Publicado: agosto 30, 2026, 6:07 pm
Casi 20 euros más por llenar el depósito este verano. Esa es la diferencia que se encuentra ahora un conductor que reposte diésel respecto al final de junio. El litro del gasoil ha pasado de costar 1,506 euros a 1,862 euros en dos meses, mientras que la gasolina ha subido de 1,444 a 1,726 euros en el mismo periodo, de acuerdo a los datos disponibles del Geoportal de gasolineras del Ministerio para la Transición Ecológica hasta el pasado jueves. El precio de los carburantes ha encadenado ocho semanas consecutivas de subidas tras el fuerte descenso que registraron a finales de junio y a la espera del descuento de 20 céntimos por litro que se aplicará al diésel a partir de este martes, está presionando la cuesta de septiembre de las familias españolas que están viendo cómo las consecuencias del conflicto en Oriente Medio golpean con fuerza su poder adquisitivo. Para entender su evolución hay que remontarse a principios de año: El autogás también está sujeto a impuestos en España, aunque su fiscalidad es sensiblemente inferior a la de los otros carburantes. En concreto, soporta el Impuesto sobre Hidrocarburos, con un tipo específico de 57,47 euros por tonelada, además del IVA del 21% que se aplica sobre el precio final. Esta menor carga fiscal contribuye a que el GLP mantenga una ventaja de precio frente a los carburantes tradicionales. En julio se matricularon 4.208 vehículos de GLP, un 4,8% más que un año antes y el 3,1% del mercado, según los datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC). La cifra incluye los vehículos propulsados por GLP y por gas natural, ya que la asociación agrupa ambas tecnologías bajo la categoría de «gas». En el acumulado hasta julio se alcanzan las 27.493 unidades, un 23% menos que en el mismo periodo de 2025. En ese mismo periodo, los eléctricos puros -que han sacado ventaja en este contexto geopolítico- aumentaron sus matriculaciones un 21,4% y los híbridos enchufables un 19,4%. Dentro del mercado de gas, la marca rumana Dacia -integrada en el grupo Renault- concentra alrededor del 80% de las matriculaciones en España, con una oferta que ha convertido a la marca en la principal referencia de esta tecnología.Este tipo de vehículos puede alternar entre GLP y gasolina, lo que permite afrontar trayectos largos sin depender exclusivamente de los puntos de suministro. El repostaje sigue siendo uno de los puntos que condicionan su uso y que obliga a sus usuarios a planificar la ruta ya que no todas las estaciones de servicio cuentan con surtidores de GLP. No obstante, desde la Asociación Gas Licuado señalan que ya existe una red de más de 900 estaciones que suministran este combustible en todo el territorio nacional pero que a día de hoy todavía suponen menos del 9% en España. Este carburante también puede incorporarse a vehículos que originalmente funcionan con gasolina o diésel mediante una conversión. Según Ircongas, miembro de la Asociación de Transformadores de Vehículos (ASTRAVE), adaptar un vehículo de gasolina cuesta alrededor de 1.600 euros, mientras que para uno diésel el precio ronda los 2.800 euros. La empresa estima que esta inversión puede generar un ahorro en combustible cercano al 40%. La transformación permite además obtener la etiqueta ECO cuando se cumplen los requisitos y acceder a determinadas ventajas, como descuentos en algunos peajes y aparcamientos regulados.
