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Así es la droga alfa, una de las más peligrosas que existen: «Los usuarios sienten la fuerza y la furia de Hulk»

Publicado: julio 10, 2026, 2:00 am

En Valencia investigan una presunta agresión sexual a una menor que habría sido intoxicada con drogas. El caso se remonta al 25 de junio, cuando la víctima acudió a la casa de un hombre al que había conocido por Instagram. Allí tomó una bebida y comenzó a sentirse mal. Según su relato, se despertó desnuda y sin recordar lo ocurrido. Las pruebas confirmaron la presencia de droga alfa, que la menor no sabía que había consumido.

A la droga alfa-PVP también se la conoce también como ‘flakka’ o ‘sales de baño’ (grave en Estados Unidos). Es un estimulante sintético (alfa-pirrolidinovalerofenona) muy adictivo desarrollado en la década de 1960. Grosso modo es una mezcla de cocaína, éxtasis y metanfetaminas.

Esta sustancia causa una euforia especialmente intensa, pero que una vez pasada induce paranoia, comportamientos agresivos y psicosis. Su consumo, según el Sistema Español de Alerta Temprana (SEAT), coordinado por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, «puede producir efectos graves para la salud, incluyendo intoxicaciones agudas e incluso la muerte».

La ‘flakka’ es una de las drogas más peligrosas y destructivas que existen. Es más perjudicial y peligrosa que la cocaína. El subidón es muy intenso, pero corto, y el enganche rapidísimo: el consumidor acaba persiguiendo constantemente la explosión de placer.

Actúa rápido y te atrapa igual de rápido

El poder adictivo de la droga alfa está asociado a la rápida aparición de craving (necesidad imperiosa que genera ansiedad) y tolerancia, detalla Ivatad Valencia Adicciones, un centro de desintoxicación. De hecho, los consumidores quedan atrapados rápidamente, pierden el contacto con la realidad y sufren graves problemas de salud mental.

La droga Alfa-PVP es un estimulante que actúa rápidamente, a menudo dejando al usuario abrumado por la intensidad de sus efectos. Una vez que entra al cuerpo, afecta profundamente al sistema nervioso central, creando una poderosa oleada de energía y euforia. Algunas personas comparan este subidón con el de la cocaína o la metanfetamina, pero más intenso e impredecible.

Inicialmente, el consumidor se siente tremendamente eufórico, más sociable, desinhibido sexualmente (aumenta la libido) y con una gran sensación de control. Como contaba CNN cuando esta droga apareció en EEUU en 2015, «los usuarios sienten la fuerza y la furia del Increíble Hulk».

No te da tiempo a reflexionar, te atrapa rápidamente y no te suelta»

Sin embargo, ese efecto, muy fugaz, viene acompañado de importantes efectos adversos. A medida que se desvanece, suelen aparecer paranoia, alucinaciones, taquicardia, hipertensión, pensamientos acelerados, comportamientos agresivos y episodios psicóticos.

Inhalada, fumada, inyectada o ingerida

El SEAT detectó la circulación de la ‘flakka’ ya en 2017, pero no fue hasta 2025 cuando empezó a ser realmente conocida. En la propia Valencia, el año pasado hubo dos casos graves en los que se investigó su posible consumo. Fueron la muerte de un joven de 23 años que se precipitó desde un 14º piso en una finca del barrio de Campanar y la violación a un hombre tras quedar con otro a través de una aplicación de citas en la localidad de Paterna.

La droga alfa-PVP puede consumirse inhalada, fumada, inyectada o ingerida. La forma de presentación es variada: polvo de color blanco, marrón o incluso negro, cápsulas conteniendo ese polvo, cristales blancos o rosados, comprimidos sin logo o con él («Lacoste», «Playboy», «Homer Simpson», entre otros), líquido, o incluso en forma de gominolas de diferentes colores.

Para alguien que busca placer extremo o escapar del dolor emocional, la euforia que provoca el alfa se percibe como una solución ideal»

También puede formar parte del contenido de productos tipo legal highs en forma de sobres etiquetados con diferentes denominaciones, tales como «Fire ball», «Ultra Violet Exclusive», «Pure NRG», «Energy-3 (NRG-3)». Además, se ha podido comprar como producto tipo research chemical a partir de empresas productoras y/o distribuidoras de productos químicos en bolsitas de plástico con cierre tipo zip, etiquetadas con el nombre de esta sustancia o de otras.

¿Por qué es tan adictiva la alfa-PVP?

«No te da tiempo a reflexionar, te atrapa rápidamente y no te suelta», comentan los usuarios. Por eso, por la rapidez con que secuestra la voluntad de la persona, la alfa-PVP en una droga extremadamente peligrosa. Es algo similar a lo que ocurre con el crack de cocaína.

«Para alguien que está buscando placer extremo o escapar del dolor emocional, la euforia que provoca el alfa se percibe como una solución ideal», explican en Ivatad. «Pero en realidad, esconde una trampa tremendamente perjudicial«, aseguran.

Solo un poco de diferencia en la cantidad que se consume puede ser la diferencia entre drogarse y morir»

La ‘flakka’ es extremadamente adictiva por la intensidad y velocidad con que modifica el sistema cerebral de recompensa. A los pocos minutos del consumo, el cerebro se ve inundado de dopamina, el neurotransmisor que nos hace sentir bien. Esa carga es significativamente mayor de la que nos producen la comida, la música u otras drogas.

Los problemas llegan después. El cerebro comienza a buscar constantemente ese nivel de euforia, pero cada vez cuesta más alcanzarlo porque la tolerancia se desarrolla rápidamente tras con solo unos pocos consumos. Es decir, la misma cantidad de droga no genera ya el mismo efecto, llevando a tomar más y más para alcanzar el deseado efecto de la primera vez. Todo ello implica un alto riesgo de sobredosis.

«Es muy difícil controlar la dosis exacta. Solo un poco de diferencia en la cantidad que se consume puede ser la diferencia entre drogarse y morir. Es así de crítico», aseguraba a CNN News Jim Hall, epidemiólogo de abuso de drogas en la Universidad Nova Southeastern en Fort Lauderdale, Florida.

Cuando el efecto placentero se desvanece, aparece un intenso bajón. Llega con depresión, ansiedad, irritabilidad y antojos persistentes. La persona queda atrapada en un ciclo destructivo: consumo, decaimiento, fuerte deseo por la sustancia y, habitualmente, la reaparición del consumo, como detalla el artículo de investigación Efectos farmacológicos agudos del α-PVP en humanos, publicado en 2025 en Frontiers.

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