Publicado: julio 11, 2026, 10:30 am
LISBOA.- Catia la Mar es una de las localidades más afectadas por el devastador doble terremoto que sacudió Venezuela y uno de los principales focos de la emigración lusa en ese país, lo que explica que sean más de 100 los portugueses muertos por los sismos, analiza en una entrevista con EFE la profesora universitaria Nancy Gomes.
En esta localidad del estado de La Guaira siguen viviendo los descendientes de generaciones de portugueses que llegaron en los años 50, 60 y 70, como recuerda la profesora.
Gomes acaba de publicar ‘Venezuela: Um País em Suspenso’, que de momento solo está disponible en portugués, y que analiza los acontecimientos políticos que sacudieron la nación latinoamericana a principios de año, pero también la relación que han tenido Portugal y Venezuela a lo largo de las décadas.
La autora, coordinadora de la cátedra de Estudios Iberoamericanos en la Universidad Autónoma de Lisboa (UAL), define su obra como «un retrato sencillo, con una narración accesible y una historia que no solo habla de lo político, sino también de otras dimensiones igualmente importantes como el petróleo, la economía, la cultura, las migraciones y las relaciones exteriores».
A finales de los años 50, Venezuela era «muy atractiva» y llegaron muchos portugueses, especialmente del archipiélago de Madeira. Más tarde, en los 70, la nacionalización de la industria petrolera y la bonanza que vivió el país latinoamericano hizo que los ciudadanos lusos que vivían allí se beneficiaran.
Según datos del Gobierno portugués, la comunidad luso-venezolana es «una de las mayores comunidades extranjeras en Venezuela», con cerca de 218.000 ciudadanos inscritos en los Consulados Generales de Caracas y Valencia, sin contar a sus descendientes.
Los portugueses se integraron «muy fácilmente en la sociedad venezolana» y les gustó, contó Gomes, quien nació en el país latinoamericano.
Se acabaron vinculando a actividades en las que se relacionaban muy estrechamente con la población local, al frente de panaderías o tiendas de comestibles, lo que les permitió construir casas y ahorrar dinero para enviar a la familias, convirtiendo las remesas en un factor importante en la relación bilateral.
Desde 1999, continuó la experta, las cosas «se complicaron en lo que respecta a la cuestión financiera» y se produjo una caída drástica en el envío de dinero a Portugal, pero muchos portugueses permanecieron allí.
La migración venezolana en Portugal, sin embargo, no fue tan numerosa, y no ha sido hasta estos últimos años que se empiezan a ver más ciudadanos de Venezuela en el país ibérico. Los datos siguen señalando que son unos 20.000, lejos de la comunidad brasileña, por ejemplo, que rondan los 574.000, según cifras oficiales.
Con el paso de los años, Portugal y Venezuela han mantenido una relación de «amistad», en palabras de Gomes.
EFE
