Publicado: julio 21, 2026, 1:30 am
Con la llegada del verano y las altas temperaturas, no son pocos los influencers que aprovechan para disfrutar de unas vacaciones por todo lo alto. Y prueba de ello ha sido el caso de Rosario Matew y Stiven Iniesta. La pareja que se dio a conocer en La isla de las tentaciones puso rumbo a Grecia con la esperanza de pasar unos días de relax. Aunque la realidad fue completamente diferente.
Los problemas comenzaron en los primeros días. Para tener la mayor libertad posible, decidieron alquilar un coche. Sin embargo, a mitad de camino escucharon un pitido extraño. En un primer momento, no quisieron darle importancia. Pero aquello fue un gran error, pues se trataba de la batería. Así, antes de que se dieran cuenta, se quedaron atrapados en el vehículo y sin poder continuar con sus aventuras.
Siendo conscientes de la mala suerte en los transportes, decidieron parar en el hotel. Pero, de nuevo, el destino les tenía preparada una sorpresa. Stiven rompió la cama de la habitación al tirarse sobre ella. Según él, se debía a que «tiene el culo gordo». Y aunque intentaron quitarle importancia al asunto con risas, no pudieron evitar sentir «mucha vergüenza» al explicar a los trabajadores del hotel qué había sucedido.
Pero no todo fue negativo. Al haber elegido viajar entre semana, apenas vivieron las aglomeraciones propias de los lugares más turísticos. De hecho, pudieron disfrutar de la gastronomía y los paisajes con completa libertad. Una alegría que se unió al clima. Mientras que en España el termómetro llegó a marcar los 40 grados en algunos puntos, ellos disfrutaron de una media que rondaba los 26 grados.
Así, a pesar de todos los contratiempos y los malos momentos, la pareja disfrutó al máximo de su estancia y prueba de ello es la gran cantidad de publicaciones de Rosario en su perfil de Instagram. «Que alguien me pellizque», pidió muy emocionada mientras cumplía el sueño de bailar Mamma Mia en el país. Y es que, como así aseguró, tiene «mucho contenido» y no dudará en compartirlo todo. «No me odiéis demasiado», bromeó.
