Publicado: julio 24, 2026, 2:00 pm

Cada mañana, Maikol Morales vuelve al mismo lugar: el edificio donde hasta hace un mes vivía con su familia y que hoy es una montaña de concreto y polvo. Ya recuperó el cuerpo de su madre. Ahora busca a su padre, a su hermana y a sus sobrinos.
Por CNN
“Ya saqué a mi mamá. Ahora estoy sacando a mi papá, a mi hermana y a mis sobrinos. Esta es mi casa. Aquí los tengo que buscar. Estoy seguro de que todos están aquí”, cuenta Morales desde La Guaira, el estado costero más golpeado por el doble terremoto que sacudió Venezuela hace un mes, uno de los más devastadores y el más fuerte registrado en más de un siglo en el país.

Como Morales, decenas de familiares siguen regresando cada día a los edificios derrumbados. Mientras las labores de rescate disminuyen y buena parte de los equipos internacionales ya abandonó el país, muchos de los trabajos para recuperar cuerpos dependen ahora de voluntarios y de los propios familiares, que remueven toneladas de concreto con herramientas básicas y, en ocasiones, con sus propias manos.
Para ellos, la prioridad ya no es tanto encontrar sobrevivientes, sino recuperar los cuerpos de sus familiares. Esa es también la razón por la que Arlinda Prada no ha dejado de volver.
“El hecho de saber que están es suficiente. Es el hecho de poder recuperar su cuerpo y darles santa sepultura y poder mentalmente y emocionalmente cerrar ese ciclo”, dice Prada.
“Esto no va a parar. No es un tema de momento. No es un tema de tendencia. Es una necesidad humana, una necesidad emocional poder conseguir a nuestros familiares”, añade.
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