Publicado: junio 20, 2026, 8:00 am
Los rollos de canela pueden parecer una preparación sencilla: una masa de pan, mantequilla, azúcar y una cantidad generosa de canela. Sin embargo, obtener piezas verdaderamente suaves, con capas definidas y un centro húmedo depende menos del relleno que del manejo de la masa.
Uno de los errores más frecuentes es añadir demasiada harina para evitar que se pegue en las manos. Aunque resulta más fácil de trabajar, una masa rígida pierde humedad durante el horneado y produce rollos compactos. La mezcla debe sentirse suave, elástica y ligeramente pegajosa antes del primer levado.
También importa la temperatura de los ingredientes. La leche debe estar tibia, no caliente, mientras que la mantequilla del relleno debe poder untarse sin estar derretida. De esta manera, el azúcar y la canela permanecen entre las capas en lugar de acumularse en el fondo del molde.
El segundo reposo, una vez cortados los rollos, completa el proceso. Durante esos minutos, la masa vuelve a expandirse y desarrolla la estructura que permitirá obtener un interior ligero, pero suficientemente firme para sostener el relleno y el glaseado.
