Publicado: julio 16, 2026, 2:00 am
Con la llegada del verano, muchas personas empiezan a notar una sensación de pesadez en las piernas, hinchazón en los tobillos o cansancio al final del día. Aunque estas molestias suelen asociarse al calor, detrás de ellas hay un proceso fisiológico: el empeoramiento del retorno venoso, es decir, la capacidad del organismo para devolver la sangre desde las piernas hasta el corazón.
Las altas temperaturas provocan una vasodilatación de los vasos sanguíneos, un mecanismo que ayuda al cuerpo a disipar el calor, pero que también dificulta que la sangre ascienda desde las extremidades inferiores. Como consecuencia, esta puede acumularse con mayor facilidad en las piernas, favoreciendo la aparición de edema, sensación de pesadez o incluso agravando problemas circulatorios ya existentes.
«Con la llegada del calor, es habitual notar las piernas más pesadas o los tobillos hinchados. Esto ocurre porque las altas temperaturas provocan una mayor vasodilatación, lo que dificulta el retorno venoso, es decir, el proceso por el que la sangre regresa desde las piernas hasta el corazón. Si, además, pasamos muchas horas sentados o de pie sin movernos, estas molestias pueden intensificarse», explica Juanjo López, traumatólogo deportivo e infantil y médico del tenista Carlos Alcaraz.
¿Tus piernas están entrenadas?
Uno de los grandes aliados para mantener una buena circulación no está en el sistema cardiovascular, sino en la musculatura de las piernas. En concreto, el tríceps sural, formado por los músculos gemelos y sóleo, desempeña un papel fundamental en el impulso de la sangre hacia el corazón. «Este conjunto muscular actúa como un auténtico ‘segundo corazón’: cada vez que caminamos o contraemos los gemelos, impulsa la sangre hacia arriba y mejora el retorno venoso«, señala el especialista, colaborador principal del calzado barefoot Mustang Free. Gracias a este mecanismo, cada paso ayuda a vencer la fuerza de la gravedad y facilita que la sangre no se estanque en las extremidades inferiores.
Por este motivo, mantener una musculatura fuerte y una buena biomecánica al caminar puede ayudar a reducir las molestias asociadas al calor. Según Juanjo López, una musculatura bien entrenada contribuye a prevenir la hinchazón de piernas, la sensación de piernas cansadas e incluso la aparición de varices.
El sedentarismo lo empeora considerablemente
La inactividad, sin embargo, juega en contra de este proceso. Permanecer sentado durante horas frente al ordenador, realizar viajes largos o pasar mucho tiempo de pie sin moverse limita el funcionamiento de esta «bomba muscular», favoreciendo que la sangre se acumule en las piernas. Para evitarlo, los especialistas recomiendan incorporar pequeños gestos al día a día. Caminar a diario es una de las medidas más eficaces para activar la circulación, pero también resulta útil elegir las escaleras en lugar del ascensor siempre que sea posible. En las personas que trabajan muchas horas sentadas, conviene levantarse periódicamente y realizar movimientos con los pies y los tobillos para activar la musculatura de la pantorrilla.
Además del ejercicio, la forma de caminar también influye en el funcionamiento de este mecanismo. «Utilizar un calzado que favorezca una pisada natural y permita que la musculatura del pie trabaje correctamente también contribuye a mejorar la biomecánica y, con ello, el retorno venoso», apunta López.
Aunque la sensación de piernas pesadas suele ser un problema transitorio durante los meses de calor, los expertos recuerdan que, si la hinchazón es persistente, aparece dolor intenso, cambios en la coloración de la piel o afecta únicamente a una pierna, es importante consultar con un profesional sanitario para descartar problemas circulatorios de mayor gravedad. Mientras tanto, mantenerse activo sigue siendo una de las mejores estrategias para ayudar a que ese «segundo corazón» situado en las pantorrillas continúe impulsando la sangre de vuelta al corazón, incluso durante los días más calurosos del verano.
