Publicado: junio 19, 2026, 9:30 am
El hombre acusado de matar de un navajazo a Sebastián Bello, un profesor chileno de 35 años, en un bar de Madrid en 2023 ha admitido en el juicio el apuñalamiento, pero ha atribuido el ataque a un arrebato y a un intento de defender a una amiga, a quien, según su relato, la víctima estaba acosando.
Daniel Ávila, un hombre español de 47 años al que la Fiscalía atribuye un delito de asesinato con alevosía por el que le pide 22 años de cárcel, ha declarado este viernes en la última sesión del juicio con jurado en su contra, celebrado en la Audiencia Provincial de Madrid.
En su declaración, Ávila, que tiene una discapacidad física del 43 % que le hace caminar con muleta, ha admitido la puñalada en el cuello que acabó con la vida del profesor chileno, aunque ha dicho que no recuerda nada a partir del momento en el que sacó una navaja en un bar del distrito de Latina, en el sur de la capital. Según su relato, actuó movido porque su amiga, de quien estaba enamorado, estaba sufriendo «acoso sexual», temía incluso que pudiera ser violada y su novio «no hacía nada por evitarlo».
La versión del acusado
«Se me fue la cabeza», ha argumentado el procesado, que sostiene que estaba «disociado» con visión en tercera persona y que alega haber sufrido un trastorno explosivo intermitente, por el que su defensa solicita que se le exima de la condena, al entender que sufrió una alteración grave de la conciencia, que actuaba en legítima defensa y movido por un miedo insuperable. «A lo mejor saqué la navaja para asustarle, pero solo recuerdo verme con ella en la mano cuando me detuvieron«, ha dicho el acusado, que ha relatado que tuvo miedo de la víctima, un académico especializado en fonoaudiología, que, según el acusado, propuso un trío a su amiga y a él.
El acusado ha dicho que siempre llevaba una navaja, de 9 centímetros, porque vive en un barrio «peligroso» y a menudo se meten con él por su discapacidad. En su informe final, la fiscal ha destacado las diferencias entre el relato del acusado y el que dieron su amiga y su novio. Mientras que él sostiene que la víctima «se arrimaba mucho y la tocaba«, los testigos no hablaron de tanta insistencia y, de hecho, decidieron permanecer en el bar porque al segundo «todavía le quedaba cerveza».
El juicio
A lo largo de este juicio, que comenzó el lunes, el jurado popular ha podido ver un vídeo de las cámaras de seguridad del bar, donde se ve cómo el novio se interpuso en el momento de mayor tensión entre el procesado y su víctima, y con este actuando como barrera, sacó la navaja del bolsillo izquierdo de su pantalón y la dirigió al cuello del profesor, seccionándole la yugular. Además, el pasado jueves dos psiquiatras descartaron el trastorno alegado por el acusado.
Por los hechos que se juzgan, la Fiscalía pide una pena de 22 años de cárcel por un asesinato con alevosía, dado el carácter «sorpresivo» del ataque, y una indemnización de 300.000 euros a los familiares de la víctima.
La defensa considera que el acusado cometió un homicidio imprudente porque hizo un uso «indebido» de la navaja, pero pide que quede sin pena o que, si el jurado no ve probadas las eximentes, la condena sea de 4 años, aplicando como atenuantes la confesión y la reparación del daño, porque el acusado no huyó y ha ido pagando las indemnizaciones mensualmente de acuerdo a sus capacidades. El jurado popular se retirará a deliberar a partir del próximo lunes y emitirá un veredicto con el que el juez redactará la sentencia.
