Publicado: junio 25, 2026, 6:30 pm
Un aliado de la Alianza Atlántica se ha convertido en el invitado incómodo, molesto, aislado, de la cumbre que Turquía organizará dentro de dos semanas. Todos los dedos, incluidos los del presidente estadounidense, Donald Trump, y los del propio secretario general de la OTAN, Mark Rutte, apuntan a un solo nombre: Pedro Sánchez. Rutte llegaba a la Casa Blanca con una misión muy delicada. Debía convencer a Trump de que no se desenganche de Europa, de que no repliegue tropas, no reduzca su presencia militar ni pierda interés en el Viejo Continente. Su principal argumento era que los aliados han aceptado elevar, de aquí a 2035, el gasto en defensa y seguridad hasta el 5% de su producto interior bruto…. Ver Más
