Publicado: julio 20, 2026, 2:30 am
Hace unas semanas, Dani Rovira revelaba sus problemas de salud en 2025, que calificaba como el «peor año» de su vida. «El año pasado fue el peor año de mi vida. El curro no terminaba de ir como muy guay, tuve una ruptura, luego tuve dos operaciones, se murió mi padre, tenÃa el carné de conducir caducado… Fue un año muy catastrófico«, contaba el actor en La Ruina, el podcast de Tomà s Fuentes e Ignasi Taltavull.
«Tuve dos operaciones quirúrgicas por un problema en una vena. En la primera operación los médicos me dijeron que me habÃan quitado un trombo que tenÃa en una vena», ha indicado, con su habitual buen humor. «Yo estaba con el catéter, estuve un par de dÃas en la UCI, un par de dÃas en planta…», detallaba.
Precisamente en ese momento se hizo la foto que, ahora, 365 dÃas después, ha querido enseñar el actor ante toda su comunidad de internet. «Hoy se cumple un año de esta primera foto. Una vena dañada y dos operaciones quirúrgicas, una costilla de menos y un muelle de más. Y la vida patas arriba», comienza el actor en un texto en Instagram que acompaña a un selfie frente a un espejo en el que luce gran una cicatriz entre el cuello y el hombro.
«Después llegaron miedos infinitamente mayores, cuando la vida, que es muy puta, me arrebató algo más mÃo que mis propios huesos», asegura, sobre la muerte de su padre.
«Y cuando no veÃa asideros, aprendà a agarrarme a una brizna de aire ardiendo. Me he roto y recompuesto tantas veces que los miedos se me han hecho pequeñitos. Y me siento un gigante al lado de ellos», continúa.
«Los paseos perrunos, los amigos (contados), la comedia, la terapia, el cine, el placer de contemplar, el gazpacho en verano y un pucherito en invierno…», asegura el intérprete de Ocho apellidos vascos.
Además, lanza un consejo en forma de reflexión: «¿Por qué os cuento esto? Porque quizá me estés leyendo y andes en esa pantalla. Ten paciencia. Respira. Abraza lo que venga. Y acepta, suelta, rÃndete… que rendirse, en ocasiones, es más de valientes de lo que piensas. Mira al monstruo a la cara, aguanta su aliento y permite que te rompa. No lo postergues más. Porque a veces, uno necesita estallar en pedacitos para poder construir algo nuevo. Alguien nuevo. Desde cero. Quien tú decidas. Y las cicatrices, no las escondas. Son el mapa de un dolor que enseña. Hónralas. Y respira de nuevo… que es una suerte rondar este planeta«.
