Publicado: julio 19, 2026, 4:00 am
Estados Unidos vive con preocupación el brote de ciclosporiasis, la diarrea explosiva que se ha extendido por medio país y que ha dejado ya 1.645 casos y otros 5.000 en estudio.
Se trata de una intoxicación alimentaria causada por el parásito Cyclospora cayetanensis. La ciclospora es un patógeno gastrointestinal humano que fue descubierto entre 1993 y 1994 y que solo se ve al microscopio. El contagio es fecal-oral, según explican en Cleveland Clinic. Al comer alimentos o beber agua contaminados con heces, incluida el agua sin tratar de piscinas o pozos.
Síntomas y duración
El signo más común de la ciclosporiasis es una diarrea acuosa, frecuente y a veces explosiva, que va y viene, según cuenta Clínica Mayo. A la diarrea se le pueden sumar falta de apetito, adelgazamiento, hinchazón, náuseas, febrícula y fatiga.
Seis veces más casos que en 2025
Desde el 1 de mayo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EEUU han contabilizado 1.645 casos autóctonos confirmados y más de 5.100 en estudio en al menos 34 estados, frente a los 249 de 2025, por encima ya del récord de unos 4.700 de 2019. Ya son seis veces más casos que el año pasado por estas mismas fechas.
El epicentro del actual brote está en Míchigan (más de 3.000 casos), según su departamento de salud, que investiga el origen junto a la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA). La ciclosporiasis también se está manifestando de gran manera en Ohio, Virginia Occidental y Kentucky, según la agencia.
Señalan a la lechuga
Nadie sabe del todo cómo llega a los alimentos y al agua, pero en EEUU los brotes se vinculan una y otra vez a productos frescos, de acuerdo con los CDC. La lechuga aparece de forma recurrente en la investigación, aunque ningún cultivador ni proveedor ha sido confirmado como fuente, según la directora médica de la FDA, Natasha Bagdasarian.
No obstante, las autoridades de Míchigan no descartan nada. «Ningún tipo específico de producto, cultivador o proveedor ha sido identificado como la fuente», han dicho. Por su acaso, la cadena de comida rápida Taco Bell está eliminando algunos ingredientes de su menú como medida de precaución.
En 2023 fueron las frambuesas
El mayor brote de ciclosporiasis en EEUU fue el de 2023. Se registraron entonces alrededor de 1.500 casos, según un informe del Servicio de Inspección de Seguridad Alimentaria del Departamento de Agricultura de EEUU. En aquella ocasión las señaladas fueron las frambuesas.
Es posible contagiarse más de una vez
La infección no suele pasar de persona a persona, pues el parásito necesita una o dos semanas fuera del cuerpo para volverse infeccioso. Los CDC advierten de que la desinfección química habitual no basta para eliminarlo y que la persona puede contagiarse más de una vez.
El parásito tiene un período de incubación más largo que la E. coli, lo que dificulta que las personas enfermas recuerden exactamente qué comieron, explica USA Today. También es difícil detectar en muestras de alimentos y no se puede rastrear utilizando los mismos métodos de huellas genéticas comúnmente utilizados para las bacterias.
Sin muertes
Suele aparecer una semana después del contagio y, sin tratamiento, la enfermedad dura de unos días a más de un mes. Aproximadamente 1 de cada 11 casos del presente brote ha necesitado hospitalización, según datos de los CDC. No suele ser mortal: de los 1.645 casos confirmados, 141 (un 9%) acabaron hospitalizados y ninguno falleció.
Tratamiento y prevención
Ante una diarrea acuosa persistente, conviene acudir al médico. Para diagnosticar la infección con exactitud, hace falta un análisis de heces con una prueba específica. A veces se necesitan varias muestras.
En todo caso, con las defensas sanas la afección se suele superar con o sin fármacos. El tratamiento de referencia es el antibiótico cotrimoxazol y, para los alérgicos a las sulfamidas, las clínicas Mayo y Cleveland citan el ciprofloxacino o la nitazoxanida, además de reposo e hidratación.
Sin vacuna
No hay vacuna contra la ciclosporiasis. Lo mejor es evitar los alimentos y el agua que puedan estar contaminados. Además, se recomienda no descuidar la higiene de manos.
Lavar no es suficiente garantía
Para la lechuga y las verduras de hoja, las autoridades aconsejan comprar cogollos enteros en vez de bolsas ya lavadas, retirar las dos o tres capas exteriores y lavar el resto bajo el chorro; cocinarlas es lo más seguro. Lo mismo vale para el cilantro, la albahaca y la cebolleta.
Lavar, aunque reduce el riesgo, no garantiza eliminar el parásito, que resiste la desinfección química. Las frambuesas, por ejemplo, son de lo más difícil de limpiar, porque el parásito se esconde en las grietas de su superficie, y ni congelarlas lo asegura.
