Publicado: julio 18, 2026, 6:30 pm
Hace calor en el Melanie Lane Training Grounds, el coqueto recinto deportivo donde la selección española se prepara para el último escalón de este Mundial que empezó hace cinco semanas en México, siguió por Estados Unidos y Canadá y concluye en Nueva Jersey con una final apasionante: España y Argentina. Fabián traspasa el lateral del césped y avanza hacia la carpa donde le espera este periódico para una última entrevista antes del desenlace en el estadio MetLife. El centrocampista español choca la mano, pregunta si todo bien y da paso a la charla. Es el partido de vuestras vidas, de las vidas de todos los españoles… Sí, la verdad es que es el gran partido que todos llevamos esperando desde hace mucho tiempo, ¿no? Lo afrontamos con muchas ganas y mucha ilusión. Sabemos lo que significaría para nosotros y para todo un país, así que queremos darle una alegría a toda la gente que nos está apoyando desde el primer día. ¿Se puede estar tranquilo antes de un partido así? Todo el mundo está excitado, te manda mensajes, quiere saber… Creo que los nervios los vive más la gente de fuera que nosotros. Estamos muy centrados en lo que tenemos que hacer: entrenar y preparar el partido. Todavía quedan tiempo, así que lo afrontamos con tranquilidad, aunque con muchas ganas de que llegue. Se entiende que para ustedes lo mejor es mantener su rutina, su vida normal… Sí. Vivimos un poco en una burbuja y muchas veces no somos conscientes de toda la repercusión que hay fuera. Estamos centrados en nuestra rutina y en los entrenamientos, aunque sabemos que la gente está muy ilusionada y esperando este partido con muchas ganas. ¿Se puede resumir como la final entre el fútbol de coraje de Argentina y el fútbol de posesión y técnica de España? No creo que haya que definirlo así. Cada selección tiene sus armas. Argentina es una grandísima selección y sabe aprovechar sus fortalezas; nosotros también tenemos las nuestras. Seguro que será un partido muy igualado e intentaremos llevárnoslo. ¿Cómo se prepara emocionalmente para una final así? ¿Lo visualiza, habla más con el psicólogo, hace algo especial? Hago lo mismo que cualquier otro partido. Es una final del Mundial y tiene una repercusión enorme, pero no creo que haya que cambiar nada. Cada uno tiene sus rutinas y debemos seguir haciendo lo mismo que nos ha traído hasta aquí. ¿Y cuáles son sus rutinas? Eso prefiero dejarlo para mí. No tienen nada especial: preparar bien el partido, comer bien, descansar y poco más. Puede ser el último partido de Messi en un Mundial. ¿Le dice algo especial este detalle? Pues no lo sé, la verdad. Eso habrá que preguntárselo a él. Es verdad que va cumpliendo años y cada vez es más difícil llegar a otro Mundial, pero sigue demostrando un nivel increíble. No sé si será el último, pero tenemos muchas ganas de enfrentarnos a él porque es un jugador extraordinario. Coincidió con él en el PSG. Sí, coincidí un año. ¿Cómo es como persona y como compañero? Muy tranquilo. Tuve la suerte de compartir vestuario con él y fue un grandísimo compañero. Me ayudó mucho y estuvo siempre muy cerca de mí. Es una persona muy normal y muy humilde. Sorprende que alguien considerado el mejor jugador de la historia tenga esa cercanía. ¿Cuánto ha cambiado aquel niño que jugaba en los parques de Los Palacios a este profesional que va a jugar una final de la Copa del Mundo? He cambiado en experiencia, pero en lo demás sigo siendo el mismo niño al que le encanta jugar al fútbol y disfrutar con un balón. Creo que eso es lo que me ha traído hasta aquí: seguir levantándome cada mañana pensando en la suerte que tengo de dedicarme a la profesión que más me gusta. ¿Sigue teniendo relación con sus amigos de Los Palacios? Sí, son mis amigos de toda la vida, con los que jugaba en el parque y en la pista. Algunos podrán estar aquí apoyándome y otros no por trabajo, pero seguimos teniendo la misma amistad de siempre. ¿El fútbol sigue siendo una diversión o ya es solo una profesión? Es las dos cosas. Es nuestro trabajo, pero también disfrutamos muchísimo haciéndolo. Somos unos privilegiados por dedicarnos a lo que más nos gusta. No hay que perder ese disfrute, porque sin él no sería lo mismo. Se habla mucho del ambiente en la selección. Si alguien se enfada por no jugar, por poner caritas, ¿el grupo se lo hace ver? Con este seleccionador nunca ha pasado algo así. Todo lo contrario. Tenemos un grupo humano increíble y todos nos alegramos por los compañeros. Lo importante es el equipo y estamos muy unidos. Esa unión es una de las claves. ¿Se puede ser amigo de los compañeros y rivales que compiten por el puesto? Claro. En la selección no competimos unos contra otros, competimos por un mismo objetivo. Si juega otro compañero en mi posición, me alegro por él porque lo importante es que gane el equipo. Esa mentalidad es una de las claves de este grupo. ¿Ha hablado con Luis Enrique durante el Mundial? No. ¿Va a venir su madre a la final? Sí, mi madre estará en el estadio. De hecho, está aquí desde el principio. ¿Le gusta el fútbol? ¿Maneja las tácticas? ¿Le da consejos? Siempre le ha gustado el fútbol y entiende bastante, pero no se mete en cuestiones tácticas. Solo me anima, me desea suerte y me dice que he jugado bien. Para lo demás ya hay otras personas que se ocupan de eso. Pero una madre siempre te dice que comas, que descanses, que no te metas en líos… En eso sí. Eso sí. Siempre me recuerda que me cuide y descanse, aunque ya sabe que soy muy profesional y que hago todo lo posible por estar al cien por cien. En ese sentido está tranquila. Ya nos contó la historia de su madre, sacando adelante la familia, limpiando casas, sin días libres, ¿pero cómo fue el día que la retiró de trabajar? Fue cuando fiché por el Nápoles y ya podía permitírmelo. Al principio le costó mucho dejar de trabajar porque llevaba toda la vida trabajando y no estaba acostumbrada a quedarse en casa. Incluso llegó a plantearse volver al trabajo porque echaba de menos la rutina. Poco a poco se adaptó, vio que podía pasar más tiempo conmigo, con mis hermanos y con la familia, y hoy creemos que fue una de las mejores decisiones que tomamos. ¿Imagina cuántos niños quieren ser el domingo Fabián Ruiz? Seguro que habrá algunos. Yo solo intento disfrutar del fútbol, ser buena persona y transmitir los valores que me enseñaron a mí. Estoy muy orgulloso de mis raíces y, si puedo servir de ejemplo para los niños, me alegra muchísimo. Yo también fui un niño que se fijaba en otros futbolistas, así que sé lo importante que es el ejemplo que damos.
