Publicado: julio 12, 2026, 11:00 am
La radiación ultravioleta (UV), el viento, el polvo, el agua de las piscinas o el contacto de los más pequeños favorecen la aparición de diversas afecciones oculares como son la fotoqueratitis o la conjuntivitis, según afirma el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega (IOFV).
Debido al comienzo de las vacaciones veraniegas en los colegios, según informó el IOFV, los más pequeños inician la temporada de campamentos urbanos, deportivos o de naturaleza. Allí, dividen el día entero al aire libre practicando deporte, disfrutando de piscinas y playas o compartiendo espacios con otros menores.
Aunque estas actividades aportan importantes beneficios para su desarrollo físico y social, también aumentan la exposición a factores que pueden afectar a la salud ocular.
Entre los cuadros más frecuentes que presentan los niños en verano se encuentran la fotoqueratitis, una inflamación aguda de la córnea provocada por la radiación ultravioleta; las conjuntivitis infecciosas, tanto de origen vírico como bacteriano; y los traumatismos oculares, especialmente asociados a juegos, actividades deportivas y accidentes durante el ocio veraniego.
De hecho, explicó la oftalmóloga pediátrica del IOFV, la doctora Lucía Fernández-Vega, «la radiación ultravioleta, el agua de las piscinas, el viento, el polvo o el contacto estrecho entre niños y niñas favorecen la aparición de distintas afecciones oculares que, aunque en la mayoría de los casos son leves, requieren un diagnóstico precoz para evitar complicaciones».
Fotoqueratitis
En el caso de la fotoqueratitis, el daño se produce en la superficie corneal tras exposiciones intensas a radiación ultravioleta, dando lugar a síntomas como dolor, fotofobia, sensación de cuerpo extraño y lagrimeo.
Este tipo de lesión puede aparecer tras actividades recreativas en entornos con alta reflectancia, como playas o zonas de montaña. A ello se suman cuadros de irritación ocular y sequedad, favorecidos por factores habituales durante el verano, como el aire acondicionado.
Los traumatismos oculares constituyen, además, una de las causas más frecuentes de atención urgente en la infancia. Un estudio multicéntrico realizado en cinco hospitales españoles identificó que más de la mitad de estas lesiones (54,7%) se produjeron mientras los niños jugaban y que un 6,8% presentó secuelas inmediatas. Entre ellas, la más frecuente fue la disminución de la agudeza visual.
Como señaló la doctora Lucía Fernández-Vega, «durante el periodo estival es frecuente que los niños presenten irritación ocular, conjuntivitis o pequeñas lesiones relacionadas con el sol o el juego. Aunque muchas de estas situaciones son leves, la evaluación precoz es clave para descartar daño corneal o infecciones que puedan evolucionar de forma desfavorable si no se tratan a tiempo».
Hábitos saludables
Muchas de las patologías oculares más frecuentes durante el verano pueden prevenirse incorporando pequeños hábitos en el día a día de los niños antes de que comiencen los campamentos.
Entre ellos, lavarse siempre las manos antes de tocarse los ojos. En los campamentos es habitual compartir espacios y actividades, por lo que una correcta higiene de manos ayuda a reducir el riesgo de transmisión de virus y bacterias responsables de muchas conjuntivitis.
Además, no compartir objetos de uso personal. Las toallas, fundas de almohada, gafas de sol o gafas de buceo deben ser siempre de uso individual para evitar contagios e infecciones.
Gafas de sol
También se aconseja protegerse los ojos del sol. Las gafas de sol homologadas con filtros frente a la radiación ultravioleta son una medida esencial, especialmente durante excursiones a la playa o la montaña.
Igualmente, hay que extremar las precauciones durante los juegos y el deporte. Supervisar determinadas actividades y evitar el uso de objetos potencialmente peligrosos ayuda a reducir el riesgo de lesiones oculares.
«Los campamentos son una oportunidad extraordinaria para que los niños disfruten del verano y desarrollen hábitos saludables. Con unas sencillas medidas preventivas, como proteger los ojos del sol, mantener una buena higiene y prestar atención a los síntomas oculares, es posible evitar la mayoría de las complicaciones y favorecer una buena salud visual durante las vacaciones», concluyó la doctora Fernández-Vega.
