Publicado: junio 29, 2026, 12:30 pm
Durante los últimos años, pocas alertas médicas han generado tanta angustia entre las mujeres embarazadas como la sospecha de que tomar paracetamol para el dolor de cabeza o la fiebre pudiera dañar el cerebro de su futuro hijo . Algunos estudios observacionales previos habÃan encendido las alarmas al asociar el fármaco con un mayor riesgo de que los niños desarrollaran Trastorno del Espectro Autista (TEA) o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Esta psicosis colectiva escaló en septiembre de 2025, cuando la propia administración de los Estados Unidos, a través de una conferencia de prensa de Donald Trump , llegó a señalar públicamente este analgésico como un posible factor causal del autismo . Sin embargo, en ciencia, una correlación estadÃstica no siempre equivale a una causa real. Esta semana, una investigación internacional liderada por la Universidad de Hong Kong y publicada en la revista ‘ JAMA Internal Medicine ‘ ha venido a desmontar definitivamente este mito , aportando una enorme tranquilidad a las gestantes. Tras analizar minuciosamente los registros médicos de más de medio millón de nacimientos, el estudio concluye de forma categórica que el paracetamol es seguro durante el embarazo y no eleva las probabilidades de sufrir estas consecuencias. El supuesto riesgo que reflejaban los estudios anteriores era, en realidad, un espejismo estadÃstico provocado por la genética de los propios padres. El epidemiólogo Eric Yuk Fai Wan , profesor de la Universidad de Hong Kong y uno de los autores principales del estudio, explica el núcleo del hallazgo: «Los resultados positivos observados en las investigaciones convencionales se deben muy probablemente a factores de confusión familiar no medidos». En la práctica, esto significa que las variantes genéticas o las patologÃas maternas que predisponen a que una madre necesite tomar paracetamol de forma habitual son las mismas que incrementan la probabilidad de heredar TEA o TDAH. El medicamento es solo un testigo inocente en una escena dominada por la herencia familiar. Para desenredar esta maraña de datos y demostrar que el fármaco no es el culpable, los investigadores recurrieron a un ingenioso diseño metodológico: el análisis comparativo entre hermanos. En lugar de limitarse a comparar a niños de familias completamente distintas, los cientÃficos aislaron a parejas de hermanos biológicos nacidos de la misma madre, donde en uno de los embarazos se habÃa consumido paracetamol y en el otro no. Al compartir la misma base genética materna y un entorno doméstico prácticamente idéntico, cualquier diferencia real provocada por el fármaco habrÃa saltado a la vista de inmediato. Cuando los autores aplicaron las técnicas estadÃsticas tradicionales a toda la población del estudio (más de 600.000 niños), el paracetamol pareció asociarse con un aumento del 17% en el riesgo de autismo y del 23% en el de TDAH. Pero la magia de la epidemiologÃa rigurosa ocurrió al activar el filtro de los hermanos. En ese momento, las asociaciones se desplomaron por completo hasta el cero absoluto. El riesgo desaparecÃa mágicamente porque la balanza genética quedaba perfectamente equilibrada entre los hermanos. Además, el equipo realizó una prueba de control infalible: analizaron qué ocurrÃa si la madre tomaba paracetamol el año antes de quedarse embarazada. Sorprendentemente, los niños también mostraban el mismo incremento aparente de riesgo. Dado que es biológicamente imposible que un comprimido tomado meses antes de la concepción altere el desarrollo del feto, los cientÃficos confirmaron que la causa subyacente eran las caracterÃsticas de salud y la carga genética estables de la madre, y no el efecto del fármaco en el útero . Una de las grandes novedades de este trabajo frente a los pocos precedentes realizados en los paÃses nórdicos es el nivel de detalle con el que se ha monitorizado el uso del medicamento. Los investigadores no se conformaron con un simple «sà o no». Utilizando las bases de datos de recetas electrónicas del sistema de salud de Hong Kong entre los años 2001 y 2023, pudieron rastrear el momento exacto de la gestación en el que se prescribió el paracetamol, la duración del tratamiento y la dosis acumulada. Los resultados volvieron a ser tajantes: no se halló ningún peligro, independientemente de si el fármaco se consumió de forma esporádica durante un solo trimestre, de forma intermitente, o si se mantuvo un uso persistente a lo largo de los nueve meses de embarazo. Tampoco se observó una relación de dosis-respuesta; es decir, las madres que recibieron dosis más elevadas por dolores crónicos o infecciones no mostraron una mayor incidencia de trastornos en sus hijos en comparación con las que apenas tomaron una dosis baja. Ian Chi Kei Wong, coautor del trabajo y catedrático de la Universidad de Aston (Reino Unido), resalta el valor preventivo de esta confirmación: «El paracetamol sigue siendo el analgésico y antipirético de primera lÃnea recomendado globalmente para las embarazadas». El investigador advierte que sembrar dudas infundadas sobre su seguridad puede tener consecuencias clÃnicas muy graves, empujando a las pacientes al infratratamiento de la fiebre y el dolor, o lo que es peor, al uso de alternativas como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) o los opioides, cuyos riesgos de provocar malformaciones fetales, abortos espontáneos o daños renales en el bebé sà están ampliamente demostrados por la medicina. La publicación de este estudio en ‘JAMA Internal Medicine’ se acompaña de un editorial firmado por los doctores Brian K. Lee y Viktor H. Ahlqvist, investigadores del Instituto de Autismo A.J. Drexel (EE. UU.) y del Instituto Karolinska (Suecia), quienes recuerdan que demostrar la ausencia absoluta de riesgo en medicina es uno de los retos más complejos del mundo. No obstante, insisten en que la acumulación de evidencias sólidas procedentes ya de poblaciones tan diversas como la sueca, la noruega, la japonesa y ahora la de Hong Kong, cierra el debate de forma definitiva. «La evidencia disponible debe proporcionar una gran tranquilidad tanto a los médicos como a las personas embarazadas de que el uso de paracetamol es poco probable que confiera un riesgo significativo», afirman Lee y Ahlqvist en su análisis de los resultados. Para los expertos, este episodio pone de manifiesto la necesidad estructural de financiar mejor la investigación sobre la seguridad de los medicamentos durante la gestación.
