Publicado: junio 30, 2026, 8:30 pm
El Real Madrid acaba de hacer saltar por los aires al baloncesto español, inesperado espíritu revolucionario el de un club que parecía dispuesto a dar una segunda oportunidad a Sergio Scariolo, a prolongar una temporada desastrosa y rezar cada tres días para que el equipo no se derrumbara como sí hizo en los cuatro títulos por los que compitió el pasado curso. Pero que la vitrina se mantenga intacta por primera vez en 15 años no ha sido plato de buen gusto en la oficinas merengues y, en apenas dos días, se ha tomado la decisión de despachar al italiano, pese a que le quedaban dos años de contrato, y de firmar a Pedro Martínez , el entrenador del momento después de cerrar con el Valencia un doblete histórico compuesto por liga y Supercopa. Un golpe en la mesa soberano con nombre y firma: Juan Carlos Sánchez. El histórico director deportivo, tras dirigir la sección desde 2010 y uno de los principales responsables de la cascada de títulos conquistados con Pablo Laso y Chus Mateo, dio un paso al lado hace justo un año cuando Sergio ‘El Chacho’ Rodríguez llegó al puesto acompañado de Martynas Pocius y Paco Robles. El canario, como cuando era jugador, parecía traer debajo del brazo aire fresco, pases inesperados, la capacidad de llevar la magia de la cancha a los despachos. Sin embargo, el tiempo ha dictaminado que tanto sus fichajes (Lyles, Maledon, Kramer, Almansa, Len) como su apuesta personal por Scariolo ni mucho menos ha traído los resultados esperados. Así, el pasado 20 de junio presentó su dimisión ante Florentino Pérez. Y, a su lado, estaba Sánchez, al menos de manera simbólica. Porque el madrileño siempre ha contado con la confianza del presidente y ha hecho de su consejero personal durante esta convulsa temporada. Y una vez destruido el castillo de naipes, quién mejor que un hombre de su experiencia para agitar el avispero, para devolver al Madrid a la primera línea competitiva. Una figura que tan solo ha necesitado un primer día de trabajo para agrandar esa fama de genio, pues Scariolo fue llamado a comparecer este martes para notificarle que no seguiría en el puesto. Una operación paralela a la contratación de Martínez, que abandona un Valencia campeón pero en plena descomposición después de ver cómo tres de sus titulares emigraban a los proyectos con más solera del continente. En la capital del Turia andan irritados por las formas madridistas ya que, además de su acercamiento a Jaime Pradilla y Kameron Taylor, aseguran que los blancos negociaron con Martínez sin consultarles primero y mientras se sucedían las celebraciones de la conquista liguera. Hubo contraoferta, renovación al alza, pero el técnico catalán, despreciado por los grandes proyectos durante toda su dilatada y exitosa carrera, ha visto la llamada merengue como una oportunidad única. Por su parte, el Madrid se hace con el arquitecto del baloncesto más vistoso y letal del continente, todo lo contrario que el ejecutado por el equipo bajo la tutela de Scariolo, demasiado frío y calculador en ocasiones. Y en cuanto a las formas, es posible que los merengues podían haber actuado de una manera más institucional. Aunque como decía Jack Nicholson en ‘Infiltrados’, «Nadie te da nada; tienes que cogerlo». Fichar al barcelonés es un golpe arriesgado pero maestro en cualquier caso, pues no solo permite al Madrid aplicarse un estimulante competitivo, sino que debilita al gran competidor de los blancos en el baloncesto nacional a la espera de lo que haga el Barça en el mercado de fichajes. Ahora, habrá que ver cómo digiere el vestuario este revolcón. Mario Hezonja , de los mejores del curso, ya mostró su indignación en redes sociales por el despido de Scariolo, con el que había forjado una gran relación durante el último año. «En este punto, ¿escribo párrafos aquí o grabo un TikTok enorme lanzando fuego?«, dijo el astro croata, uno de los caracteres más complejos con los que tendrá que lidiar el nuevo técnico, al que además le persiguen duras declaraciones contra su nuevo equipo en el pasado. Quizás por ello, Paco Redondo, asistente de Mateo en el Madrid y hasta ahora en la selección, vuelva para ser su mano derecha y así suavizar el aterrizaje. Problemas que, por otro lado, ni mucho menos soterran este nuevo e ilusionante capítulo del Real Madrid.
