Publicado: junio 23, 2026, 8:30 am
La longevidad es la palabra más usada últimamente en el sector de la belleza, a veces con acierto, y otras, no tanto. A estas alturas la mayoría de personas sabe que no es vivir más años, sino vivirlos con más calidad, que llevado a la estética sería envejecer con un mejor aspecto . El problema es que cuando algo es tendencia todo el mundo habla de ello y resulta complicado discernir la verdad y la mentira. Por eso siempre es importante recurrir a una fuente fiable como Ricardo Ruiz , médico especialista en dermatología, con una amplia experiencia que completó en la Clínica Mayo y en la Universidad de California. Es fundador del considerado primer ‘hospital de la piel’ en España, la Clínica Dermatológica Internacional, y también dirige el servicio de dermatología del Hospital Ruber Internacional. En su nuevo libro (tiene otros seis) ‘Larga vida a tu piel’ cuenta los consejos que de verdad sirven para envejecer mejor, tanto por dentro, como por fuera. La salud es lo más importante para conseguir esa ansiada longevidad, pero el aspecto exterior importa mucho en una sociedad dominada por la imagen. Por eso el cuidado de la piel interesa cada vez más, llegando a obsesionar . El mercado de las cremas y demás productos cosméticos no para de crecer, lo mismo que los tratamientos estéticos con promesas que no siempre se cumplen. Ricardo Ruiz explica a ABC que ha escrito este libro porque sus pacientes le preguntan mucho por la longevidad . «El objetivo es ver realmente lo que funciona y lo que no. Hay mucho humo, información que no es correcta, que se está experimentando mucho sin tener datos concluyentes y que en realidad el envejecimiento saludable depende de nosotros . Es algo sencillo, barato, que podemos hacer a través de una serie de hábitos, porque no estamos programados para envejecer mal; son más importantes nuestros hábitos que nuestros genes». – ¿Cuándo habría que empezar a cuidarse para envejecer bien? Desde la adolescencia, en el sentido, por ejemplo, de la quemadura solar . Lo que más envejece la piel es el sol. Hay estudios muy interesantes que demuestran que una quemadura solar produce sustancias proinflamatorias y nos envejece por dentro. Por eso la gente con psoriasis o dermatitis, por ejemplo, tienen más enfermedades coronarias. La piel no es solamente un envolvente del cuerpo, que no tiene ninguna función, sino que es un órgano que tiene muchísima relación, no solo como termómetro del envejecimiento, sino como inductor de un envejecimiento saludable. – ¿Cuáles son los principales enemigos de la piel y su longevidad? La piel tiene muchos pequeños enemigos que pueden hacer que envejezcamos peor. Principalmente: el sol y una dieta inadecuada, rica en procesados, y con pocas proteínas. Las proteínas producen colágeno, el ladrillo de la piel. La gente que no toma proteína se le cae más el pelo, tiene las uñas más débiles. Pero hay otras cosas malas para la piel: la falta de descanso, la falta de ejercicio… El deporte de fuerza mejora la flacidez y el aeróbico hace que mejore la elasticidad de la piel. – ¿Qué es más importante para la piel: seguir un estilo de vida saludable o tener una buena rutina de belleza? Todo pesa… Uno de los últimos estudios que he leído al respecto asegura que el deporte es lo más importante para envejecer mejor. A nivel de cuidar la piel, tampoco hay que gastarse mucho dinero. Los dermatólogos siempre hablamos de hábitos y rutinas minimalistas. Recomendamos un antioxidante por la mañana y un protector solar, que ese es el mejor fármaco cosmético antiedad, y luego, por la noche, un derivado de la vitamina A y exfoliar la piel dos veces por semana. No hace falta gastarse mucho ni hacer rutinas coreanas complicadísimas. Se trata de minimalismo, también a nivel de técnicas de estética. Aconsejo a mis pacientes que cuantas menos cosas se hagan, mejor, y que hay que priorizar la calidad de la piel. Lo primero es tener una piel sana, que es la mejor tarjeta de visita. – También hay demasiados tratamientos estéticos… ¿qué funciona o qué elegir para envejecer bien, de forma natural? Lo principal, como decíamos, es tener una piel sana a cualquier edad. Para pieles deshidratadas, con manchas, cicatrices o venitas, usamos los láseres regenerativos que van a mejorar la calidad. Luego ya depende de cada persona. Hay gente que tiene arrugas de expresión muy marcadas desde los 40 años, en el entrecejo, por ejemplo, y parece que están siempre enfadadas. En esos casos, la toxina botulínica es interesante. Gente que tiene la ojera o el surco nasogeniano más marcados, se puede usar ácido hialurónico, inductores de colágeno … Siempre hay que personalizar. Y luego ya, a partir de los 50 o los 60, que preocupa la flacidez, hay cirugías o tratamientos como ultrasonidos focalizados, que mejoran sin grandes resultados. La clave es combinarlos, personalizarlos y cuantos menos te hagas, mejor. – Ahora están de moda los exosomas… ¿Son tan buenos? Los exosomas son muy interesantes, porque son como vesículas que tienen dentro unos factores de crecimiento, que favorecen la comunicación de las células entre sí. Tienen un gran potencial para mejorar el pelo, la cicatrización y el envejecimiento. ¿Cuál es el problema? Que todavía no están regulados. Hay exosomas humanos, animales y vegetales. Como es algo que no se conoce, lo que se ha hecho es prohibir en todo el mundo la inyección o el tratamiento oral con exosomas. Ahora se están aplicando a nivel cosmético, y no es lo mismo. De momento, parecen interesantes, pero lo que decimos siempre en medicina: lo mejor es leer lo último y usar lo penúltimo. – Sin embargo, se están demonizando técnicas como el bótox o los rellenos de ácido hialurónico… La tendencia en estética está cambiando, han bajado mucho los rellenos, y se está impulsando la medicina regenerativa preventiva, que trata de que el paciente genere su propio colágeno, su propio ácido hialurónico, su propia elastina… y eso se consigue a través de determinados láseres regenerativos y de los inductores de colágeno. En el caso de la toxina botulínica se sigue usando, porque es un fármaco muy interesante como eje de la prevención del envejecimiento facial, pero ahora se aplica de forma más discreta. Es el único tratamiento que va al origen del problema: la arruga de expresión, porque paraliza el músculo que la provoca. Bien puesto, el bótox ayuda a mejorar mucho el entrecejo, a abrir la mirada, a mejorar el bruxismo. – ¿Es posible llegar a los 70 o a los 80 años con un rostro más joven, pero natural? Yo creo que sí, si se hace con sentido común, al final el problema durante años ha sido el exceso de toxina botulínica que ha dejado caras sin expresión, o el exceso de rellenos. La frase que pongo en el libro es que natural no es lo que no se toca, sino lo que no se nota. – Otra pata esencial para esa longevidad son los suplementos… ¿cuáles son necesarios entre tanta oferta? Creo que se están medicalizando procesos naturales como son el envejecimiento o la menopausia. Parece que ahora hay que tomar de todo, y la realidad es bastante más sencilla. Por ejemplo, el colágeno que es uno de los más conocidos. Tú tomas suplementos de colágeno, que llegan al estómago, se dividen en aminoácidos, el intestino los absorbe y el cuerpo decide donde van. Es lo mismo que tomarte un filete de pollo, y, sin embargo, es más natural, y sabes que tiene más proteínas. Si haces una dieta correcta, no hace falta que tomes colágeno. ¿La creatina? Es interesante porque es buena para la musculatura, pero si no haces deporte de élite, no hace falta, tampoco es vital para envejecer mejor. Hay un negocio muy grande en la industria de los suplementos y la mayoría está demostrado que funcionan en roedores, pero igual no funcionan en humanos. Entonces, lo que hay que hacer es ir a tu médico, ver de qué tienes déficit y tomarlos solo si son necesarios.
