Publicado: julio 10, 2026, 7:37 pm
Comprar una casa se ha convertido en un asunto muy complicado que lleva al límite a muchos jóvenes españoles. Se trata de un problema estructural en el que influyen la mezcla de varios factores. Por un lado, el desajuste del mercado. Por otro, la falta de suelo y la complejidad de los trámites administrativos. Ambos suben los precios, pero en el caso de los jóvenes deben afrontar también bajos sueldos y alquileres disparados que les impiden ahorrar. Por ello, sus padres se han convertido en sus salvavidas. Las donaciones de padres a hijos para poder comprar vivienda se han triplicado en la era Sánchez. Según el Consejo del Notariado, las donaciones de vivienda alcanzaron en 2019 las 18.848 operaciones, mientras que en 2025 estas llegaron a las 62.272 . Pero detrás de esas donaciones dinerarias, el Banco de España da un dato rotundo. El valor medio de las transferencias dinerarias que autorizan los padres a sus hijos para tal fin es de 90.000 euros . Es ese apoyo paternal el que «facilita el acceso al crédito hipotecario», según el supervisor. La cifra supone prácticamente la totalidad de la entrada. Según el portal del Notariado, el precio por metro cuadrado por un piso tipo de obra nueva de unos 90 metros cuadrados se sitúa en los 2.970 euros, lo que implica que el importe medio alcanza ya los 288.002 euros. Teniendo en cuenta que para la entrada es necesario tener un 30% del valor (un 20% del precio más un 10% de impuestos), esta alcanza ya los 86.400,6 euros de media . Es decir, si un hijo se quiere comprar una vivienda, las transferencias de sus padres suponen la totalidad , e incluso algo más, de la entrada que se debe dar para completar la compra de un piso de obra nueva si ese se vende al precio medio que indican los notarios en sus estadísticas. No obstante, en casos como el de Madrid, esa transferencia de dinero se quedaría corta para un piso de obra nueva en ciudades provincias como Madrid. En la capital, los pisos se venden ya por un importe medio de 404.235 euros, aunque la superficie media de compraventa es ya de 111 metros cuadrados. En caso de que un joven quiera aspirar a una propiedad de estas características, el ahorro necesario equivaldría ya -sin contar otras ayudas- a los 121.270,5 euros, mucho más de una transferencia de dinero media. El apoyo de los padres también se quedaría corto en el caso de la segunda mano. De media, los pisos en esta provincia se venden a 364.202 euros, con una superficie media de 92 metros. Ese 30% necesario equivaldría en este caso a 109.260 euros. En cambio, en la Comunidad Valenciana, el importe medio por un piso de obra nueva es de 254.403 euros, para lo que es necesario llegar a ahorrar 76.320,9 euros. Para la segunda mano, el precio baja a los 155.639 euros de media, lo que quiere decir que el ahorro necesario también, hasta los 46.691,7 euros. Aunque las transferencias medias de padres a hijos supongan prácticamente la totalidad de la entrada media que se debe dar para un piso, la comunidad -incluso la ciudad- influye y mucho en la donación que un hijo puede llegar a recibir. En Madrid, no es lo mismo comprar un piso en el centro que en una localidad a las afueras de la capital. Lo mismo ocurre en la Comunidad Valenciana, donde ciudades como Valencia o Alicante han experimentado también han experimentado un fuerte alza. La demanda de las nuevas hipotecas en España procede de la clase media y de los jóvenes que buscan el acceso a esa primera vivienda. Todos ellos buscan seguridad, especialmente con la compleja situación de la guerra en Oriente Próximo. Según datos de la Asociación Hipotecaria Española, el 78% de las hipotecas que se firman en la actualidd son fijas. El problema, según los expertos en el sector, no llega tanto en el caso de los jóvenes por el esfuerzo a asumir ya que el Banco de España indica que se sitúa dentro del 35% recomendado sino en las dificultades para acceder al ahorro. La deriva exponencial de las donaciones también responde a un marco tributario cada vez más proclive a realizar estas operaciones. La legislación de la mayor parte de las comunidades autónomas -que son las que tienen la competencia- ha ido desplegando un abanico de beneficios fiscales para reducir al mínimo la cuota a pagar en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD).
