Publicado: julio 21, 2026, 10:30 am
El trágico caso de Adriana Manotas RodrÃguez, de 52 años, ha vuelto a poner el foco en la proliferación de centros estéticos que operan sin licencia y los riesgos que estos entrañan para los pacientes. Y es que esta influencer colombiana falleció el pasado 10 de julio tras someterse a una cirugÃa estética en una clÃnica clandestina de Bogotá, en Colombia.
La mujer, que acumulaba más de 23.000 seguidores en su perfil de Facebook, comenzó a sufrir graves complicaciones en el postoperatorio, entre ellas la pérdida de visión, apenas tres dÃas después de realizarse este procedimiento estético, lo que le llevó más tarde a ser trasladada desde Puente Aranda, la localidad de Bogotá en la que operaba la clÃnica, a una sede de la Cruz Roja en AlquerÃa, donde finalmente falleció.
Las cámaras de seguridad, tal y como recogieron medios locales como Noticias Caracol, capturaron el momento exacto en el que, en torno a las 10.00 horas, varias personas evacuaban desde el establecimiento a Adriana, que habÃa ingresado en estado crÃtico cuatro horas antes con motivo de las complicaciones de la liposucción, convirtiéndose asà en una de las principales evidencias gráficas de lo ocurrido.
Aunque las lÃneas de investigación para esclarecer las circunstancias exactas de la muerte de Adriana e identificar a los presuntos responsables siguen en marcha, fuentes de la FiscalÃa General de la Nación y la PolicÃa Nacional colombiana ya apuntan a una posible reacción alérgica o intoxicación derivada de los medicamentos utilizados durante el procedimiento como una de las principales hipótesis.
En su comunicado, la SecretarÃa Distrital de Salud informó que las autoridades realizaron pesquisas en el interior de esta supuesta clÃnica, que figuraba como una peluquerÃa y no contaba con la autorización ni licencia para llevar a cabo procedimientos quirúrgico, y allà «se encontró material quirúrgico y residuos biológicos».
Unas evidencias de la presunta actividad ilegal de este establecimiento que, al parecer, «realizaba procedimientos invasivos sin cumplir la normatividad vigencia». Tras la autorización del juez, las autoridades realizaron una inspección al centro que culminó con una orden de clausura temporal de la clÃnica y la incautación de más de un centenar de elementos, entre equipos y dispositivos médicos y productos farmacéuticos.
No obstante, cabe señalar que no es la primera vez que esta clÃnica clandestina, que funcionaba bajo la fachada de una vivienda, se convierte en objetivo de medidas administrativas. Ya en noviembre de 2025, la persona que figura como representante legal del establecimiento fue sancionado e inhabilitado por no cumplir con los requisitos exigidos para ofrecer servicios relacionados con la salud
A raÃz del caso de Manotas, la SecretarÃa Distril de Salud hizo un llamamiento para concienciar sobre los peligros que encierran este tipo de centros estéticos ilegales. «DesconfÃa de ofertas que parecen demasiado buenas para ser verdad. Un apartamento o una habitación no son un quirófano ni garantizan las condiciones para realizar este tipo de procedimientos», expresaban en redes sociales.
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, anunció un refuerzo de las labores de inspección y control y animó a los ciudadanos a denunciar este tipo de centros clandestinos para que no puedan «seguir funcionando ni cobrando vidas». «Desde 2025 hemos hecho 1.296 visitas de control y 590 operativos, y aplicado 155 medidas sanitarias a establecimientos que incumplen la norma», explicaba el alcalde en X. «Solo en 2026 llevamos 104 visitas por quejas y 34 medidas de seguridad más».
