este conflicto estancado se solucione. Días después de la invasión, España abrió una vía de negociación con Rabat y Nuakchot cuyo desenlace llegó el 14 de noviembre de 1975, cuando los tres países firmaron en Madrid los llamados Acuerdos Tripartitos. En este documento, España se comprometió a poner fin a su presencia en el Sáhara Occidental y a transferir temporalmente la administración del territorio a Marruecos y Mauritania antes del 28 de febrero de 1976.
De esta manera, la Marcha Verde había conseguido así su principal objetivo político: presionar a España hasta precipitar su salida del territorio. Sin embargo, el acuerdo no supuso jurídicamente una transferencia de soberanía. Naciones Unidas ha establecido que los Acuerdos de Madrid no modificaron el estatus internacional del Sáhara Occidental, por lo que sigue siendo un territorio no autónomo a la espera de un referéndum que les permita descolonizarse.
