Publicado: junio 25, 2026, 12:30 pm
México sueña con su selección de fútbol. No es poco en un país gigante, que transpira pasión por el deporte del once contra once por los cuatro costados y que, fruto de esta suerte de fiebre colectiva, coloca sobre los hombros de sus internacionales la pesada mochila de la exigencia en las grandes citas. El Tricolor prácticamente solo conoce un resultado en los Mundiales desde el ya lejano campeonato de Estados Unidos 1994. A excepción del caso de Catar 2022, en el que no superó la fase de grupos, su periplo por el torneo de los torneos casi siempre concluye en la ronda de octavos de final. Siete de ocho en 32 años. Generalmente no hay ni grandes fracasos a las primeras de cambio ni alegrías inesperadas. Todo concluye en el cuarto partido, al menos antes de este cambio de formato con 48 y no 32 selecciones, como venía ocurriendo desde Francia 1998. Sin embargo, algo parece haber cambiado para esta selección del Vasco Aguirre. Ya no se aplica el viejo lema de ‘a por el quinto partido’, sino que va a por el sexto. Viene a ser lo mismo, es decir, meterse en cuartos de final, entre las ocho mejores selecciones del mundo, como en 1970 y 1986, cuando ejerció de anfitriona, aunque entonces al completo, con todos los partidos en su terreno. En este Mundial México se tiene que conformar con la condición de coanfitriona, pero le basta para recorrer el camino hacia ese sexto partido en casa. El primer puesto en el grupo A le ha permitido al Tri disputar en el imponente Estadio Azteca de la Ciudad de México el primer asalto sin red, que será en dieciseisavos de final, en la madrugada del 1 de julio (03:00 horas), ante uno de los mejores terceros y por tanto una incógnita hasta que se resuelva al completo la fase inicial del torneo en la madrugada del sábado al domingo. También jugaría al amparo del Coloso de Santa Úrsula un hipotético encuentro de octavos, en el que se situaría al borde de superar ese escollo insalvable en siete de los últimos ocho Mundiales, con Bulgaria (1994), Alemania (1998), Estados Unidos (2002), Argentina (2006 y 2010), Países Bajos (2014) y Brasil (2018) como variados verdugos. De momento, la ilusión parece haber vuelto a las calles de un país que se había mostrado muy crítico con los suyos antes del Mundial. «¿Y si sí?», se pregunta la afición azteca, después de una fase de grupos perfecta. Y eso que el equipo de Aguirre fue incluso pitado por su propia afición en un amistoso frente a Portugal en marzo, que se saldó con empate sin goles pero sirvió para reinaugurar el Azteca y también para reflejar la presión con la que lidia el Tricolor. No superar la fase de grupos de la Copa América de 2024 hizo daño, incluso a pesar de levantar los dos últimos títulos de la Copa Oro (2023 y 2025). Tampoco colmó a la afición mexicana el triunfo en el partido inaugural contra Sudáfrica (2-0). Y eso que al final, los Bafana Bafana, pese a una apariencia inicial muy débil, han acabado segundos de grupo. Sin embargo, dos victorias más frente a Corea del Sur (1-0) y la decepcionante República Checa (3-0) han terminado por disparar la euforia entre una hinchada que jamás había festejado un pleno de puntos en una fase de grupos de un Mundial. México nunca había sumado por victorias todos sus partidos de la ronda inicial, ni siquiera en los recordados torneos de 1970 y 1986, cuando al amparo de su afición logró los mejores resultados de su historia. En el primero pasó segunda, con cinco de seis puntos, y en el segundo primera, pero también se dejó un punto. Ya en la era más reciente, lo más cercano al pleno de este Mundial fue lo de 2002, con siete puntos de nueve y primera de grupo. También acabó en cabeza de su grupo en 1994, pero con solo cuatro puntos, y pasó segunda en 2014, con siete puntos; en 2018, con seis; en 1998, con cinco; y en 2006 y 2010, con cuatro, hasta acabar diciendo adiós al campeonato a las primeras de cambio en Catar 2022, con cuatro puntos en su haber. Esta selección mexicana ha logrado algo inédito, con tres triunfos en tres partidos, seis goles a favor y una portería hasta ahora inmaculada. Ha destacado Julián Quiñones, con dos goles, pero también han visto puerta el ariete Raúl Jiménez o el centrocampista de origen español Álvaro Fidalgo. Todo ha ido tan rodado que incluso el veterano portero Memo Ochoa ha podido unirse a Messi y Cristiano Ronaldo en el club de los seis Mundiales disputando unos minutos sobre el césped. El Vasco Aguirre, un experto en exprimir a grupos sin grandes talentos, ha conseguido maximizar las virtudes de una selección capaz de ilusionar a la exigente afición mexicana. ¿Y si sí?
